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Películas que te calientan el alma (menos mal)

Amigas y amigos,

Qué tal todo? Espero que bien con este veranito de San Miguel o de San Martín o como cojones se diga. Ya veo yo que con un poquito de suerte nos tiramos en los 30 grados hasta diciembre o empalmamos ya con el verano del año que viene.  Grandes perspectivas para cualquier español.

La ventaja es que ya no necesito gastar en chaquetas ni nada, porque a menos que me vaya a Siberia no voy a pasar.

(Acabo de mirar la temperatura en Siberia ahora mismo y hay unos 4 grados. Tampoco necesitaría una chaqueta muy densa, todo hay que decirlo)

En fin, no va a servir de nada quejarnos. La vida es así.

Hoy vengo a hablarles de una peliculilla que he visto en Apple tv, que es esa plataforma sensacional que no tiene absolutamente nadie y en la que cada vez hay mejor material. Cosas de la vida. Cierto, no tienen una tonelada de material, pero tienen una docena de series de primerísima clase y otra docena de series de notable alto. Francamente, yo me apuntaría sin problemas si no estuviera ya apuntado.

Pero vamos al grano.

La película se llama Flora and son y la dirige John Carney. Carney era el responsable de tres películas que me parecen estupendas: Sing city, Once y Begin again. Cada una tiene un estilo distinto, pero las tres convergen en su uso de la música y sus excelentes bandas sonoras.

Ya saben que odio los musicales: no entiendo que necesidad puede tener uno de ponerse a cantar si puede decirlo hablando. Entiendo lo de hablar rápido, pero lo de cantar no. No cantéis en las películas si se supone que estáis hablando. Gracias.

Me estoy yendo del asunto. Lo que quiero decir que las pelis de Carney tienen mucha música, pero yo no las catalogaría nunca como musicales.

Su nuevo invento es esta pequeña joya sobre una madre soltera que no acaba de entenderse con su hijo adolescente, más interesado en el hip-hop y en las churris que en cualquier otra cosa. Por otro lado, a ella le interesan las cachimbas, la música electrónica y los rollos de una noche.

Todo cambia cuando ella, interpretada por Eve Hewson, una actriz memorable (hija de Bono, aunque eso no tenga ninguna importancia) que ha ido trabajándose con su carrera con papeles como los de la enfermera de la potentísima The knick y que aquí demuestra que tiene un carrerón por delante y que no va a necesitar a su progenitor ni para que le lleve las maletas.

Ella solita arrastra la película, la pasea en sus espaldas, la mueve como le da la gana y luego la transita, paso a paso, con toda la tranquilidad del mundo, hasta ese bendito final.

Y claro, hay canciones (cojonudas), lloros, líos, gente que se tira cosas a la cabeza, sueños frustrados y romances imposibles, pero -por suerte- nada va en la dirección en la que aparentemente debería ir. Es más, sale Joseph Gordon Levitt y, en un momento dado, hasta nos olvidamos de él.

Una película de buenas intenciones, con final bonito e ideal para inyectarse un poco de buen rollo en vena, en uno de esos días en los que todo se ha ido a tomar viento y solo nos anima la visión de una cerveza fría y alguna película decente: lo primero es problema suyo; lo segundo se lo acabo de regalar en bandeja de plata.

Para que luego se diga que este foro no es, en realidad, una institución de servicio público: siempre preocupado por mi parroquia.

Y ahora les dejo, con el cariño habitual.

Pórtense bien,

TGR

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