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El Fiat 500 es un coche idóneo para ciudad por sus pequeñas dimensiones (mide 3.546 mm de largo y 1.627 mm de ancho). Fuera de ella, también se puede desenvolver satisfactoriamente aunque hay utilitarios que son más recomendables para ese uso porque resultan más cómodos, como el Renault Clio o el Toyota Yaris (que son más grandes que el Fiat 500).
En ciudad, maniobrar en espacios pequeños es una tarea sencilla gracias al tamaño reducido de la carrocería y a que el radio de giro no es grande (4,6 m). Esto es válido para las versiones de 69 y 75 CV, la de 100 CV, que lleva una caja de cambios de seis velocidades, tiene un radio de giro mayor (5,1 m) lo que dificulta girar en zonas angostas.
Todos los mandos relacionados con la conducción tienen un tacto agradable: la dirección se maneja con suavidad, al igual que el pedal del embrague y la palanca de la caja de cambios. El inconveniente más notable es la visibilidad en tres cuartos traseros, reducida por el tamaño y la forma del montante trasero.
La palanca de cambios está colocada en el salpicadero. Esta ubicación facilita su uso ya que queda más cerca del volante y se pierde menos tiempo en alcanzarla y volver a asir el aro. Tiene un tacto bueno, sin llegar a la de un MINI, los recorridos no son largos y las marchas entran con rapidez y sin esfuerzo.
En carreteras lentas y con el firme en buen estado responde con rapidez a las órdenes que el conductor: entra bien en las curvas e, incluso, es posible girar un poco más sin que subvire cuando ya está apoyado. Las curvas enlazadas tampoco son un problema porque reacciona con agilidad a los cambios de dirección a pesar de que la carrocería se balancea.
En las carreteras bacheadas la conducción no es tan satisfactoria. Si los baches están en una carretera lenta, la carrocería se mueve ostensiblemente pero lo cierto es que la trayectoria se ve poco afectada.
La versión más potente (motor 1.4 16v 100 CV) tiene una suspensión más firme que sujeta algo mejor la carrocería y que no penaliza notablemente el confort respecto al que tienen las otras versiones. Aún con ello, siguen existiendo ciertos movimientos con el coche apoyado que no se encuentran en las versiones de otros utilitarios con aspiraciones deportivas como el MINI o un Renault Clio.
En las versiones con suspensión normal, hay que tener cierto cuidado al frenar intensamente con el coche no recto si el firme es irregular porque la carrocería puede llegar a tener movimientos muy amplios, sobre todo de cabeceo, que pueden alterar de forma brusca la trayectoría que indicamos con el volante (nuestra unidad de pruebas no tenía control de estabilidad).
La dirección, como en otros modelos de Fiat, tiene dos programas de asistencia, uno normal y otro, llamado «City» con el que es más fácil mover el volante (éste funciona sólo a poca velocidad). De los Fiat que he conducido, el 500 es el que me ha parecido que tiene mejor tacto de volante (me acababa de bajar de un Fiat Bravo cuando conduje el 500).Estos programas se seleccionan con un botón que hay en el salpicadero
La de 100 CV en vez de ese interruptor tiene otro, llamado «Sport», que modifica la asistencia de la dirección endureciéndola. Esta dureza se nota, sobre todo, en que hace mucha fuerza de autocentrado con el coche en movimiento.
Este botón también cambia la respuesta del pedal del acelerador. Al pulsarlo no se consigue que el coche sea más rápido, sino que una misma presión sobre el pedal hace que la mariposa de la admsión se abra más. A un ritmo rápido, donde se supone que el motor va a un régimen medio-alto, no se nota diferencia alguna entre llevar el botón «Sport» pulsado o no. Sí se percibe en ciudad, ya que la respuesta a bajo régimen es más viva.
Precisamente, lo que menos me ha gustado del motor de 100 CV es la pobre respuesta que tiene a bajo régimen. Que sea así repercute en la agilidad al circular por ciudad y dificulta arrancar desde parado o subir algunas rampas de poca pendiente en segunda velocidad (como las que puede haber en algunos garajes). También obliga a recurrir al cambio en algunas rampas de autovía o si se quiere recuperar velocidad despúes de otro vehículo nos haya frenado (por ejemplo un camión adelantando a otro camión).
Sí que resulta un coche divertido de conducir en carreteras muy lentas. Ahí es un coche ágil y, siempre que no dejemos caer el motor por debajo de 4.500 rpm, con una respuesta enérgica. De todos modos, y según nuestras mediciones, el Fiat 500 1.4 100 CV no es tan rápido como cabe esperar en un coche de su peso y potencia. A cambio, tiene un consumo de combustible moderado si realizamos una conducción normal. Por ejemplo, en el recorrido que hacemos por autovía, a una media de 130 km/h, ha gastado 7,5 l/100 km, lo cual no es mucho.
El otro motor de gasolina, el de 69 CV, tampoco nos parece el más recomendable para conducir en ciudad porque siempre requiere reducir una marcha para ganar velocidad al realizar un cambio de carril o al incorporarnos en un cruce.
Para mi gusto, el Diesel es el mejor en trayectos urbanos porque hace la conducción más cómoda: sale mejor desde parado y responde con energía aunque circulemos con un marcha larga.
Además, este motor Diesel 1,3 l (en realidad tiene 1.248 cm³) de cilindrada y 75 CV resulta suficiente para circular a un ritmo normal en todo tipo de vías. En las más rápidas sí que es posible que algunos conductores echen en falta mayor potencia al adelantar o subir una cuesta. También puede resultar algo justo si se viaja con el coche muy cargado.
En nuestras mediciones, el Fiat 500 1.3 Multijet ha sido más lento otros modelos de Fiat con el mismo motor y que son más pesados, como el Fiat Grande Punto o el Lancia Ypsilon. Esta diferencia quizás se deba a que nuestra unidad tenía muy pocos kilómetros y el motor no estaba suficientemente rodado. Los consumos desde que recogimos el coche han ido mejorando (hemos hecho con él unos 1.500 km), reduciéndose cerca de 1 l/100 km en un trayecto similar por autovía: cuando el coche tenía 400 km gastó 7,0 l/100 km; con unos 1.200 km en el contador bajó a 6,1 l/100 km, en ambos casos a una media de 124 km/h.
Como el consumo es bajo, los 35 l del depósito de combustible no parecen escasos y las visitas a la gasolinera no son tan frecuentes como se puede esperar en un coche con un deposito de tan poca capacidad.
La frenada del 500 mediante discos delante y tambores detrás (discos en el gasolina de 100 CV) es suficientemente potente y aguanta sin signos muy notables de fatiga un uso más intenso del que debería ser normal en un coche de estas características. Si se frena con fuerza a alta velocidad la carrocería cabecea mucho (un movimiento acentuado por la batalla corta) y se produce un zigzagueo en la trayectoria que, cuanto menos, resulta poco agradable por lo que nos parece recomendable pagar por el control de estabilidad (algo que, de todos modos, sugerimos para cualquier coche).
Los intermitentes se activan automáticamente al frenar con mucha intensidad para alertar de una posible situación de emergencia al conductor del coche que nos sigue. Durante el recorrido de pruebas por una carretera de montaña muy lenta con la versión DIesel, llego un momento en el que esto sucedía casi siempre que frenaba, incluso aquellas veces en las que considero que la deceleración no era muy intensa. Lo que nunca pasó es que dejasen de activarse cuando sí era necesario. Esto sucedió en menor medida con la versión de 100 CV.
Sin contar los de los antinieblas, que son opcionales según la versión y van aparte, hay otros cuatro faros (imagen): los dos de más arriba dan la luz corta y la intermitencia; los dos de abajo, llevan la bombilla de posición y la de las largas. La iluminación que proporcionan las cortas es mejor que en la mayoría de los utilitarios de este tipo. Las largas, tal vez porque al ir colocadas muy abajo el haz discurre muy paralelo al asfalto, no me han parecido igual de buenas.
Fiat ha adoptado una solución curiosa, y acertada desde mi punto de vista, en el mando de las luces. Éste sólo tiene dos posiciones: apagado y encendido. Es decir, no hay ninguna posición intermedia para circular únicamente con las luces de posición (algo que está prohibido en España a pesar de que mucha gente lo hace). Sí que se puede dejar estacionado el coche con las luces de posición. Si el 500 está equipado con la pantalla multi-información también tiene luces diurnas.
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