Lo peor del habitáculo del Lexus es el espacio disponible,
dadas sus dimensiones exteriores; lo mejor es cómo está
realizado. Todos los materiales de recubrimiento parecen de
buena calidad, los ajustes son correctos y el diseño
de todo el conjunto es muy agradable. Ahora bien, no existe
una diferencia tan clara entre este modelo y un Audi A6 o un
BMW Serie 5, como la que hay entre el Lexus
IS y un Audi A4 o un BMW Serie 3.
Casi todos los plásticos utilizados en el habitáculo
son blandos al tacto y pintados. Los plásticos duros
se reservan a zonas que no se suelen tocar, como la base de
los asientos o la parte final de la prolongación de la
consola; en el resto, el plástico blando, el cuero y
la madera recubren todas las superficies.
El volante está hecho con cuero y madera. Su tacto es
agradable aunque algunos conductores preferirían que
no hubiese madera en este mando. Se puede regular en altura
y profundidad mediante un mando eléctrico. Al quitar
el contacto, se retira de forma automática para facilitar
la salida y la entrada al coche, función que me ha parecido
muy cómoda. También incorpora los botones para
manejar algunas funciones del equipo de sonido y del teléfono.
De
los turismos de un tamaño similar, éste es menos
recomendable que la mayoría por su habitabilidad. Si
bien es un coche ancho, el espacio libre para las piernas en
las plazas traseras y, sobre todo, la altura hasta el techo
en todas las plazas no lo hacen recomendable para nadie que
mida más de 1,90 m. Quien mida menos no tendrá
este problema, siempre que lleve el asiento en la posición
más baja.
La altura hasta el techo viene limitada por el propio diseño
del coche y, en el caso de las plazas delanteras, por unos asientos
que no pueden ir tan bajos como en un BMW Serie 5 o un Audi
A6 y por el techo corredizo que trae de serie.
Los asientos delanteros son cómodos y sujetan convenientemente
el cuerpo. La tapicería de cuero con la que están
tapizados tiene buen aspecto. Están ventilados y calefactados
(hay tres niveles para cada función). No tienen más
regulaciones que las normales: longitudinal, altura de la banqueta,
inclinación del respaldo y apoyo lumbar (a una altura
fija), todas ellas eléctricas; modelos como el Audi A6,
el BMW Serie 5 o el Mercedes-Benz Clase E ofrecen funciones
de contorno variable, masaje o apoyo lumbar regulable en altura.
El apoyacabezas está hecho de dos piezas, una de plástico
que está fija (en la cara posterior) y otra de cuero
que se articula para acercarlo a la cabeza. Hay dos luces de
lectura.
El acceso a las plazas traseras está condicionado por
el diseño descendente del techo en esa zona, que obliga
a agachar la cabeza más que en otras berlinas de su tamaño.
El vano que deja la puerta en su mitad superior es amplio, pero
en la zona de los pies es más bien pequeño.
Los asientos traseros son cómodos y los apoyacabezas
tienen un recorrido en altura suficiente y se puede regular
su inclinación; de este modo, se pueden poner en la posición
más adecuada (pegados a la parte posterior de la cabeza).
El voluminoso túnel de la transmisión y la forma
del asiento trasero, con los extremos que van junto a la puerta
muy inclinados, hace que la parte trasera sea utilizable sólo
por dos personas.
Los ocupantes de estas plazas posteriores tienen luces de lectura,
dos portalatas (en una pieza extraíble que hay en el
interior del apoyabrazos), dos bolsas de pequeño tamaño
en las puertas y otras dos en los respaldos de los asientos
traseros. En la prolongación de la consola hay un cenicero;
junto a él, unas salidas de aire orientables y con una
ruleta para cerrar el flujo.
Hay
ciertos elementos que se echan en falta en las plazas traseras
en un vehículo de esta categoría. En la zona posterior,
los asientos no pueden tener calefacción ni ventilación,
no hay una toma de corriente para conectar un portátil
u otro accesorio, no hay mandos para manejar la climatización,
ni botón alguno para desplazar hacia delante el asiento
delantero derecho. Tampoco tiene cortinillas en las ventanillas
ni un interruptor para poder manejar la de la luna (sólo
puede hacerlo el conductor). Todos estos elementos, y algunos
más, sí que están disponibles en el nuevo
Lexus LS.
Los asideros del techo son un asa ligeramente extensible. Es
curioso que este modelo tenga un sistema tan simple y el IS,
que es más barato, tenga unos de doble articulación.
El maletero tiene un tamaño reducido debido al espacio
que resta la batería del sistema híbrido (está
colocada tras los asientos posteriores). Para facilitar el aprovechamiento
del espacio, Lexus entrega con el coche un juego de cinco maletas
(imagen)
que encajan en el maletero (dos trolley —de las que se
consideran equipaje de mano en los aviones—, otra más
grande, un porta trajes y un neceser). Además, queda
sitio para una bolsa con los triángulos de emergencia
y un maletín de mano.
La apertura de la tapa del maletero es manual y está controlada por
un par de amortiguadores. Para abrirlo hay que pulsar un botón
que hay en una caja del salpicadero o el que se encuentra
sobre la matrícula (también hay una cerradura
por si fallan estos mecanismos o el coche se ha quedado sin
batería). Al cerrarlo, un mecanismo eléctrico
se encarga de que el ajuste de la tapa sea perfecto.
Para abrir el coche no hay una llave, sino un sistema de cerraduras
automáticas. Basta con llevar el mando consigo para
que al aproximarse al coche e introducir la mano en el tirador
de la puerta, se desbloqueen los cierres. Si no se acerca
la mano al tirador pero estamos cerca del coche, las luces
del interior se encienden. Para cerrarlo, al salir, basta
con pulsar el botón que hay en las manillas. A diferencia
del Lexus IS (y del Prius), el GS tiene este sistema en las
cuatro puertas y no sólo en las delanteras.
Para
ponerlo en marcha hay que pulsar el botón del arranque
mientras se pisa el pedal del freno (con la palanca del cambio
en la posición «P»). Si no se pisa el freno
sólo se pueden utilizar algunos de los accesorios eléctricos
(por ejemplo, los elevalunas o el teléfono).
El mando tiene oculta una llave metálica normal. Una
de sus funciones es bloquear la cerradura de la guantera.
Puede ser útil si vamos a dejar el coche a alguien
y no queremos que pueda abrirla: basta con dejarle el mando
sin la llave para que no pueda hacerlo. Otra utilidad es impedir
que puedan abrir el maletero: dentro de la guantera hay un
botón que bloquea su apertura, de tal modo que podemos
bloquearlo para que no se pueda abrir ni con el mando ni con
un botón que hay dentro del habitáculo.
En la zona inferior izquierda del salpicadero, encima de una
pequeña guantera donde guardar cosas como las llaves
o el mando a distancia del garaje, hay un conjunto de mandos
escondidos en un cajón abatible; en total hay 17 botones
(imagen).
Desde ahí se manejan algunos dispositivos que no
se utilizan frecuentemente, como el accionamiento de la cortinilla
trasera —que baja de forma automática al insertar
la marcha atrás— y de los lavafaros, la apertura
de la trampilla de la gasolina y del maletero y la desconexión
del asistente de aparcamiento, de la alarma y del alumbrado
adaptativo.
También hay otros que bien se pueden usar con cierta
frecuencia o bien resulta molesto tener que manipularlos cuando
se está conduciendo, como son los retrovisores (incluida
la función de plegado) o el paso de un contador parcial
a otro (incluida la puesta a cero de los mismos).
En ese conjunto de mandos también se encuentran los
botones que modifican la iluminación del cuadro. El
sistema que emplea Lexus para ello es algo curioso porque,
en vez de variar la intensidad de la luz, lo que hace es modificar
la transparencia de un cristal. Además de la regulación
manual, se pueden seleccionar varios niveles automáticos:
en este caso, un sensor de luz (colocado bajo la tercera luz
de freno) gestiona la transparencia del cristal en función
de la luz exterior. Este sensor también sirve para
cambiar de forma automática la iluminación al
entrar en una zona más oscura (como un túnel).
El cuadro de instrumentos tiene un velocímetro, el
medidor de potencia e indicadores de temperatura y cantidad
de combustible. También hay una pequeña pantalla
que puede mostrar el consumo y la velocidad media desde el
último repostaje, el consumo instantáneo, dos
contadores parciales de distancia y el total; también
se muestra el funcionamiento del sistema híbrido (imagen).
La
pantalla táctil a color de 7" que hay en la consola
sirve para manejar algunas funciones del climatizador, el
ordenador, el navegador, el equipo de sonido (que reproduce
DVD de video con sonido en formato DTS 5.1), el teléfono,
el asistente de aparcamiento, el reloj o un programador de
mantenimiento. Cuando le da el sol directamente resulta casi
imposible ver los datos que muestra, a pesar de que permite
regular el contraste y el brillo.
Algo que me ha parecido muy interesante son los cristales
hidrófugos de las ventanillas delanteras. Tienen un
tratamiento que hace que resbale el agua, impidiendo que se
acumulen muchas gotas sobre la superficie del cristal. Normalmente,
cuando llueve, las gotas que hay en la ventanilla impiden
ver correctamente por los retrovisores exteriores, sobre todo
si está oscuro (por ejemplo, al aparcar el coche en
el garaje). De este modo, el inconveniente es mucho menor.
Lexus ha empleado diodos luminosos para todas las luces del
interior: las del techo, las de los pies, las de lectura o
las que hay en los tiradores interiores de las puertas son
de este tipo. También las ha utilizado en algunos elementos
del exterior, como la luz de la matrícula trasera o
la que hay en la base de los retrovisores —que iluminan
la zona del suelo próxima al coche, para se pueda ver
si hay algún charco—.
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