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El aspecto del interior del nuevo Fiat Bravo es muy agradable
a la vista y transmite solidez, en general. Fiat ha utilizado
tres tipos de plástico para recubrir las piezas más
visibles (excepto en el «Active», que hay dos).
La parte superior del salpicadero y las puertas es de un
plástico duro pero con un tratamiento superficial muy
fino (y más fácil de limpiar que el del Stilo).
La zona media tiene un plástico de tacto gomoso y con
un diseño que se asemeja al entrelazado de la fibra
de carbono (excepto con el equipamiento «Active»).
La parte inferior de puertas y consola es de un plástico
duro rugoso (que no tiene ni un tacto bueno ni da sensación
de calidad). Existen diversas combinaciones de colores.
Fiat ha sustituido el tapizado que habia en la parte superior
de los paneles de las puertas del Stilo por un plástico
igual que el del salpicadero. En el Stilo hubo problemas con
el desgaste que sufría ese tapizado. Con el cambio,
también hay una mejora funcional: si se abre la ventanilla
con el coche mojado, el plástico es más fácil
de limpiar que el tejido. El Bravo sigue conservado tela que
aparentemente parece microfibra en los reposabrazos: en nuestra
unidad de pruebas ese tapizado empezaba a tener síntomas
de desgaste.
Tiene algunos detalles que no están en consonancia
con el resto. La iluminación interior de las plazas
traseras es pobre, el tapizado del techo no está firmemente
unido al parabrisas. El revestimiento que hay entre los mandos
del equipo de sonido y el climatizador (imagen)
no transmite solidez (en una de nuestras unidades, las fijaciones
de plástico que lo mantienen sujeto no estaban en buen
estado).
El puesto de conducción nos parece satisfactorio por la distancia a la que están colocados el volante, los pedales, el apoyo para el pie izquierdo y la palanca de cambios.
Los asientos delanteros tienen un relleno duro y recogen bien el cuerpo de mitad de espalda para abajo pero ésta no apoya bien en su parte superior; en cualquier caso, los asientos son mucho más cómodos que los que tenía el Stilo. La sujeción lateral es buena, no tanto por la forma del asiento, sino por la tapicería.
Los asientos laterales traseros son cómodos, tanto por mullido como por contar con una cierta sujeción lateral. Al colocarse en estas plazas, hay que tener cuidado para no lastimarse la pierna con la salida de la ventilación trasera, que sobresale demasiado.
El Bravo es un coche relativamente espacioso (aunque no tanto como un Stilo). Delante hay amplitud suficiente para ocupantes de diversa talla. Detrás, el espacio para las piernas es normal: no tiene tanto como un Honda Civic o un Vokswagen Golf, pero es mucho más amplio que un Renault Megane.
Aunque la altura trasera es buena, si en las plazas traseras van a viajar personas altas, lo mejor es no optar por el techo solar panorámico (quita unos 4 cm de altura, que pueden ser determinantes para viajar con comodidad o no).
La anchura trasera es de las mejores. No es cómodo para que viajen tres ocupantes debido a que el túnel central es voluminoso. Esto provoca que el ocupante de en medio tenga que llevar las piernas muy abiertas (para poder colocar bien los pies), lo que resta espacio a los ocupantes laterales.
El maletero tiene un volumen relativamente grande (400 l) y con formas que lo hacen aprovechable, pero el borde de carga está alto (75 cm). Bajo el piso está la rueda de repuesto (opcionalmente puede llevar un equipo de reparación de pinchazos). En el maletero, no hay ningún gancho para colgar bolsas; sí hay cuatro fijaciones para colocar una red de sujeción.
Fiat ha cambiado el sistema para abrir el maletero. Antes había que usar un interruptor que tenía en la consola o hacerlo desde el mando a distancia; ahora, el interruptor se ha sutituido por un pulsador instalado en la insignia de Fiat que hay en el portón.
Sigue sin haber ningún tirador para levantar el portón, hay que hacerlo metiendo la mano por el hueco que queda entre el portón y el paragolpes, después de abrirlo.
Hay muchos sitios para dejar o guardar cosas. A la izquierda del volante hay un hueco para dejar unas llaves o similar; en la consola hay un hueco bajo el climatizador (donde está el mechero, otro junto al freno de mano y dos posavasos al lado de éste. Bajo el apoyabrazos central hay un compartimento doble: el superior está tapizado y tiene espacio para algo del tamaño de una cajetilla de tabaco; bajo éste hay un hueco climatizado de 23 cm de fondo, en el que cabe una botella de medio litro (imagen).
Además, hay compartimentos dobles en todas las puertas y una bolsa en el respaldo del asiento del acompañante. La mayoría de estos huecos portaobjetos están tapizados o tienen fondo de plástico antideslizante. La guantera es muy grande, pero es poco accesible ya que tiene muchísimo fondo. Para los ocupantes traseros tan sólo hay los huecos de las puertas y una salida de ventilación; algunas versiones, también pueden tener un apoyabrazos central trasero con dos posavasos.
El climatizador automático de dos zonas tiene un funcionamiento
correcto. En ciertas circunstancias, puede notarse que no
enfría lo suficiente en modo automático para
una temperatura dada, puede ser necesario seleccionar una
más baja.
Hay
algunos mandos colocados en una posición poco habitual,
como el botón de acceso rápido al navegador
(de el sistema «Blue&Me Nav», no con el navegador
en color), que se encuentra en el techo junto a las luces
interiores.
Es complicado saber a qué velocidad vamos en el caso
de las versiones Sport: el cuadro de instrumentos tiene un
fondo grisaceo y una tipografía que resulta casi imposible
de ver con gafas de sol si la velocidad está entre
100 y 160 km/h (la propia visera de la instrumentación
hace una sombra). La iluminación del cuadro y del resto
de instrumentación se activa automáticamente
en función de la luz exterior.
«Blue&Me Nav».
El dispositivo «Blue&Me» utiliza el sistema operativo
Windows Mobile e integra navegación por pictogramas,
conexión «Bluetooth» para el teléfono,
reproductor multimedia, conexión USB, lector de MP3,
sintetizador de voz para los SMS entrantes y una pantalla
ampliada en el cuadro de instrumentos (imagen).
Todos estos sistemas pueden manejarse con los mandos que hay
en el volante y con ordenes vocales (ya que tiene reconocimiento
de voz).
Los mapas del navegador se cargan a través de una conexión para un «pen-drive» de memoria USB (imagen). También viene incluido un CD con una copia de seguridad del mapa del país. Por la información que tenemos, el CD sólo tiene el mapa del país donde se vende el coche; otros mapas hay que adquirirlos aparte. En el caso de España, vienen los mapas de España y Portugal.
Frente a los sistemas con los mapas en disco, el acceso a la información de la memoria portátil es más rápido y silencioso, además de ser mucho más barato. Otra ventaja de este sistema es que, en los coches que no llevan cargador de discos, permite reproducir música en el lector de discos mientras funciona el navegador. El inconveniente es que como no hay una memoria interna para cargar los mapas, hay que llevar siempre la memoria portátil (que queda a la vista si no se retira del coche).
El reproductor multimedia puede leer y reproducir archivos de sonido MP3 y WMA, que estén guardados en una unidad de memoria USB o en un dispositivo de reproducción (tipo iPod). También es capaz de leer las listas de reproducción (en formato M3U Y WPL). Estos dispositivos se conectan al puerto USB del Bravo (que es compatible con USB 1.0, 1.1 y 2.0).
Nos ha parecido muy útil la posibilidad de guardar los ficheros de sonido y los mapas del navegador en un mismo «pen-drive». De esta forma, el navegador y el reproductor multimedia pueden funcionar a la vez de manera correcta (no hemos detectado ningún error de funcionamiento con un «pen-drive» USB 2.0).
Lo que no nos ha parecido tan útil es el lento proceso que hay que hacer para programar el navegador. Para introducir un destino nuevo tenemos que estar parados; hay que seleccionar el país (vocalmente); después, se deben introducir letra a letra los nombres de la ciudad y la calle, con los mandos del volante. Cuando ya hemos introducido 3 o 4 letras del nombre, el navegador propone una serie de nombres coincidentes; en ese momento, pueden seleccionarse vocalmente.
Además, cuando el navegador está dando una orden o el reproductor multimedia está cambiando de canción, la pantalla del cuadro de instrumentos queda bloqueada durante unos segundos. Por ejemplo, en ese preciso momento, es imposible ver los datos de consumo o la autonomía.
Mediante el botón «Mode» que hay en la consola central (imagen), se pueden programar algunas funciones del Bravo: el alumbrado del cuadro de instrumentos, una alerta sonora cuando pasamos de una determinada velocidad, ajustar la sensibilidad del sensor de luz, activar el autocierre de las puertas en movimiento y desactivar el airbag del acompañante, entre otras cosas. |