El X6 es, básicamente, un X5 con mayor anchura en el
eje trasero y una carrocería 23 mm más larga, 76 mm más baja y
50 mm más ancha. Además de esas diferencias dimensionales,
el X6 se distingue porque tiene de serie el sistema «Dynamic
Performance Control».
Este dispositivo se encarga de repartir la fuerza entre las
dos ruedas traseras, consiguiendo influir sobre la trayectoria
y la estabilidad. Es un sistema similar, por sus resultados,
al que Mitsubishi utiliza en el Lancer Evolution, Honda en el
Legend o Saab en el 9-3 2.8 V6 Turbo.
Así, en la pantalla que hay en el cuadro de instrumentos
se puede ver como la fuerza de hacen las ruedas traseras varía
en función de si estamos acelerando o frenando con
el coche en la curva (imagen).
Si aceleramos (con el asfalto en condiciones de buena adherencia),
la rueda exterior hace más fuerza que la interior;
si estamos frenando ocurre lo contrario.
En carretera, el X6 tiene una estabilidad y una velocidad
de paso por curva sobresalientes, en parte por la exagerada
medida de neumático que tenía la unidad de pruebas,
275/40 R20 delante y 315/35 R20 detrás. Es una opción
de coste elevado (2.589 €) y que puede ser totalmente
prescindible. Es muy posible que con la medida original, 255/50
R19, el X6 sea algo más confortable.
De
hecho, dinámicamente, lo peor del X6 es que resulta
poco cómodo en cuanto la carretera no está perfectamente
asfaltada. Parte de esta falta de confort se puede atribuir
a los neumáticos, tanto por su medida como por la dureza
de su flanco (son de los que permiten circular unos kilómetros
tras un pinchazo «Run Flat»). No obstante,
creo que el causante principal de que el X6 no sea más
cómodo es la suspensión.
Ésta tiene una capacidad de absorción buena
pero resulta muy dura. En una carretera en mal estado no es
infrecuente ver que parpadea el testigo del control de estabilidad
y tracción al acelerar, aunque sea una recta, porque
las ruedas llegan a rebotar (por pequeños instantes
de tiempo el neumático deja de estar en contacto con
el asfalto). En un X5 que probamos esto no ocurría.
En parte por los neumáticos, en parte por la suspensión y en
parte por los sistemas de tracción total «xDrive»
y «Dynamic Performance Control», la respuesta
del X6 en curva es muy buena. La dirección, tan precisa
como es habitual en BMW, permite dirigir con exactitud la
entrada en la curva y marcar con precisión la trayectoria
durante el apoyo. Al salir de la curva, se puede acelerar
con decisión sin que se aprecie tendencia a perder
la trayectoria (al menos con el asfalto seco).
Opcionalmente, la suspensión puede tener un sistema
de amortiguación variable. Es un dispositivo que BMW
ofrece en combinación con las «estabilizadoras
activas» (4.056 €). También hay una suspensión
autonivelante trasera mediante muelles neumáticos;
sirve para mantener constante la altura de la carrocería
independientemente de la carga que se transporte (974 €).
Otra
opción muy interesante es la «dirección
activa» (1.603 €). Esta dirección varía
la desmultiplicación en función de la velocidad.
Por ejemplo, al maniobrar a poca velocidad o conducir por
carreteras muy lentas es necesario un menor giro de volante
que a velocidades más altas para conseguir el mismo
giro de las ruedas.
Como el X6 es un coche de grandes dimensiones es habitual tener que maniobrar
para poder pasar por garajes u otros lugares semejantes. La
«dirección activa» sirve de gran ayuda
en estas ocasiones.
La visibilidad trasera, a través de la luneta, es
muy reducida ya que es de tamaño muy pequeño
(en un semáforo, apenas se ve el techo del coche que
hay detrás). BMW debe ser consciente de ello, porque
los retrovisores exteriores tienen una superficie muy generosa
y, de serie, hay una cámara trasera para facilitar
las maniobras.
La cámara funciona en combinación con los sensores
de proximidad traseros (también los hay delante). La imagen
que capta la cámara y los obstáculos detectados
por los sensores se muestran en la pantalla del salpicadero.
La calidad de la imagen es de las peores que he visto (aunque
un poco menos mala que la del X5): no tiene mucha resolución
y la imagen va a saltos (parecido a lo que ocurre con una «webcam»
si la conexión es lenta).
Hacia delante cuesta saber dónde comienza el coche, especialmente en
las esquinas, porque el capó esta muy abombado. Esto unido
a que el radio de giro es grande y que la carrocería
es larga y, sobre todo, ancha, hace del X6 un coche poco agradable
si hay que maniobrar con él frecuentemente.
No hemos querido probar el X6 fuera del asfalto más allá de una pista de tierra y un cruce de ejes, ya que los neumáticos que tenía no eran los indicados para estas aventuras. Con unas ruedas más adecuadas el X6 no debería tener problemas para superar obstáculos de dificultad media, ya que el sistema de tracción «xDrive» garantiza una tracción adecuada. Además, sus cotas características son mejores que las del X5.
Por ahora hemos conducido la versión Diesel más potente, el X6 xDrive35d. Tiene el mismo motor que el X5 3.0sd, un Diesel de seis cilindros y dos turbocompresores en serie que da 286 CV.
Es un motor que destaca por las prestaciones que logra y por su funcionamiento suave, tanto cuando está caliente como en frío. El consumo es moderado pero creo que, la versión xDrive30d puede ser la más satisfactoria para quien valore la relación entre prestaciones y consumo.
El cambio es automático de seis velocidades. Tiene una palanca selectora electrónica en vez de mecánica que se maneja con mucha comodidad. El funcionamiento del cambio es muy bueno en cualquiera de sus modos: dos automáticos (normal y deportivo) y uno manual. Este cambio es similar al que emplea BMW en el Serie 3 Coupé; el del X6 es más rápido que el del 335i coupé que hemos probado con anterioridad.
Entre las versiones del X5 y del X6 que son equivalentes por motor (los Diesel de 235 y 286 CV), curiosamente el X6 tiene un consumo ligeramente mayor unas prestaciones inferiores. Es curioso que esto ocurra cuando el peso de ambos coches es prácticamente el mismo, la resistencia aerodinámica es un poco menor en el X6 (tiene menos superficie frontal) y los desarrollos de la caja de cambios son los mismos.
El X6 xDrive50i (Información
técnica de este motor) alcanza 250 km/h de velocidad
máxima, acelera hasta 100 km en 5,4 segundos y tiene
un consumo medio de 12,5 l/100 km. Es decir, tiene una relación
entre prestaciones y consumo favorable. Los todo terreno que
gastan lo mismo son claramente menos potentes y son más
lentos. Algunos de los que tienen una potencia parecida (como
el Porsche
Cayenne GTS) no son más rápidos y gastan
apreciablemente más (tabla
comparativa de ambos modelos). |