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El Ford Escort RS vuelve a la vida como una bestia de 330 CV, tracción trasera y menos de 900 kg

El Ford Escort es uno de los clásicos más venerados de la firma del óvalo. Este compacto sustituyó al Anglia (que quizás te suene por ser el coche volador de Harry Potter) en 1968, siendo predecesor del recientemente discontinuado Focus. Su elevada popularidad le permitió erigirse como uno de los principales superventas de la compañía en el mercado europeo durante los años 70, 80 y 90 del siglo pasado.

Lo que muchos no saben es que el nombre Escort siguió utilizándose hasta hace poco en China para designar a un compacto derivado del Focus de segunda generación. Lanzado a finales de 2014, este modelo cosechó un enorme éxito en el país asiático, donde se mantuvo en producción hasta 2023.

Volviendo al Escort europeo, si bien desde su tercera generación (1980) se trató de un vehículo de tracción delantera, sus dos primeras entregas eran de tracción trasera. Ambas son especialmente recordadas por sus triunfos en el mundo de los rallies, en una época en la que la tracción a las cuatro ruedas ni estaba ni se la esperaba, como demuestran las victorias de modelos coetáneos como el Alpine A110 o el posterior Lancia Stratos.

Las versiones más deseadas eran las RS1600 y RS2000, antecesoras de lo que hoy conocemos como hot hatches. Ahora, la empresa británica Boreham Motorworks ha decidido traer de vuelta el Escort RS de primera generación con el apoyo de la propia Ford. Y es que no estamos hablando ni de réplicas ni de restomods, sino de unidades completamente nuevas licenciadas por el propio fabricante estadounidense. Eso sí, su producción estará limitada a 150 unidades.


El Ford Escort de Boreham Motorworks se ofrece con dos motores

Partiendo de los planos originales de Ford, se ha creado un chasis de acero que se combina con algunas piezas de fibra de carbono (capó, tapa del maletero…). La estructura es un 50 % más rígida que en el modelo original. Con el objetivo de mejorar la estabilidad, la distancia entre ejes se ha ampliado 3 centímetros. En la parte delantera nos encontramos con un subchasis tubular de acero realizado a medida.

Los amortiguadores y muelles ligeros R53 también son específicos, mientras que la suspensión se toma del mundo de la competición, con un esquema MacPherson delante y un eje de seis brazos detrás.


El motor es un cuatro cilindros atmosférico de 2,1 litros de cilindrada. Es capaz de alcanzar las 10 000 rpm (de ahí que lo hayan bautizado Ten-K). Cuenta con un doble árbol de levas movido por correa y rinde 330 CV, nada mal si tenemos en cuenta que el coche en sí apenas pesa 895 kg. El diferencial con distribución automática del par permite maximizar la tracción de forma mecánica sin necesidad de recurrir a la electrónica. También se ofrece un segundo propulsor menos radical, un 1.8 Twin-Cam de 185 CV capaz de llegar a las 8 500 rpm.

El Escort Mk1 también ha sido rediseñado por fuera y por dentro: los paragolpes cromados han sido suprimidos, mientras que los grupos ópticos LED imitan la cinta en forma de cruz que se ponía en las competiciones de la época para evitar que se rompieran los faros. El interior cuenta con materiales como el cuero o la fibra de carbono, una instrumentación de seis esferas y algunos mandos modernos. Su precio de partida en Reino Unido es de 295 000 libras (341 762 euros al cambio)… antes de impuestos y opciones.

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