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El día que fuí a ver a una astróloga

tauro

 

A principios de año me encontraba yo sumido en una depresión de caballo. Las razones son lo de menos, seguro que ustedes pueden imaginarse alguna(razón) lo suficientemente buena. La cuestión es que pensé que nada podía ser peor que 2014.

Me equivocaba.

La cuestión es que, un día, estando en casa con las persianas bajadas, la tele puesta y una resaca mortal que lo hacía todo aún peor, decidí que lo mejor era ponerme a leer horóscopos de mi signo (Tauro) para 2015. Ya saben, las decisiones que se toman después de una gran ingesta de alcohol acostumbran a ser poco razonables y uno puede hacer locuras de todo tipo. Yo empecé a consultar los horóscopos (ahora que lo pienso, y ya en faena, me podría haber ido a comprar una taza de Mr.Wonderful) y antes de hacerlo me conciencié de que lo que dijeran tenía que ser verdad. Y punto. Seguro que –como acostumbra a suceder- lo pintaba todo de color rosa. Era justo lo que necesitaba: leer todas las alegrías que me esperaban a la vuelta de la esquina.

El más largo y completo –curiosamente- fue el de ABC. La gente de derechas debe ser muy fan de la astrología.

Venía a decir que 2015 sería una auténtica mierda hasta septiembre. Mi gozo en un pozo, señores y señoras. ¿Cómo cojones iba yo a aguantar hasta septiembre en aquella situación lamentable? Así que donde dije digo digo Diego.
Bah, el horóscopo, ¿quién cojones se puede creer esa mierda?

Pues estamos en agosto, oiga, y el año está siendo una porquería, tal y como decía el horóscopo de ABC. Así que ahora exijo (exijo) que el puto horóscopo cumpla sus putas predicciones. Si en septiembre las cosas no mejoran una barbaridad pienso empezar una masacre de astrólogos y así lo anuncio desde este modesto blog. Si conocen a alguno díganle que se haga una maleta ligera para abandonar el país. No bromeo. No voy a permitir que jueguen con mi destino con esa ligereza.

No se lo digan a nadie, pero hace unos 19 o quizás 20 años consulté a una astróloga (no se rían, miserables/as). Era una señora ligeramente obesa con gafas de culo de vaso y tenía el despacho forrado de diplomas inquietantes: “La sociedad de amigos de la Ouija otorga a doña xxxxxx este diploma como testimonio de su destreza con los espíritus”.

Me miro fijamente, saco una grabadora de esas con casete y me dijo “Ahora hablarán los astros, todo quedará grabado por si quieres repasarlo después”.

Empezó a hablar: “Eres un hombre obsesionado por el orden”.

Allí mismo supe que las pesetas que iba a gastarme había sido mejor gastármelas en heroína y unas jeringas.

Siguió hablando y hablando y hablando sin acertar ni una sola cosa. No les engaño, según esta señora yo era “serio, responsable y ahorrador”. En algunos momentos llegué a girar la cabeza por si había alguien más en esa habitación, pensé que con esas gafas podría haberme confundido con alguna otra persona. Repetí mi nombre en voz alta varias veces, y mi signo:

-“SOY TAURO DEL 7 DE MAYO”.

Pero nada, ni así. Ella siguió a lo suyo. Tendría dos hijos y sería muy feliz y con dinero en el banco.
Lo malo es que no recuerdo la dirección de la señora porque les aseguro que ahora iría y la estrangularía con la cinta del casete. “En nombre de todos los tauro, muere”.

¿Y por qué les cuento todo esto? Pues porque falta un mes para septiembre y tengo previsto ser extremadamente feliz desde el mismo día 1, así quiero compartir con ustedes esta pre-alegría. Y para que ni se les ocurra visitar al astrólogo… como mucho el tarot, que tiene mucha más posibilidades de acertar y las cartas tienen dibujitos chulos.

Por cierto, he visto Misión imposible: nación fantasma y me lo he pasado teta. Mira que me lo pasé bien con la anterior pero diría que esta es incluso superior. El guión es muy loco (mucho) pero funciona como un reloj; Cruise sigue siendo acojonante (sólo él puede interpretar a Ethan Hunt con tanto despiporre) y las escenas de acción (la del avión es una maldita locura y la de las motos no lo es menos) son absolutamente brutales. Hasta me olvidé de mis ganas de matar durante más de dos horas.

Abrazos/as,
Su amigo tauro

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