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Sin deflación no hay paraíso. Con deflación, tampoco.

1) La economía española ha tenido una inflación más alta que la media de Europa desde la llegada del Euro.

2) Como las monedas no son de chicle, ese diferencial de inflación (pérdida de competitividad) hay que ajustarlo de alguna manera.

3) Cuando existía la Peseta, ese ajuste se producía mediante devaluaciones. (Empobrecimiento general del país)

4) Sin posibilidad de devaluación, la única* posibilidad de compensar el desajuste del valor de la moneda es mediante diferenciales de inflación de signo contrario.

5) En un momento de crisis generalizada (época en la que suelen producirse los ajustes, de forma violenta desgraciadamente) si los precios apenas suben en el resto de países del euro, el ajuste en nuestro país sólo puede conseguirse mediante deflación.

6) El ajuste se realiza de la siguiente forma: La falta de competitividad genera paro, el paro una disminución de los salarios y la disminución de los salarios un descenso de los precios.

7) La deflación es mala compañera de viaje, porque además del imprescindible ajuste de salarios y precios produce una sensación general de derrota, de espera para comprar con precios más baratos, que todavía hunde más la economía y genera mayores descensos de los precios.

8) Para momentos de crisis como el actual, el mecanismo de tipo de cambio de las monedas actúa como la buena cirugía. Hay que operar sí, pero de un solo tajo, se soluciona el problema y al día siguiente, de la noche a la mañana, la economía que no era competitiva vuelve a serlo. todo el país es más pobre, sí, pero no debido a la devaluación, sino a la falta de competitividad anterior.

9) Un ajuste lento, mediante deflación o crecimiento lento de los precios, puede convertirse en enfermedad crónica, larga y dolorosa.

10) Una solución, equivalente a la devaluación, sería abaratar todo, absolutamente todo, un 15% de la noche a la mañana, por orden gubernamental. Sólo los productos importados mantendrían sus precios, por lo que disminuirían las importaciones, aumentarían las exportaciones y el déficit exterior. (Nuestros socios comunitarios no nos dejarían hacer eso, por desgracia. En la moneda única, los ajustes se hacen paro mediante)

11) La moneda única tiene peligros en economías poco integradas. Si no hay grandes trasvases de trabajadores entre unos países y otros. En Estados Unidos hay grandes migraciones desde los lugares con más paro a los que tienen menos paro. En Europa también, pero del Este hacia Occidente. En España nos hemos creído un país rico, con tanta burbuja. Hace muchos años que no emigramos, pero no se puede descartar que tengamos que volver a hacerlo. En EE.UU. lo hacen, y son ricos.

12) El paraíso no existe. Por mucho que nos empeñemos en mantener el poder adquisitivo con altos incrementos de los salarios, en pagar altas indemnizaciones por despido y en blindar los contratos laborales, la realidad se impone. La magia no existe, por culpa del paraíso, de la deflación y de que en el resto de países también quieren vivir mejor. Lo queramos o no, cada vez más, tenemos que competir con China y con India. Para lograrlo, no queda más remedio que ganar menos, tener grandes deflaciones (o devaluaciones del Euro). En definitiva, ser más pobres.

* Además de la devaluación y de las migraciones de mano de obra, la redistribución de la renta mediante impuestos también puede compensar parcialmente los desequilibrios (hay muchas discusiones teóricas sobre este asunto). Sea como sea, el presupuesto de la Unión Europea es insignificante para este propósito.

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