Plazas traseras
El Ford C-MAX tiene tres plazas traseras individuales, la central es más estrecha que las otras dos (imagen). Esta plaza es la menos indicada para un adulto porque, además ser más pequeña, la consola (imagen) obliga a su ocupante a llevar las piernas un poco abiertas.
Teniendo en cuenta que la espalda de un adulto tiene unos 50 cm entre hombro y hombro y que la anchura interior de la carrocería en la segunda fila es 137 cm, queda claro que tres personas adultas viajarán muy justas. Para dos adultos y un niño en su sillita ocurre más o menos lo mismo, pues las sillitas infantiles suelen ser muy anchas, algunas más que la espalda de un adulto. Tomando como referencia los monovolúmenes que compiten con el C-MAX, hay más que sean más anchos —como el Citroën C4 Picasso y en menor medida el Renault Scénic— que menos —como el SEAT Altea o SEAT Altea XL—.
Atrás, el espacio que hay para las piernas es suficiente para una persona de más de 1,80 m si delante se coloca otra similar, aunque eso no es decir mucho para un monovolúmen del tamaño del C-MAX. De hecho, tiene menos espacio atrás para las piernas que la mayor parte de sus rivales. El modelo anterior (más información) era más espacioso en esta medida.
Las plazas traseras no se pueden mover longitudinalmente, bien sea para ganar espacio para las piernas o para el maletero, maniobra que se puede hacer en la mayor parte de los monovolúmenes de este tipo.
La única manera de aumentar el espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras es montar la opción denominada «Comfort System» que tiene un coste de 200 €. Esta permite desplazar las dos plazas laterales por un carril oblicuo al sentido de la marcha, de tal manera que se atrasan y se juntan entre sí (imagen). Este movimiento se hace con facilidad si a la vez que se tira de la palanca que los desbloquea (en el extremo de la banqueta) se ayuda con el propio peso del cuerpo. Además de ganar espacio para las piernas, la posición de los ocupantes es más seguro en caso de golpe lateral porque están más alejados de las puertas.
Esta solución es parecida a la que utiliza el Opel Meriva, aunque hay una diferencia fundamental: en el Meriva, toda la plaza central queda plegada debajo de la otras dos y no molesta, mientras que en el C-MAX esa plaza se retrasa y ocupa una parte importante del maletero.
Maletero y espacio de carga
Si sólo se usan las plazas del conductor y acompañante, es posible abatir las plazas traseras para ganar espacio de carga (imagen), cada una de forma independiente.
Ford ha resuelto en pocos pasos el plegado de las plazas traseras, pero no ha conseguido que sea sencillo, por dos razones. La primera es que la palanca que pliega los respaldos va dura y segundo, al menos en nuestra unidad de pruebas, abatir completamente hacia delante uno por uno los tres asientos era complicado y requería fuerza porque las banquetas rozaban entre sí.
Una vez abatidos, también es posible sacar las tres plazas del interior. El manual dice que se desbloquean del suelo accionando unas pestañas situadas en su base; yo no he tenido fuerza suficiente para hacerlo.
El maletero es grande y de formas aprovechables. El único inconveniente que encuentro es que entre el borde de carga y el piso hay un escalón de unos 10 cm que supone un obstáculo para cargar objetos pesados. El maletero tiene 471 l hasta la cortina que lo cubre, que no es mucho (un Volkswagen Touran tiene hasta 695 l si se desplazan los asientos traseros hacia delante, algo que no es posible en el Ford) y eso que no lleva rueda de repuesto (imagen). De serie lleva un kit de reparación de pinchazos y como opción una de emergencia.
Puesto de conducción
El puesto de conducción del C-MAX es de los más bajos que hay entre los monvolúmenes de este tipo. Los asientos delanteros son muy buenos porque recogen perfectamente el cuerpo y son cómodos para hacer largos desplazamientos.
Como es habitual en la mayor parte de los monovolúmenes, los pedales quedan algo cerca del conductor, lo que obliga al conductor a llevar las piernas con una flexión próxima a 90º. En nuestra unidad de pruebas, con cambio automático, el pedal quedaba muy elevado y por lo tanto más cerca del conductor que el del acelerador.
La visibilidad en todas las direcciones es muy buena. Los montantes, a pesar de ser gruesos, no restan mucha visibilidad en los giros más cerrados. También se ve bien hacia detrás y en tres cuartos trasero. Se puede echar en falta más huecos para dejar objetos a disposición de los ocupantes de las plazas delanteras.
El puesto de conducción tiene alguna cosa mejorable, como que la consola de las versiones con equipamiento «Titanium» con la opción de navegador (no hemos tenido oportunidad de montarnos en un C-MAX con el nivel de equipamiento menos costoso, «Trend», ni sin navegador) tiene muchos botones aparentemente desperdigados y puede ser complicado encontrar el que se desea (imagen).
Ese problema queda parcialmente solucionado con los mandos que Ford ha colocado en el volante (imagen):
1. Con los mandos que hay en el brazo izquierdo se puede consultar la información que da la pantalla de la instrumentación, como por ejemplo el ordenador de viaje o cambiar algunos ajustes del coche.
2. Desde el grupo de mandos que hay en el brazo derecho es posible acceder a las funciones que muestra la pantalla de la consola. Por ejemplo, se puede introducir una dirección en el navegador o hacer una llamada telefónica, aunque también se puede hacer mediante órdenes vocales (como se muestra en el vídeo insertado en la parte superior de este párrafo). La pantalla de la consola es de reducidas dimensiones (5") dado lo que viene siendo habitual en muchos coches modernos. Ford dice que durante 2011 introducirá una de mayores dimensiones. Esa pantalla no es suficiente para consultar con facilidad la información del sistema de navegación porque en ocasiones hay alguna indicación (que simula los paneles de la carretera) que ocupan una parte importante de la pantalla.
Algunas de las posibilidades de los mandos del volante los mostramos en estos vídeos.
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