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Con el techo colocado sobre la carrocería, se puede viajar
a un ritmo normal sin que al interior lleguen ruidos molestos,
bien provocados por el viento, por el resto del tráfico
o por otras fuentes. Como en otros coches de este tipo, la visibilidad
en tres cuatros trasera es muy mala, algo que se aprecia sobre
todo en las salidas de aparcamiento en batería y en ciertos
cruces.
En general como descapotable el resultado es bueno porque
hasta una velocidad moderada (unos 100 km/h) se puede viajar
sin que el aire sacuda en exceso a los ocupante y permitiendo
una conversación normal con el acompañante.
En una conducción relajada, lo que más se escucha
en el interior es el sonido grave que tiene el escape hasta
unas 3.000 rpm. Este sonido puede ser agradable, sobre todo
cuando —a causa de los cambios de ritmo— cambia
su frecuencia.
En
un recorrido con un apreciable viento en contra, que exigía
pisar el acelerador algo más de lo normal aunque el
régimen del motor era bajo (siempre en sexta velocidad),
el ruido de escape era apreciable y a la larga se hacía
monótono. Subí hasta 140 km/h y este ruido desapareció
casi por completo y viajé más cómodo,
a pesar de que el ruido aerodinámico era ligeramente
mayor.
Como en todos los descapotables (incluso en un Mercedes-Benz
SLK con las salidas de aire en la parte superior del respaldo,
«airscraft»), si el tiempo es fresco, se agradece
una bufanda o una prenda de cuello alto para que no incomoden
las ligeras turbulencias de aire que llegan desde la parte
trasera de la carrocería.
A la vez que el Alfa Romeo Spider, probamos un Audi TT 2.0
TFSI Roadster. Del Alfa Romeo nos gustó porque que
es más cómodo para viajar tanto sin techo como
con él.
El Audi es más ruidoso con techo sobre la carrocería
y, descapotado, protege algo peor del viento (y eso que sus
asientos pueden ir mucho más bajos). Lo que nos gustó
más en el Audi, es que el techo tiene un accionamiento
mucho más rápido, y se puede poner y quitar
hasta 50 km/h, lo que le da mucho juego en ciudad. En el Alfa
hay que para por completo para accionar el techo.
El Alfa Romeo Spider tiene las reacciones en carretera de
un coche de tamaño grande. Puede dar sensación
de confianza en autopista o carreteras buenas de curvas amplias.
Por estas carreteras se pueden hacer viajes largos al ritmo
que sea porque se conduce con facilidad, como una berlina
de gran tamaño.
Lo
que no es el Alfa Romeo Spider es un coche ágil, especialmente
la versión con motor V6 3.2 de 260 CV. Es un coche
muy pesado (1.765 kg en condiciones de homologación)
y efectivamente así es como se siente por carreteras
de curvas lentas.
Que un coche no reaccione ágilmente me parece algo
irrelevante para quien no busque reacciones de deportivo.
Para viajar a un ritmo normal o rápido por carreteras
amplias, y con comodidad, Alfa es un coche adecuado.
Lo que sí me parece necesario, sea cual sea el uso
que se vaya a dar al coche, son unos frenos con una cierta
resistencia al calentamiento. En nuestras pruebas habituales,
los frenos de este Alfa Romeo comenzaban a echar humo donde
la mayor parte de los coches aún frenan bien. Las pinzas
de freno están fabricadas por Brembo.
Los neumáticos de serie en esta versión son
unos 225/50 R17, aunque opcionalmente puede tener unos 235/45
R 18 y unos 215/55 R 16 (más pequeños para que
se le puedan poner cadenas de nieve).
Sus 260 CV cunden poco. Según nuestras mediciones
de aceleración de 80 a 120 km/h, este Spider es
más de un treinta por ciento más lento que otros
coches de sus características, como un Mercedes-Benz
SLK 350, un Porsche Boxster de 245 CV o un Audi TT Roadster
2.0 TFSI 200 CV.
Este Spider es el que más ha gastado entre los coches
con este nivel de potencia que he probado. De hecho, en distintas
condiciones de circulación, su consumo no es inferior
al de coches mucho más grandes y potentes. Por ejemplo,
un Mercedes-Benz S500 con un motor de 5,5 l y 388 CV gasta
menos en recorridos a velocidad más o menos constante.
El
consumo mínimo que cabe esperar del Spider a no mucha
velocidad por autopista es superior a 10 l/100 km.
En un recorrido mitad por autovía y mitad por carreteras
amplias de doble sentido, casi siempre a velocidad constante
(a unos 130 km/h de marcador) y con una media final de 107
km/h, el consumo fue 12,0 l/100 km.
En un recorrido de 300 km, de los cuales unos 50 km fueron
aprovechando al máximo la capacidad de aceleración
y el resto a un ritmo rápido, gastó 21 l/100
km. En un recorrido similar, un Audi TT Roadster 2.0 TFSI
200 CV gastó unos 14,0 l/100 km.
Además del peso, la resistencia aerodinámica
o las pérdidas por transmisión, el rendmiento
del motor debe tener un efecto en la relativa falta de prestaciones
y en un consumo muy alto (más
información sobre este motor).
Este motor es originalmente de General Motors, adaptado por
Alfa Romeo. Es la primera vez que Alfa Romeo utiliza un motor
de gasolina que no es completamente suyo y el resultado no
es positivo. Hasta en el Alfa Romeo Arna (un proyecto conjunto
con Nissan lanzado en 1984) y en los modelos que tenían
más elementos comunes con Fiat (como el 155), Alfa
Romeo siguió utilizando sus propios motores de gasolina,
con mejor resultado que en este caso.
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