El Sorento de 2010 conserva poco más que el nombre respecto al modelo de 2003. El nuevo tiene cualidades muy distintas: da mejor resultado para un uso en carretera y caminos fáciles; y es menos adecuado para circular por zonas complicadas en el campo porque ya no puede tener reductora y su carrocería no va muy alejada del suelo.
Está en venta desde 26.300 € con un motor Diesel de 197 CV (todos los precios). Actualmente todos los todoterreno de sus mismas características tienen un precio superior; los que son igual de costosos son de menor potencia, tamaño o las dos cosas a la vez. Después de mediados de 2010 podrá tener otro motor, también Diesel, menos potente.
KIA ha cambiado por completo la estructura del Sorento en el nuevo modelo (más información técnica). Con el nuevo motor y la menor resistencia aerodinámica al avance, el consumo de combustible ha disminuido.
Según datos oficiales, el Sorento con cambio manual gasta entre 6,5 y 6,6 l/100 km (en función de si lleva tracción delantera o total) en el recorrido homologado europeo. Actualmente no hay otro vehículo con carrocería todoterreno similar que gaste menos (listado ordenado por consumo). La versión con cambio automático tiene un consumo apreciablemente superior 7,4 l/100 km aunque sigue siendo un dato bueno. Por el momento no hemos tenido oportunidad de hacer nuestras mediciones habituales de consumo.
Una de las mejores cosas que tiene el Sorento es la respuesta de su motor Diesel. No es que me haya dado una sensación de empuje muy grande, sino que su funcionamiento es muy agradable. Tiene una respuesta lineal y permite ir a una velocidad muy baja en marchas largas y, si en esas circunstancias se pisa el acelerador, lo que se obtiene es un empuje uniforme y extraordinariamente suave. Eso permite doblar esquinas en tercera velocidad o engranar cuarta (conservando una buena reserva de aceleración) a poco que el coche supere 50 km/h. Además su funcionamiento es suave y silencioso.
Tengo claro que la fuerza que da el motor es grande para circular en carretera con soltura en marchas largas. No sé si también lo será para circular por zonas complicadas de campo —donde hay que superar obstáculos grandes a una velocidad muy pequeña— sin hacer patinar mucho el embrague (en el caso de la versión con cambio manual). Lo más probable es que quien use el coche de esta manera echará en falta una reductora, pero no lo he comprobado.
Para facilitar el avance por terrenos no asfaltados, el Sorento puede tener asistente de control de velocidad en descensos (que limita electrónicamente la velocidad a 8 km/h) o de arranque en pendientes (impide, dentro de lo posible, que el coche retroceda al comenzar la marcha).
Me ha parecido que el KIA Sorento es cómodo de suspensión y que tiene buen tacto de dirección circulando por carretera y autopista. Es muy agradable conducirlo por vías amplias, con pocas curvas, porque transmite sensación de seguridad, aísla convenientemente de las irregularidades y hace poco ruido de motor y del contacto de la carrocería con el aire. No lo he probado por carreteras de curvas a ritmo rápido aunque no me ha parecido que en esas circunstancias vaya a tener movimientos de carrocería especialmente lentos o amplios que no son del todo infrecuentes en este tipo de vehículos (altos y pesados). Me parece apreciablemente más estable que el Sorento anterior.
En conducción por pistas de tierra con un firme malo he echado en falta que la suspensión tenga mayor capacidad de absorción y transmita menos movimientos rápidos a los ocupantes. Creo que en esas circunstancias un Land Rover Freelander 2 o un Toyota RAV4 son más confortables.
KIA ha conseguido que el interior del Sorento tenga un aspecto cuidado sin haber recurrido a materiales de aspecto ostentoso ni con un estilo «arriesgado». Las piezas tienen buen tacto y ajuste. Los asientos delanteros parecen muy buenos, tienen un mullido de espuma que permite apoyar correctamente toda la huella que deja la espalda y dan suficiente sujeción lateral. No he ido sentado en las plazas traseras mucho tiempo aunque también me ha dado la sensación de que se puede viajar bien.
Tiene mucho sitio para cuatro personas y como su carrocería es más bien ancha no falta mucho espacio en las plazas traseras para que tres ocupantes viajen de forma puntual.
Por 500 € todas las versiones pueden tener una tercera
fila de asientos con dos plazas adicionales, en total siete.
Si están en posición de servicio reducen el
maletero a la mínima expresión (no caben algunas
de las maletas rígidas de las que se pueden llevar
en la cabina de un avión). No son amplias pero tampoco
me parecen inutilizables por adultos para trayectos cortos.
El mayor inconveniente que presentan estos asientos es que,
como llevan la banqueta muy cerca del suelo, sus ocupantes
tienen que llevar las rodillas muy altas con respecto al cuerpo;
otro inconveniente es que la altura libre al techo es más
bien escasa. Un detalle muy bueno es que si se ocupan los
siete asientos, la cortinilla que sirve para cubrir el maletero
cuando sólo se utilizan las dos filas anteriores se
puede alojar en un sitio específico sin que moleste.
Las plazas de la segunda y tercera fila se pueden abatir hasta
formar una superficie de carga casi plana.
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