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De nuestra furgona que ya no es nuestra furgona.

Esta mañana he devuelto la furgona que alquilamos hace una semana. La he devuelto con 7.004 kilómetros, un consumo medio de 6,2 l/100 km y un promedio de 72 km/h.

Este es el momento de la recogida:

Y este el último repostaje lejos de Madrid, en el kilómetro 211 de la A-6, en la provincia de Valladolid.

La recogí con 4.247 kilómetros, por lo que hemos hecho 2.750 kilómetros dentro de ella. Nos hemos dejado llevar y aunque empezamos hacia el Sur, el calor nos envió hacia el Norte.

Al final hemos acabado en Galicia. En los próximos días pongo fotos del viaje, de sitios que hemos visto y de curiosidadess. A diferencia del viaje desde el círculo al trópico, en alguna aparezco yo. Son las cosas de viajar acompañado. Veremos si las publico. Algunas de las que seguro que publicaré son para adivinanzas (no de coches) y una persecución. A un coche de muchos caballos. Sí.

El artefacto que hemos alquilado es una Citroën Berlingo HDI 1.6 Furgón, de 90 CV de potencia. (Con aire acondicionado y equipo de música con lector de CDs, que algún amigo me ha escrito, preocupado por mi salud. El aire acondicionado era un elemento imprescindible en mi pliego de condiciones.) Ocho días en total, por 282 Euros, más 100 Euros de fianza que hoy me han asegurado que me devolverán íntegramente, porque la hemos devuelto repostada, sin ningún arañazo y con menos de los 3.000 kilómetros previstos en el contrato.

IMPRESIONES

El principal inconveniente de la furgona, a mi juicio, es la calidad de los asientos y la posición frente al volante. La zona lumbar del respaldo era demasiado abultada para mi gusto (mi compañera de viaje no se ha quejado de nada) y la sujeción lateral inexistente. El volante va demasiado tumbado y el asiento demasiado alto con relación a los pedales. Ya que las furgonas son una herramienta de trabajo en el que hay que pasar normalmente muchas horas, para mí el principal defecto es el asiento, que no recoge bien el cuerpo y que presiona demasiado sobre la zona lumbar. Que no recoja lateralmente no es demasiado inconveniente en ciudad, pero sí en carreteras de curvas.

Otra incomodidad es el sonido elevado en el interior. La caja de carga vacía resuena mucho.

Un elemento que afecta de forma perjudicial a la seguridad es la falta de visibilidad. La falta de cristales laterales se suple bien con los grandes espejos laterales, pero la falta de cristales laterales por detrás del asiento del copiloto deja ciego al conductor en las incorporaciones. Es imprescindible la ayuda de un copiloto para girar con seguridad a la izquierda en los cruces.

El motor de 90 CV de potencia funciona bien, pero resulta escaso de potencia si se piensa en una furgona cargada. En las subidas de autovía, sólo con nosotros dos, sin apenas carga, había que recurrir a la cuarta velocidad con frecuencia.

La falta de huecos entre los dos asientos y de lugares para depositar trastos habituales durante viajes es un defecto solucionable, porque sí hay espacio. La carencia de un asiento adicional para colocar el ordenador, atado con el cinturón de seguridad, como a mí me gusta, imposible de solucionar. Tampoco hay maletero convencional, enmoquetado y no deslizante, para fijarlo adecuadamente.

Un último factor, importante para mí cuando realizo viajes largos, es que no se puede reclinar el asiento y por tanto es más difícil echar una cabezada rápida para descansar.

La dirección no transmite nada de lo que sucede entre el asfalto y las ruedas. Su tacto es muy suave.

Sobre buen asfalto la suspensión responde bien, si bien es un coche alto y el paso de curva no puede ser muy rápido. En los apoyos, en curvas rápidas y lentas, el eje trasero se mueve mucho cuando pasa sobre juntas de dilatación e irregularidades en el asfalto.

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