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La madurez es como un tsunami (o algo así)

Qué tal señores y señoras?

 

Cómo andan ustedes/as? Yo he tenido un intenso día de mierda, pero en lugar de mirar al cielo y rezar para que llegue ya el meteorito, he decidido escribir un post de este bonito blog. Escribir es la única cosa que me distrae y me permite sobrevivir. No es mucho, pero es lo que tengo. Otros/as tienen aún menos.

 

Este fin de semana se estrenan un montón de memeces (la de Asesinato en el Orient Express se merecería un comentario aparte, pero hoy no estoy de humor para gilipolleces) como Saw 26. No sé si es la 26 pero por ahí debe andar y eso me hace preguntarme a quién le sigue interesando esa penosa franquicia cuyo único propósito/atractivo es encontrar nuevas formas de destripar a alguien. A mí la primera me pareció bien, me entretuvo un rato a pesar de lo gratuito del gore. Pensé: “Bueno, así es el género”.

 

Con la segunda me aburrí, con la tercera empecé a odiarme a mí mismo por haber apreciado la primera. No he visto ninguna otra y tampoco tengo intención de hacerlo. Si les parece que se lo van a pasar bien, pues ya saben. Yo no pagaría por ver una cosa así, pero hay gente para todo.

 

También estrenan (y esta sí quiero comentarla) Tierra firme. Disfrute mucho de 10.000 kms, que es la anterior película del realizador Carlos Marqués-Marcet. Esta peli no es tan brillante como su precursora, pero aun así sigue teniendo la fuerza fílmica y narrativa de 10.000 kms y un reparto maravilloso, sólido y bien pegado.

 

El guión es sencillo: una pareja de lesbianas entra en una crisis porque una de ellas (ya en los treinta y muchos) quiere tener un hijo. La otra no lo ve tan claro, ni lo del hijo, ni lo de cómo tenerlo. La crisis coincide con la llegada a su casa (viven en una suerte de barcaza) de su mejor amigo. El problema es que este señor es visto por la que quiere ser madre como el donante perfecto y aquí se abre la caja de los truenos.

 

Con tres actores pluscuamperfectos como Natalia Tena, Ona Chaplin y David Verdaguer, es difícil que te salga una mala película y Tierra firme vive de esa triada más que de ninguna otra cosa. No tiene el libreto de 10.000 kms, ni la mitad de su profundidad conceptual, pero es un traje a medida para tres intérpretes con una química incomparable.

 

¿Y sobre qué va realmente Tierra firme? Pues oigan, creo que cada uno/a encontrará en la peli un ‘mensaje’ totalmente distinto. Yo creí que hablaba de mis problemas para entrar en la madurez conservando la cordura. O sea, cómo hacerme mayor sin parecer imbécil.

 

Otros/as verán una (muy bien) hilada fábula sobre la maternidad o sobre las distintas formas de amar a alguien o sobre lo complicado que es no dejar de ser uno mismo cuando las circunstancias aprietan. Eso –en mi opinión- es lo mejor de la película: esa alma poliédrica que le permite llegar a gente muy distinta con visiones vitales radicalmente opuestas.

 

Es un filme pequeño, con un punto gamberro, pero escrito y ejecutado con el mayor de los cariños. Yo diría que eso ya es más que suficiente para acercarse a verla, pero les dejo que decidan ustedes/as solitas/as.

 

Si van, cuéntenlo. Pero sin insultar. Y sin mayúsculas.

 

Abrazos/as,

T.G.

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