|
El Mazda CX-5 es un todoterreno de cinco plazas. Por tamaño queda por debajo del Mazda CX-7, ya que mide 4,55 metros de largo, una cota similar a la de un Chevrolet Captiva, un Honda CR-V, un Nissan Qashqai +2 y un Renault Koleos.
El Toyota RAV4 y el Volkswagen Tiguan son más pequeños.
De todos ellos, el Mazda es el que mejor responde en carretera gracias a una suspensión que sujeta muy bien la carrocería y a que es el que cambia de trayectoria con más facilidad.
No he tenido la oportunidad de conducirlo fuera del asfalto ni por una carretera bacheada. En asfalto en buen estado parece cómodo. Hace unos meses condujimos unos prototipos y ahora hemos llevado unas versiones definitivas; en el apartado de impresiones de conducción hay más información.
Próximamente publicaremos una prueba de la versión de gasolina de 165 CV y tracción delantera, de la que ya es posible consultar sus prestaciones.
Mazda dice que el CX-5 es el primer modelo de su gama con novedades tecnológicas englobadas bajo la denominación «SKYACTIV TECHNOLOGY», que afectan a los motores, cajas de cambios y a los chasis (más detalles sobre lo que supone la denominación «SKYACTIV» en el blog «teletransporte». Hay más información en el apartado de técnica.
Se puede adquirir con motores Diesel y de gasolina —los de gasolina tienen 160 y 165 CV. Los Diesel 150 y 175 CV—, dos sistemas de tracción —delantera o total, mediante un acoplamiento de embrague multidisco— y dos cambios de marchas —manual y automático, de seis marchas—. Fichas técnicas de todas las versiones.
El precio de la versión más asequible de gasolina es 24 790 euros y la Diesel, 26 990. Tomando como referencia el Diesel de 150 CV, el CX-5 tiene un precio medio entre sus alternativas más parecidas por tamaño y potencia (listado de todoterrenos que miden entre 4,45 y 4,65 metros, con motor Diesel de 135 a 165 CV, ordenado por precio).
El habitáculo es amplio (tabla con las mediciones del interior). Hay espacio longitudinal suficiente para que una persona de 1,90 pueda ir sentada detrás de otra de la misma estatura y distancia hasta el techo para que a ninguno de ellos les roce la cabeza con el tapizado. Si se compara con el CX-7, las plazas traseras tienen un amplitud semejante salvo por la altura, que es algo menor. Comparándolo con otros modelos de su mismo tamaño, está en un término medio. Un Mitsubishi Outlander tiene más espacio para las piernas; un Nissan Qashqai+2, parecido.
El volumen del maletero es 500 litros. Este dato incluye el volumen del doble fondo. Es menos capaz que el de un Audi Q5, un BMW X3 —que son más largos— y un Honda CR-V, pero se trata de un volumen grande que supera al del Citroën C-Crosser, el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva. Los asientos traseros están divididos en tres partes (40:20:40) y se pueden abatir por separado accionando unas palancas (imagen) que hay en el maletero.
En la parte superior del salpicadero hay una pantalla de 5,8 pulgadas que muestra datos del sistema de sonido, de la conexión telefónica y del navegador (si lo tiene). Estas funciones se pueden manejar desde la propia pantalla (es táctil) y desde el nuevo conjunto de mandos que hay en la consola (imagen), similar al que emplea Renault o Audi, por citar un par. El navegador está fabricando por TomTom y cuesta 500 €. Puede tener acceso a internet para consultar el estado del tráfico en tiempo real, la previsión meteorológica o el precio del carburante (no hemos podido probar aún estas funciones). Es posible actualizar los mapas conectándose a la página de TomTom.
Todas las versiones tienen de serie un sistema que puede frenar por sí solo el coche (si circula hasta una velocidad de 30 km/h) o reducir las consecuencias de un impacto (si se circula a mayor velocidad). Funciona en base a la información que da un radar colocado en la parte frontal de la carrocería. Mazda denomina a este sistema «Smart City Brake Support»)
Puede llevar un sistema de alerta por cambio involuntario de carril («Lane Departure Warning») que permite seleccionar dos sonidos de aviso: uno mediante los altavoces del equipo de sonido y otro mediante un pitido emitido desde la zona del cuadro de instrumentos. En el blog de Celedonio y Cogolludo hay un vídeo.
También puede tener un sistema de detección de objetos en el ángulo muerto, «Rear Vehicle Monitoring System». Se puede utilizar en ciudad porque funciona desde 30 kilómetros por hora (en otros Mazda lo hace desde 60 km/h). Otro elemento de equipamiento nuevo es el cambio automático de luces largas a cortas y viceversa («High Beam Control») que tiene la finalidad de no deslumbrar a los vehículos que circulan por delante.
El Mazda CX-5 es el primer modelo con una serie de detalles de diseño englobados bajo la denominación «KODO» («alma en movimiento»). Anteriormente, Mazda ya mostró algunos aspectos de este nuevo diseño en los prototipos SHINARI y MINAGI.
|