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Los cambios más importantes de la actual gama Serie
3 de BMW, respecto del que se comenzó a vender en 2005,
están en la gama de motores y en ciertas medidas para
conseguir un mayor aprovechamiento del combustible, como un
sistema automático de parada y arranque del motor durante
las detenciones.
El Serie 3 más asequible (318i de 143 CV) está a la venta desde 28.600 €. Un 318d, la versión Diesel menos costosa, y que también tiene 143 CV, cuesta 31.400 € (precio de todas las versiones). No es un modelo barato: su precio de partida es elevado y su equipamiento tampoco es abundante.
La gama está compuesta por motores Diesel y de gasolina, de cuatro y seis cilindros, entre 143 y 306 CV. Todos los motores, de gasolina y Diesel, tienen inyección directa. Cada una de las versiones del Serie 3 es el coche que
menos gasta dentro de las berlinas que son semejantes por
tipo de combustible, potencia y tamaño. Por ejemplo, con el 320d hemos medido consumos medios claramente inferiores al de cualquier otro coche Diesel de su tamaño y potencia.
La versión M3 es la versión más potente (420 CV) de la gama y la única que tiene inyección indirecta. Por sus diferencias con el resto de las versiones, lo tratamos por separado en este artículo.
La gama de motores de gasolina del Serie 3 está compuesta
por el 318i (143 CV, antes 129 CV), 320i (170 CV, antes 150),
325i (218 CV), 330i (272 CV, antes 258 CV) y 335i (306 CV).
En las versiones con motor Diesel, sólo cambian las
de cuatro cilindros: el 318d (ahora con 143 CV, antes 122) y el 320d (ahora
177 CV, antes 163 CV). Los Diesel de seis cilindros se mantienen sin modificaciones;
son el 330d (231 CV) y el 325 d (197 CV).
Con el sistema de tracción total la oferta de motores
es más reducida: sólo está disponible
con motores Diesel y gasolina de seis cilindros: las versiones
son el 325xi, el 330xi, 335xi, 330xd.
De estas versiones con tracción total, hemos probado el 330xi. Este coche nos parece
un producto de gran calidad. Destaca porque tiene un motor
muy suave, agradable de conducir y que puede consumir una
cantidad contenida de combustible en relación a su
potencia (272 CV).
En condiciones de conducción normales, la tracción
total es elemento prescindible pero, salvo por el incremento
de precio respecto a la versión con tracción
total, tampoco supone un lastre claro respecto a la versión
equivalente de tracción trasera.
En condiciones de circulación extraordinarias, como
en carreteras lentas con un firme poco adherente o en mal
estado, la versión con tracción total tiene
más capacidad para avanzar si el estilo de conducción
es rápido, porque tiene más capacidad de transmitir
la fuerza el motor al suelo y, por lo tanto, puede hacer que
el coche sea más fácil de conducir.
Dinámicamente,
el BMW Serie 3 se distingue porque es un coche ágil,
con una estabilidad elevada, sobre todo cuando el asfalto está en buen estado.
También es algo duro de suspensión en todas sus versiones.
La combinación más satisfactoria valorando igualmente la estabilidad y el confort se consigue con las ruedas
y la suspensión de serie.
Si el asfalto está ondulado, las reacciones empeoran
notablemente, especialmente con las ruedas y suspensión
que hay en opción. En este caso se pierde gran parte
de la precisión que tiene el Serie 3 sobre buen firme y las reacciones
se pueden tornar algo bruscas (por ejemplo, en comparación con las de un Mercedes-Benz
Clase C).
El puesto de conducción de toda la gama Serie 3 nos
parece muy bueno y apto para diferentes personas (salvo las
más bajas, que pueden notar que los pedales les quedan
un poco lejos). El único inconveniente es que los cinturones
de seguridad no tienen regulación en altura y que hay
quien puede encontrar que el manejo del pedal del embrague,
de la dirección y de la palanca de cambios es algo
duro para un uso cotidiano.
Los pasajeros de las plazas traseras tienen amplitud suficiente
para dos ocupantes, salvo que sean altos. Es muy poco
indicado para tres porque la plaza central trasera tiene un
respaldo incómodo y un abultamiento muy
voluminoso en el piso.
El aspecto es de muy buena calidad. Se aprecia en el tipo
de recubrimientos que tiene en el interior, en el tacto de
casi todos los mandos y botones, en lo bien aislado que está
el motor o en la grata impresión de solidez que transmite.
Nos parece que está mejor hecho (al menos referido
a calidad de materiales) que el BMW X3 o el BMW Serie 1.
Las combinaciones de tapicerías, colores y acabados
interiores son muy amplias. En la lista de opciones hay una
gran cantidad de elementos funcionales y decorativos, además
de otros que afectan a las características dinámicas o al confort.
Algunas de esas opciones pueden ser muy interesantes, como
los faros de doble xenón, «Acceso Confort»
(acceso y arranque sin llave), la conexión para teléfono
«Bluetooth», o los asientos deportivos. Otras
no las pueden tener todas las versiones, aunque no son recomendables
siempre, como la «dirección activa» y, sobre
todo, el programador de velocidad activo (BMW lo llama «control de
velocidad activo»); hasta el momento, en km77.com no hemos encontrado
ventajas a este dispositivo.
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