Sólamente he podido conducir el Sedici con motor Diesel
2.0 16v Multijet de 135 CV y tracción
total conectable.
Con esta combinación de motor y sistema de tracción
el Sedici pesa 1425 kg en condiciones de homologación.
Puede parecer un peso alto, pero la sensación que transmite
es que tiene potencia suficiente como para moverse con agilidad.
A igualdad de motor, la versión con tracción delantera
(4x2) tiene mejores prestaciones y un consumo de combustible
más reducido (listado
comparativa).
Únicamente lo he llevado por pistas sin asfaltar con
abundante barro. Me ha dado la sensación de que es un
coche fácil de conducir porque responde con precisión
y rapidez a las indicaciones que hace el conductor con el volante.
Esa sensación está reforzada porque su carrocería
se balancea y cabecea poco al tomar curvas o al frenar.
Con este coche se puede circular a ritmo ligero por caminos
de tierra sin temor a que la carrocería pueda golpear
con facilidad en el suelo: su altura libre al suelo es 19 cm.
Además, como la suspensión es más bien
dura, hay que cometer un error grande de apreciación
o sobrepasar un obstáculo muy grande para llegar a su
tope de recorrido.
También me ha gustado el accionamiento de su caja de
cambios manual de seis relaciones (la versión de gasolina
tiene un cambio manual de cinco). Tiene unos recorridos bien definidos
y las marchas entran con facilidad. Se manejaría mejor
si no quedase tan baja (respecto al conductor) y retrasada.
Fuera del asfalto, la mayor altura libre y la tracción
total le permiten pasar por algunos obstáculos por
los que un turismo normal no podría avanzar.
No es un todoterreno auténtico porque no es difícil
tocar el suelo con la parte frontal de la carrocería
cuando se afrontan grandes desniveles u obstáculos.
Tampoco lleva reductora y la primera velocidad no es lo suficientemente
corta como para avanzar a baja velocidad sin castigar el embrague
o para descender por fuertes pendientes aprovechando la retención
del motor.
Los neumáticos que lleva de serie el Sedici no solo están pensados
para circular por carreteras asfaltadas ya que son de tipo «M+S» —«Mud+Snow», barro y nieve—.
Estos neumáticos pueden dar más motricidad sobre
superficies sueltas que unos dedicados exclusivamente a un
uso por carretera. Sus medidas son 205/60 y están montados
en llantas de 16 pulgadas de diámetro.
El sistema de tracción total tiene tres programas de
funcionamiento «2WD», «Auto» y «Lock». Se pueden elegir mediante un mando que hay en el salpicadero.
Con
el modo 2WD sólo las ruedas delanteras reciben fuerza
del motor. Con el segundo, un embrague multidisco se encarga
de acoplar automáticamente el eje trasero, parcial
o totalmente, en función del deslizamiento de las ruedas
delanteras. El modo «Lock» sirve para que las
ruedas delanteras y las traseras giren lo mismo, hasta 60
km/h. Eso sirve para mejorar la capacidad para seguir avanzando
cuando el piso está muy deslizante. Conviene no usarlo
cuando el piso sea medianamente adherente porque, entre otras
cosas, el coche pierde mucha capacidad para girar.
La sensación que he tenido en una superficie de barro
muy deslizante es que la capacidad para seguir avanzando no
era muy distinta en modo de tracción «Auto»
que en «Lock». Seguramente habrá una diferencia
clara en otras circunstancias —en zonas especialmente lentas
con grandes desniveles, por ejemplo— pero no lo he probado.
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