El Audi A3 es un coche muy satisfactorio por sus cualidades dinámicas. Va bien en muchas circunstancias, transmite confianza al conducirlo y resulta seguro porque responde bien en condiciones adversas.
Nos gusta mucho el tacto de su dirección y, aunque no es especialmente ágil (este comentario no va referido al S3), deja sentir bien el contacto con la carretera (algo importante para conducir con confianza). No tiene un tacto tan deportivo como un BMW Serie 1, pero la ventaja que encuentro a favor del A3 r es que es más fácil de conducir porque reacciona con más suavidad.
Los motores de gasolina de cuatro cilindros (es decir todos salvo el V6 de 250 CV) que tiene el A3 son muy buenos. Tienen turbocompresor e inyección directa. Dentro de ellos, destaca el 1.4 TFSI de 125 CV. El A3 con este motor puede tener un consumo moderado si se conduce con suavidad y es muy agradable de utilizar.
Si se busca capacidad de aceleración, el consumo sube notablemente, pero a cambio, tiene unas prestaciones muy superiores a las de cualquier coche de este tamaño y similar potencia con motor atmosférico. Los coches de una potencia parecida que son similares por prestaciones al A3 1.4 TFSI son los que pueden tener el mismo motor (el Volkswagen Golf y el SEAT León) o los que también puede tener un motor sobrealimentado de semejante potencia (como el del Fiat Bravo 1.4 16v 120 CV Turbojet .
El V6 de gasolina es difícilmente recomendable estando el 2.0 TFSI de 200 CV, que tiene un consumo mucho más bajo y unas prestaciones muy parecidas (ficha comparativa a igualdad de carrocería, tipo de tracción y cambio de marchas). Por el momento, no hemos conducido el nuevo A3 con estos dos motores.
Hasta el momento en el A3 se podía elegir entre tres tipos de suspensión, siempre de dureza fija (la de serie, la deportiva de las versiones «Ambition» y la más dura de todas, en combinación con el paquete «S Line». En el nuevo modelo existe la posibilidad de elegir una suspensión de dureza variable («Magnetic Ride»), similar a la que tiene el TT. Es un elemento interesante porque es posible tener con sólo pulsar un botón un ajuste suave o uno más duro, según convenga. He probado un A3 2.0 TDI 170 CV con esta suspensión y el resultado me ha parecido convincente. Por el momento, Audi no ha comunicado el precio que tendrá este elemento.
En el nuevo A3 hay más posibilidades de combinación entre el sistema de tracción total y los motores. Todavía no hemos probado el nuevo A3 con tracción a las cuatro ruedas, pero en el anterior modelo, y al menos en seco, la única diferencia que aporta este sistema es que permite acelerar antes y con mayor intensidad a las salidas de las curvas muy lentas, sin que las ruedas pierdan motricidad. Sobre asfalto muy deslizante la tracción total sí puede tener alguna ventaja definitiva, por ejemplo al arrancar sobre una pendiente helada o nevada, pero eso no quiere decir que un A3 con tracción total pueda pasar más rápido por una curva (la inercia afecta por igual independientemente del sistema de tracción).
Si no se transita por carreteras muy deslizantes con fuertes pendientes puede ser más interesante invertir lo que cuesta en otros elementos de equipamiento, como el cambio de marchas automático S-Tronic (Volkswagen para sus coches lo llama «DSG»).
Dado lo bien que funciona, nos parece preferible al cambio manual para todo tipo de uso (hace los cambios de marcha mucho mejor que un conductor, es muy rápido y no hay cambios de aceleración entre una marcha y otra).
Este cambio S-Tronic puede ser de seis marchas o de siete (si va montado en el motor
1.4 TFSi de 125 CV). La variante de este cambio de siete marchas
la estrenó el Volkswagen Golf, y es tiene alguna diferencia
estructural respecto al de seis (más
información).