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Las cualidades dinámicas del Ford Mondeo son muy buenas, sobre todo las que tienen que ver con su estabilidad y confort en un sentido amplio. Teniendo en cuenta ambas variables, el Mondeo es una de las mejores berlinas que hay a la venta.
Las dos versiones que hemos probado más detenidamente (con motor Diesel de 140 y con motor de gasolina de 220 CV), tenían llantas de 18" (neumáticos 235/40) y suspensión de serie.
Al menos con esta configuración de ruedas y motor, el Mondeo no es tan cómodo como un Citroën C5, porque ciertas irregularidades que mueven la rueda con brusquedad no llegan muy atenuadas al interior. Es probable que con unas ruedas de mayor perfil el Mondeo sea aún más cómodo, a costa de perder algo de adherencia. Las imperfecciones en el asfalto que mueven la rueda más lentamente sí llegan muy bien mitigadas al interior y con un movimiento de carrocería de calidad (suave y controlado).
Para el Mondeo con carrocería de cuatro o cinco puertas hay dos tipos de suspensión opcional. Una es más dura y se puede montar en todas las versiones (por sólo 100 €). La otra es un sistema de amortiguación variable («CCD» que tiene tres ajustes manuales de dureza de los amortiguadores, además de un ajuste variable en función de las condiciones). La suspensión de serie es quizá la más recomendable; con ella, el Mondeo va muy bien.
La mayor ventaja de la suspensión opcional de ajuste variable es que, en modo «Confort», las irregularidades se sienten muy poco en el interior, y eso puede ser interesante para quien viaje mucho por carreteras rápidas y bacheadas. También he apreciado que en modo «Confort», el coche tiene una pequeña tendencia a «despegar» en los cambios de rasante o a moverse ampliamente en los cambios de apoyo, pero tampoco exageradamente. En curvas lentas afrontadas a un ritmo alto, el modo «Sport» hace al coche algo más ágil que con la suspensión de serie.
A la hora de valorar la suspensión de ajuste variable, también hay que tener en cuenta que viene conjuntamente con el asistente de arranque en cuesta, «HLA», que es un elemento muy interesante y no se puede adquirir de otra manera.
Aunque es un coche muy estable, creo que la ventaja de agilidad en relación a su tamaño que tenía el anterior modelo ya no es una característica en el nuevo. Al conducirlo parece tan grande como es; es carreteras lentas o cambios de dirección repentinos no se desenvuelve como otras berlinas muy estables de menor tamaño, como un Mazda 6.
Conserva del anterior modelo un tacto de dirección muy bueno, que hace que el coche responda muy bien a las indicaciones del volante en curva, y mantiene bien informado al conductor de lo que está pasando en cada momento.
Al menos con las ruedas de 18", tiene una adherencia lateral alta y muy poca tendencia a perder la trayectoria en maniobras bruscas. Los frenos son bastante potentes para detener el coche una distancia normal y resisten suficientemente bien un uso intenso.
Quizá lo menos interesante del Mondeo es que su tamaño puede ser un inconveniente a la hora de maniobrar; además de que la carrocería del Mondeo es muy larga, especialmente en el cuatro puertas, necesita mucho espacio para girar: su diámetro de giro es 11,45 m entre bordillos (es decir, sin contar los voladizos). Aún así, es más maniobrable que un Citroën C5 (cuyo diámetro de giro es 11,8 m).
Con el motor 2.0 TDCi de 140 CV, el Mondeo tiene una respuesta satisfactoria tanto en ciudad (sale bien desde parado) como en carretera. Es un coche muy silencioso en cualquier circunstancia, especialmente cuando el coche ya rueda a un cierta velocidad.
Las prestaciones de esta versión son normales teniendo en cuenta su potencia y tamaño. Según nuestras mediciones, los coches que pueden acelerar más que el Mondeo son más pequeños (como un Skoda Octavia 2.0 TDCi o un Volkswagen Jetta 2.0 TDCi). Un Passat 2.0 TDI no es más rápido que el Ford Mondeo.
El consumo de esta versión es bajo; en este aspecto, no se nota su mayor tamaño con respecto a otras berlinas Diesel. En un recorrido con más carretera que ciudad el consumo está sobre 7,5 l/100 km. Se puede viajar por autopista a velocidades legales con un consumo ligeramente superior a 6,0 l/100 km.
El Mondeo con el motor 2.5i de 220 CV nos ha gustado mucho por su funcionamiento, no por su consumo. Es una versión muy agradable de conducir por la energía del motor y su sonido. Da unas prestaciones buenas para su potencia (en nuestras mediciones da una capacidad de aceleración semejante a la de un BMW 535 Xi de 258 CV) y responde al acelerador con la fuerza que sólo tienen los motores turboalimentados.
Este motor es básicamente el mismo que el que tiene el Focus ST; en el Mondeo da 220 CV a 5.000 y en el Focus 225 CV a 6.100 rpm. En el Mondeo nos ha parecido que no sube tan rápidamente de régimen como en el Focus ST y tampoco tiene un sonido de admisión tan notorio .
El Mondeo con este motor no tiene un rendimiento extraordinario, pero no gasta en exceso. Se puede viajar por autopista a una media de 120 km/h (lo que supone un crucero de 140 km/h) con un gasto de 9,3 l/100 km, siempre que la conducción sea suave y el climatizador esté desconectado (que es como medimos los consumos en km77.com).
En condiciones más exigentes el consumo no sube desproporcionadamente. Por ejemplo, gastó 11,5 l/100 km en una conducción principalmente por carretera y una parte de ciudad a ritmo normal.
En un recorrido por carreteras lentas apurando las capacidad de aceleración, gastó 23,3 l/100 km; aunque es mucho en términos absolutos, no es tanto para su potencia. |