El Mercedes-Benz Clase B está a la venta a partir de 26 100 euros (todos los precios). Ese precio corresponde a la versión Diesel 180 CDI BlueEFFICIENCY de 109 caballos. También hay otra versión Diesel de 136 caballos y dos de gasolina de 122 y 156 caballos. Esta última es la que hemos probado en profundidad. Más adelante habrá un modelo de gasolina de mayor potencia aunque por el momento Mercedes-Benz no ha dado más detalles. Es un monovolumen de cinco plazas.
El Mercedes-Benz Clase B tiene un precio mucho más alto que el de otros monovolúmenes de similar tamaño y potencia, como por ejemplo un Opel Zafira, un Citroën C4 Picasso, un SEAT Altea XL, un Renault Scénic y un Ford C-MAX, entre otros. Únicamente se acercan a su precio algunas versiones muy equipadas de modelos como el Peugeot 3008 y el Volkswagen Touran.
El Clase B mide 4,36 metros de longitud, 1,78 metros de anchura y 1,55 metros de altura. Es 9 centímetros más largo y 5 más bajo que el modelo precedente.
Esta reducción
de altura de la carrocería va acompañada de una disminución de la altura a la que van colocados los asientos. Como se va más bajo y hay menos superficie acristalada, puede dar la sensación de que este Clase B es menos espacioso que el anterior. Realmente no es así: según nuestras mediciones el espacio interior es similar en los dos. En relación a sus rivales está situado en una posición intermedia.
Además de por su silueta, el Mercedes-Benz Clase B tampoco parece un monovolumen tradicional por las posibilidades de configuración del interior y las atenciones para los ocupantes. Por ejemplo, cuando se abaten los asientos posteriores no queda una zona de carga completamente enrasada con el maletero (imagen). La superficie reservada para los pies del ocupante de la plaza central posterior no es plana como suele ocurrir en muchos monovolúmenes (hay un escalón) y los asientos traseros no son independientes.
El Mercedes-Benz Clase B modelo 2012 estrena motores, cajas de cambio automáticas (de doble embrague) y una suspensión posterior distinta a la que tenía la anterior generación (más información técnica).
Hemos probado en profundidad el Clase B 200 BlueEFFICIENCY, la versión de gasolina más potente disponible hasta el momento (156 caballos). En relación a sus rivales, es un modelo muy rápido para la potencia declarada y su consumo de carburante es moderado si se conduce con suavidad (que no con lentitud). También tiene un funcionamiento muy silencioso y transmite pocas vibraciones al interior.
La carrocería del Clase B es muy aerodinámica y no muy voluminosa (no es muy alta, para ser de tipo monovolumen).
El coeficiente aerodinámico (Cx) es solo 0,26, un valor muy bueno. Más adelante habrá disponible un paquete llamado «ECO Technology», que disminuirá el Cx hasta tan sólo 0,24, el mismo dato que tiene el Clase E Coupé —e inferior al de un Toyota Prius que es uno de los mejores coches en este aspecto—.
Como muchos de los coches de Mercedes-Benz, el Clase B sobresale por su seguridad activa. En vías rápidas transmite mucha sensación de confianza y seguridad, aunque el piso no esté en perfecto estado. También tiene reacciones muy seguras. Como ocurre generalmente en modelos de este fabricante, la trayectoria del Clase B se altera muy poco si se produce una frenada repentina en pleno apoyo. También reacciona de forma previsible y suave en cambios bruscos de carril. El anterior Clase B también era muy seguro de reacciones, pero respondía con menor inmediatez a los movimientos con el volante.
Lo peor de sus cualidades dinámicas es que desde unos 110 kilómetros por hora me parece algo ruidoso. No se debe al motor, sino al contacto de las ruedas con el asfalto y la carrocería con el aire.
No me parece que en esta generación del Clase B haya habido un avance en la calidad que transmiten los materiales de recubrimiento. El anterior Clase B era un coche de aspecto más tradicional, quizá menos vistoso, pero tenía piezas con un acabado acolchado donde ahora son de plástico duro (por ejemplo, la tapa de la guantera). Aun con esa pérdida, sigue dando una sensación de solidez sobresaliente.
Equipamiento
El precio de partida de cada versión no incluye el climatizador automático. Con el sistema de ventilación de serie (de ajustes manuales tanto para el caudal como para la elección de las salidas de aire) me ha dado la impresión que es difícil conseguir una temperatura constante en el habitáculo. Además, sus mandos de regulación están muy bajos y hay que retirar mucho la vista de la carretera para manejarlos. Por lo anterior, el climatizador automático es una opción recomendable.
Todos los Clase B tienen de serie, además de otras cosas más comunes, faros de doble xenón (que alumbran muy bien), un sistema que puede frenar el coche por sí solo a una velocidad inferior a 30 km/h si detecta un obstáculo (cuya función es prevenir alcances
en ciudad, se llama «Collision Prevention Assist») y otro que trata de prevenir despistes (avisa al conductor de cuándo debe hacer una parada para descansar).
En la lista de opciones está el programador de velocidad activo —solo para las versiones con cambio automático—, el detector de objetos en el ángulo muerto, el sistema de alerta por cambio involuntario de carril, otro que adapta automáticamente el alcance de los faros teniendo en cuenta el tráfico («Adaptative Headlamp Assist») y una cámara de trasera de ayuda al aparcamiento. También es posible instalar un sistema automático de aparcamiento: en este vídeo se pueden apreciar algunos detalles de su funcionamiento.
Puede tener acceso a internet —libre cuando el coche está parado y limitado a unas funciones, como búsquedas locales en Google, cuando el coche está circulando—.
El interior se puede elegir con cuatro niveles de acabado (además del de serie), denominados «Chrome», «Sports», «Exclusive» y «Night Package».
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