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MINI  
Última actualización: 17-03-2008 Redacción de km77.com
En las tres versiones que hemos probado con detenimiento —Cooper, Cooper S y Cooper D — las cualidades dinámicas más sobresalientes son las prestaciones, el consumo y la estabilidad. El MINI tiene un tacto de coche ágil y sólido, y transmite unas sensaciones que lo hacen muy indicado para quien disfrute con la aceleración, sea en recta o en curva.

MINI ha conseguido un coche estable sin usar una suspensión dura (dentro de lo que cabe esperar de un coche con no mucho recorrido de suspensión y poca batalla), y divertido de conducir. Pese a su agilidad, no responde bruscamente cuando pierde adherencia.

Esta agilidad hace que para conducir a partir de un cierto ritmo, requiera atención: no es un coche para viajar sintiendo poco el paso de los kilómetros. El control de estabilidad tiene un funcionamiento efectivo y sólo entra en funcionamiento cuando hace falta de verdad.

Es más cómodo que el anterior MINI (más información sobre los cambios en la suspensión), y en el caso del Cooper S, algo más fácil de conducir en ciertas ocasiones (comentario sobre la estabilidad del MINI Cooper S).

La principal diferencia en las reacciones de estas tres versiones es que, en el Cooper S, la aceleración en curva tiene un cierto efecto en la dirección (comentario). Eso no ocurre en el Cooper ni en el Cooper D porque sus motores tienen mucha menos fuerza que el del Cooper S.

Desde un punto de vista general, la mejor suspensión que puede llevar el MINI es la que tiene de serie, porque con ella el coche ya es muy estable. La suspensión deportiva opcional hace al coche incómodo en carreteras bacheadas, aunque también algo más ágil en determinadas circunstancias.

Tampoco nos parecen interesantes los neumáticos más anchos que puede tener el MINI (unos 205/45 17"). El MINI One, Cooper y Cooper D tienen de serie neumáticos 175/65 R15 y el Cooper S unos 195/55 R16.

Hemos conducido el MINI Cooper y el Cooper S con ruedas y medida 195/55 16". Con ellas, el coche reacciona muy bien en todos los sentidos (al menos, sobre suelo seco). Es una prueba de que, con un buen bastidor, unos neumáticos de esta medida son suficientes para un coche con tracción delantera de este peso y potencia. Incluso es muy probable que el resultado sea también muy satisfactorio con las ruedas más estrechas que pueden llevar el One y el Cooper Diesel.

Todas las versiones tienen de serie neumáticos que pueden rodar sin presión y un equipo de reparación de pinchazos. Opcionalmente, todos salvo el Cooper S, pueden tener una rueda de repuesto de medidas de emergencia (que va situada por fuera de la carrocería).

La gama 2008 del MINI tiene un sistema de parada y arranque automáticos. Al llegar a un semáforo, tras poner punto muerto y levantar el pie del embrague, el motor se detiene automáticamente. Cuando se vuelve a pisar el pedal de embrague, el motor arranca de nuevo sin retrasar en ningún caso la maniobra de inicio del movimiento del coche.

Este dispositivo no funciona antes de que el motor alcance la temperatura de funcionamiento normal. En determinadas circunstancias tampoco funciona: solicitación grande del climatizador o batería baja. También se puede desconectar, lo que es útil por ejemplo si circulamos en una caravana que arranca y se detiene constantemente y las paradas son muy breves.

Mi opinión sobre el dispositivo de parada y arranque automático en el Cooper D es contradictoria. Me agrada y desagrada a partes iguales. Desde el punto de vista del aprovechamiento energético, y por tanto de las emisiones contaminantes, me parece una idea excelente: que el motor se detenga cuando el coche esté parado es algo que se debería haber implementado hace mucho. El problema es que, con este motor, el momento del arranque no pasa desapercibido porque se produce con la brusquedad propia de este motor Diesel, y llega a resultar molesto.

Opcionalmente, se puede pedir el botón Sport. Este elemento modifica la respuesta del pedal del acelerador y la dureza de la dirección. La diferencia entre llevarlo activado o no es evidente en ambos mandos. Que varíe la respuesta del pedal no quiere decir que el coche corra más, sino que parece un motor más enérgico: hemos realizado las mediciones de ambas formas y no hay diferencia alguna.

El motor del Cooper S es muy suave y da un empuje extraordinariamente intenso desde un régimen muy bajo hasta su límite, a 6.500 rpm. Las prestaciones que hemos medido son sorprendentes. En la aceleración de 80 a 120 km/h tarda 4,2 s, menos que un SEAT Ibiza Cupra de 180 CV y mucho menos que un Renault Clio Sport de 197 CV.

El Cooper S también ha sido más rápido en esa aceleración que coches más pesados y muchos más potentes, como un Ford Focus ST o un BMW 130i (ambos 4,5 s).

Aunque se conduzca en marchas más bien largas, la aceleración es igualmente buena; algunas curvas lentas se pueden tomar en tercera con una aceleración a la salida que no tendrían en segunda otros coches de este tipo. De hecho, en la aceleración de 80 a 120 km/h es más rápido partiendo desde tercera velocidad que desde segunda.

En esta misma medición, acelera más en sexta velocidad que cualquier coche de unos 100 CV en segunda. Gracias a ello, se puede hacer viajes por carreteras secundarias con curvas lentas casi como si se fuera por autopista, porque no hace falta cambiar para mantener el ritmo.

En un recorrido por autopista a 116 km/h de media (crucero de 120), gastó 7,4 l/100 km. Es excatamente el mismo consumo que obtuve en una carretera secundaria, a veces lenta, a un ritmo normal. Con el Cooper S es fácil bajar de 9,0 l aunque se circule rápidamente. Eso sí, si se provecha al máximo y con frecuencia toda la aceleración que puede dar, el consumo sube hasta unos 16 l/100 km.

El motor atmosférico del MINI Cooper (120 CV) también es bueno. Entre el MINI Cooper y el Cooper S hay una diferencia grande de prestaciones, pero el de 120 CV tiene la aceleración suficiente para adelantar o para moverse con agilidad por todo tipo de carreteras.

Una característica del Cooper es que para conseguir que dé una aceleración alta, hay que utilizar mucho el cambio de marchas. Eso se debe a que tiene una sexta marcha de desahogo y a que el motor responde mejor a régimen alto que cuando gira más despacio. Una sexta marcha larga no me parece un inconveniente porque viene muy bien en ciertas ocasiones. Se puede circular en sexta velocidad sin perder velocidad en la mayor parte de las rampas que hay en las autovías, con un consumo bajo y un ruido no muy alto.

Si se circula con el MINI Cooper en sexta, para adelantar con rapidez en carreteras secundarias normalmente hay que bajar tres o hasta cuatro marchas. Si hay que adelantar a un vehículo que circula a 100 km/h lo mejor es empezar en tercera (la segunda no llega hasta esta velocidad). Si se adelanta usando así el cambio, los 120 CV del MINI Cooper cunden lo que cabe esperar de un coche pequeño y no muy pesado.

El inconveniente de que la caja de cambios sea tan abierta no está en el desarrollo final, sino en que el salto entre marchas cortas resulta demasiado grande. Al cambiar de segunda a tercera, el régimen del motor se reduce en un tercio. Eso es un inconveniente en el Cooper, no en el Cooper S.

El ruido de estos dos motores de gasolina es más elevado de lo normal, pero tiene un tono que puede gustar. En una conducción normal por carretera está relativamente bien contenido hasta unos 140 km/h; por ruido no es un coche incómodo para viajar en relación a otros coches pequeños. A esa velocidad, es más molesto el ruido aerodinámico que el del motor.

El motor Diesel del Cooper D da 109 CV. Es el mismo motor que llevan el Citroën C3, el Peugeot 207 o el Volvo C30, entre otros. Los aspectos positivos de este motor son que sale desde parado con facilidad, algo poco habitual en un turbodiésel reciente, y que da una buen relación entre prestaciones y consumo. Lo peor es lo ruidoso que resulta, las vibraciones que transmite (que se perciben con claridad desde el interior) y su funcionamiento áspero. El motor 1.5 dCi del Clio o el D4-D del Yaris son mejores en estos aspectos.

Hemos hecho recorridos habituales de consumo con el MINI Cooper de gasolina y el Cooper D.

Con el Cooper de gasolina, para hacer una media de 110 km/h, la mitad por autovía y la otra mitad por carreteras secundarias muy rápidas, ha gastado entre 7,2 y 7,7 l/100.

Es un consumo bueno para un coche de gasolina y 120 CV, sobre todo teniendo en cuenta que para hacer una velocidad media así había que conducir a una velocidad algo superior a la máxima permitida en cada vía, que había que adelantar con cierta frecuencia llevando el motor hasta su límite y que en ocasiones había viento en contra. Eso quiere decir que se puede viajar por autovía, a un ritmo normal (no lento) y sostenido, con un gasto algo inferior a 7,0 l/100 km. El consumo máximo que hemos obtenido en una carretera lenta de montaña, apurando constantemente su máxima capacidad de aceleración ha sido 13,0 l/100 km, que no es mucho dadas las condiciones.

El Cooper D es un coche con el que es difícil gastar más de 7,0 l/100 km circulando por carretera. Para conseguirlo hay que conducir buscando la máxima aceleración posible y siempre por encima de las velocidades máximas legales en España. En el recorrido por una vía de más de un carril por sentido, a una media de 136 km/h, ha gastado 6,2 l/100 km, algo menos que el Citroën C3 con el mismo motor. Posiblemente, el principal motivo de esta diferencia es que el Cooper D tiene una caja de cambios de seis relaciones, en vez de la de cinco que tienen todos los demás modelos con este motor (el desarrollo de la sexta del MINI es mayor que el de la quinta de esos modelos).

En ciudad también gasta poco; además, el sistema de parada y arranque consigue que el consumo no se dispare aunque haya mucho tráfico.

El nuevo MINI One tiene un motor de gasolina de 1,4 l de cilindrada y 95 CV de potencia máxima. Con este motor, el MINI One es el modelo que menos gasta entre los de su tamaño y potencia, con unas prestaciones que están por encima de la media.

El MINI One tiene una caja de cambios manual de seis velocidades, también con desarrollos largos; no llega al régimen de potencia máxima en sexta, ni tampoco en quinta. Opcionalmente puede llevar una caja de cambios automática de seis velocidades con convertidor de par hidráulico. Esta caja puede funcionar de forma totalmente automática y se puede manejar con movimientos secuenciales en la palanca o con mandos tras el volante.

El MINI Cooper D lleva el motor Diesel de Peugeot Citroën que tiene 1,6 l de cilindrada y 109 CV de potencia máxima. Con este motor, el MINI Cooper D gasta 4,4 l/100 km (3,9 l el Cooper D de la gama 2008), menos que cualquier otro coche de su tamaño y potencia. Incluso los modelos que tienen este mismo motor, como el Citroën C3 o el Peugeot 207, gastan algo más (4,5 l y 4,8 l, respectivamente).

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