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Las dimensiones exteriores del C-Crosser son muy similares a las del Outlander y el 4007. Mide 4,64 m de longitud, 1,81 m de anchura y 1,71 m de altura (2 cm más con barras portaequipajes); la distancia entre ejes es 2,67 m. Son unas dimensiones parecidas a las del Chevrolet Captiva, el Honda CR-V y el Opel Antara.
Citroën se refiere al C-Crosser como un 5+2 plazas; es decir, en las dos plazas de la tercera fila hay poco espacio. Estos asientos están cerca del suelo (hay que llevar las piernas muy flexionadas) y son muy duros. Sólo nos parecen aconsejables para ocupantes que no midan más de 1,75 m, en trayectos ocasionales muy cortos; cuando no se usan se pueden plegar, quedando guardadas bajo el suelo del maletero.
En las plazas delanteras no hay problema de espacio, incluso para ocupantes de más de 1,90 m. Para las personas de menos estatura, el volante puede quedar demasiado lejos de los pedales y no hay posibilidad de ajustarlo.
Nosotros hemos probado la versión «Exclusive», que lleva asientos tapizados de cuero (con regulación eléctrica para el conductor) y calefacción. La sujeción que proporcionan estos asientos es la normal en un coche de este tipo.
Los mandos para ajustar el asiento son casi inaccesibles con las puertas cerradas (no hay espacio para meter la mano).
También resulta difícil de utilizar el interruptor de la calefacción del asiento, queda en el lado interior junto al enganche del cinturón; además, la luz que indica el nivel de temperatura seleccionado (dos, con un testigo verde o naranja) resulta imposible de ver.
La segunda fila de asientos esta dividida en dos partes independientes (de proporciones 60/40), puede desplazarse longitudinalmente 80 mm y ajustarse la inclinación del respaldo en tres posiciones. Con la banqueta en la posición más retrasada, el C-Crosser es uno de los más recomendables para llevar pasajeros por el espacio del que disponen para las piernas. Además de mucho espacio, también hay un hueco grande debajo de los asientos delanteros donde se pueden meter los pies e ir más cómodo.
Estos asientos de la segunda fila se pueden plegar contra los de la primera. Al hacerlo, queda un suelo plano como continuación del maletero. Para facilitar esta labor hay un mecanismo eléctrico que abate los respaldos y bascula todo el asiento hacia delante; esto se hace pulsado los dos interruptores que hay en los laterales del maletero (cada uno actua sobre una de las dos partes del asiento).
Para que el sistema funcione correctamente, el contacto debe estar dado, una de las dos puertas traseras tiene que estar abierta (como medida de seguridad) y, generalmente, los asientos del conductor y acompañante no pueden estar en la posición más retrasada posible (porque si no es así, los traseros rozan contra los delanteros al abatirlos). Para volver a colocarlos en su sitio hay que hacerlo a mano.
Este sistema sirve para ampliar cómodamente el volumen del maletero y, por otra parte, favorece el acceso a la tercera fila de asientos. Además, la parte de abajo de la banqueta tiene una luz que se enciende al levantarla, facilitando el acceso cuando es de noche o estamos en un lugar poco iluminado.
La tercera fila de asientos tiene una apariencia pobre (no tienen casi mullido, prácticamente son una tela tensada alrededor de una estructura de metal). Cuando no se usan van ocultos bajo el piso del maletero; colocarlos requiere varias maniobras pero es una operación que puede realizar una sola persona.
El maletero tiene un volumen de 510 l, con la configuración de cinco plazas y los asientos traseros adelantados, un valor bueno. Si se desplazan completamente hacia atrás los asientos de la segunda fila, el maletero queda reducido a 441 l, que no es mucho (más que un Opel Antara, menos que un BMW X3). Si se abaten los asientos de la segunda fila, el maletero aumenta hasta 1.686 l. Con la configuración de siete plazas, el maletero mide 184 l.
Está cubierto con una cortina flexible que tiene dos posiciones en su extremo anterior, que corresponden a los dos extremos en el recorrido longitudinal de los asientos de la segunda fila. Cuando se usan los asientos de la tercera, la cortina que cubre el maletero se puede retirar y guardarse en un alojamiento que tiene en la base del maletero.
Otros elementos del maletero son rieles con ganchos en cada lado, una toma de 12 V y huecos específicos para las herramientas y el gato. La rueda de repuesto está en el exterior, bajo el maletero, y es de distinto tamaño al resto.
El portón se puede abrir en dos partes, una hacia arriba y una porción más pequeña hacia abajo. Esto favorece que el plano de carga del maletero esté más bien bajo (60 cm) y, además, la mitad inferior del portón puede servir para introducir objetos voluminosos o hacer las funciones de una mesita auxiliar (aguanta hasta 200 kg).
Hay hasta 22 huecos donde guardar objetos pequeños, además del maletero; están dispuestos de forma que hay alguno al alcance de cualquier pasajero. Entre estos huecos hay dos guanteras superpuestas, la de arriba conectada al sistema de climatización.
El C-Crosser no es un coche refinado porque los materiales empleados en el habitáculo son sencillos y los ajustes entre piezas podrían ser mejores; en estos aspectos no está al mismo nivel que otros modelos de Citroën.
Tampoco se distingue por la atención prestada a los detalles: algunos huecos tienen el fondo recubierto de goma para que los objetos depositados no deslicen ni hagan ruido, otros en cambio carecen de ello.
El cuadro de instrumentos tiene dos indicadores de gran tamaño (velocidad y revoluciones del motor), además de uno más pequeño para la gasolina. La temperatura del líquido refrigerante del motor se puede consultar en la información que muestra el ordenador en una pantalla que queda entre los dos indicadores principales. |