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El habitáculo del Lancia Delta destaca por una cuidada presentación, principalmente en las versiones más equipadas, y por el espacio longitudinal disponible, aunque no es del todo aprovechable. Por contra, hay pequeños detalles claramente mejorables, como algunos ajustes que empañan la sensación global que deja este modelo.
El Delta ofrece un espacio para las piernas en las plazas
traseras mucho mayor que cualquier otro coche del tipo de
un Mazda3 o un Volkwagen Golf, que tienen una carrocería
más corta que la del Lancia —éste mide 4,52 metros—. También
tiene mucho espacio si se compara con coches de dimensiones
similares o mayores, como un Audi A4; de
éstos, tan sólo el Škoda Superb es mejor por el espacio
para las piernas.
Este espacio puede ajustarse según las necesidades gracias a que la banqueta trasera, dividida en dos partes, se puede desplazar longitudinalmente 80 milímetros. Este sistema permite adaptar el espacio disponible para los pasajeros traseros y el maletero, aumentando uno u otro. Los respaldos de las dos divisiones asimétricas del asiento son reclinables por separado y también pueden plegarse sobre la banqueta.
Es una lástima que teniendo ese espacio tan grande para las piernas, las plazas traseras del Delta no sean aprovechables por pasajeros de talla superior a la media: el techo tiene un rebaje justo donde quedan las cabezas. Tampoco es utilizable por tres adultos, principalmente porque, a pesar de la anchura de la carrocería, el espacio entre las dos puertas traseras es pequeño.
Delante, si los asientos delanteros están colocados
a partir de la mitad de su recorrido longitudinal, los hombros
de sus ocupantes quedan a la altura del montante central,
lo que resta varios centímetros. Detrás también
se pierde espacio debido a la curvatura de los laterales de
la carrocería, si la banqueta está en la posición
más retrasada.
El conductor va sentado a una altura relativamente elevada
respecto al suelo, incluso con la banqueta regulada abajo
del todo. Esto permite tener una mejor perspectiva del tráfico
y facilita el acceso y la salida del habitáculo, si
bien hay conductores que se sentirían más a
gusto sentados más cerca del suelo. El volante tiene
regulaciones suficientemente amplias en altura y profundidad,
por lo que no resulta dificil sentirse cómodo conduciendo.
Los asientos tienen un relleno muy duro que no los hace especialmente cómodos en desplazamientos cortos, algo que no se nota tanto si se pasan muchas horas conduciendo. No ayudan las formas, ya que ni la banqueta ni el respaldo recogen bien el cuerpo. Al menos, la tapicería que tienen impide que la ropa resbale y, por tanto, el cuerpo se mueva mucho en zonas de curvas.
La altura en las plazas delanteras es suficiente para pasajeros
de mayor talla que la media, incluso con la opción
del techo practicable. Detrás, como ya hemos dicho,
el techo tiene un rebaje justo donde queda la cabeza y los
pasajeros que superen 1,80 m de estatura rozarán contra
él.
Materiales y ajustes
Los materiales de recubrimiento que Lancia ha empleado para el salpicadero —es muy similar al del Fiat Bravo— tienen buena presencia: la parte central del salpicadero está realizada de Benova, una espuma derivada del poliuretano que tiene un tacto blando y agradable. En la presentación había una unidad con el salpicadero tapizado con piel, que no se vende en España.
En general, los ajustes de las piezas que componen el interior
del Delta son buenos, e incluso hay detalles poco frecuentes,
como por ejemplo una goma en la unión entre el techo
y su tapizado en la zona próxima al parabrisas. Estos
detalles van a acompañados de otros negativos que oscurecen
el conjunto: entre el tapizado y el techo, cabe una mano.
Esa holgura se percibe incluso desde el exterior, a través
del parabrisas.
También nos parece mejorable la ubicación de
algunos mandos, como la rueda que regula la inclinación
de los respaldos delanteros, que está en el lado exterior
del asiento y hay poco espacio para accionarla con la mano.
Hay otros poco visibles, como los que hay en el lado izquierdo
de la consola y que quedan parcialmente tapados por el aro
del volante. Estos botones son lo que actúan sobre
la asistencia de la dirección, los sensores de ayuda
al aparcamiento o el sistema de aparcamiento automático.
En el lado derecho están los que controlan algunas
opciones de configuración —la iluminación del
cuadro de intrumentos, por ejemplo— y los que varían
la altura de las luces —si los faros son halógenos—.
Maletero
Tiene una capacidad de 380 litros cuando la banqueta trasera
está atrás del todo y 465 litros si está en
la posición más adelantada. En el primer caso, es una capacidad mayor que la de un Mazda3, un SEAT León o un Alfa Romeo Giulietta, pero menor que la de un Toyota Prius o un Škoda Octavia (listado comparativo).
Sus formas son regulares
pero el vano que deja el portón es pequeño y
el borde de carga queda muy alto respecto al suelo (77 centímetros).
Está iluminado, hay una toma de corriente (12 V) y
unas redes en los laterales para sujetar objetos pequeños.
Cuando los repaldos de los asientos traseros se abaten hacia
delante, queda un escalón grande entre la superfice
del maletero y la del habitáculo.
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