{"id":35517,"date":"2016-10-31T11:15:14","date_gmt":"2016-10-31T10:15:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.km77.com\/arturoandres\/?p=14985"},"modified":"2021-03-31T19:51:40","modified_gmt":"2021-03-31T17:51:40","slug":"me-atropello-una-bicicleta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.km77.com\/revista\/curvas-enlazadas\/me-atropello-una-bicicleta\/","title":{"rendered":"Me atropell\u00f3 una bicicleta"},"content":{"rendered":"<p>Todo empez\u00f3 por una peque\u00f1a manchita de humedad, en una esquina del suelo de mi cuarto de trabajo\/despacho\/biblioteca\/gimnasio\/estanter\u00eda de maquetas, que linda pared con pared con la cocina. Una investigaci\u00f3n a fondo descubri\u00f3 que las tuber\u00edas que iban ocultas bajo dicha pared estaban en p\u00e9simo estado, tras de algo m\u00e1s de tres d\u00e9cadas de fieles servicios. As\u00ed que, si no quer\u00edamos tener -y por sorpresa- un problema m\u00e1s grave, no quedaba m\u00e1s remedio que abrir y cambiarlas. Y entonces entra en juego la famosa teor\u00eda del \u201cya que\u201d, gracias a la cual se han llegado a construir hasta las pir\u00e1mides de Egipto (\u201cYa que\u201d voy a acabar muri\u00e9ndome, que me entierren por todo lo alto, pens\u00f3 el Fara\u00f3n, y hay que ver la que li\u00f3).<\/p>\n<p>Pues aplicando dicha teor\u00eda, \u201cla jefa\u201d (no preciso explicitar m\u00e1s de quien se trata) se puso al mando de las operaciones, y lo que en principio era cambiar algunas ca\u00f1er\u00edas se convirti\u00f3 en renovar TODAS las de la casa, tirar varios tabiques y puertas para dejar el piso con cierto aspecto de \u201cloft\u201d, pintar todas las paredes y techos, poner nuevas todas las puertas (de comunicaci\u00f3n y de armarios) que quedaban \u2013incluyendo una blindada de entrada-, remozar la cocina de cabo a rabo (aparatos, encimera y armarios), lo que inclu\u00eda nuevo pavimento, poner persianas nuevas de mando el\u00e9ctrico en todas las ventanas, rehacer los dos cuartos de ba\u00f1o, cambiar el calentador de agua por uno de condensaci\u00f3n, y alguna otra cosilla que sin duda se me escapa. Todav\u00eda estoy descubriendo innovaciones, tras de un mes de haber retornado a un hogar que poco tiene que ver con el que dejamos.<\/p>\n<p>Porque, claro est\u00e1, hubo que irse de casa para poder realizar todo esto que el \u201cya que\u201d implicaba; en principio para dos meses, y como siempre en todas las obras, finalmente para tres exactos, desde el solsticio de verano (23 de Junio) hasta el equinoccio de oto\u00f1o (22 de Septiembre). Y menos mal que, por una feliz coincidencia, unos parientes muy pr\u00f3ximos acababan de heredar un peque\u00f1o piso (60 m2) en Vallekas, al final de la Avda. de la Albufera lindando con la M-40. Piso que, quiz\u00e1s milagrosamente, no hab\u00eda llegado a ser \u201cokupado\u201d en los pocos meses que hab\u00edan transcurrido desde su recepci\u00f3n como herencia. Como estaba un poco destartalado, nos ofrecimos para dejarlo en condiciones a cambio de utilizarlo como refugio durante nuestras obras; y mientras tanto, nuestros muebles y elementos de decoraci\u00f3n fueron a parar a un guardamuebles. Hubo mucha suerte, porque yo recordaba un refr\u00e1n que sol\u00eda decir mi primera suegra: \u201ccada dos traslados equivalen a un incendio\u201d; pero no lleg\u00f3 la sangre al r\u00edo.<\/p>\n<p>Y as\u00ed es como, en cuesti\u00f3n de unos pocos d\u00edas, nos acomodamos en nuestro nuevo y provisional domicilio; yo establec\u00ed mi base de operaciones en una peque\u00f1a terraza con cerramiento acristalado (y persianas para cuando daba el sol, y vaya si di\u00f3 este verano). El aspecto m\u00e1s positivo del nuevo emplazamiento es que, a unos 50 metros del mismo, pasa una largu\u00edsima pista deportiva, a ratos arbolada en sus m\u00e1rgenes y a ratos m\u00e1s al descubierto, que sobre una misma calzada de unos cinco o poco m\u00e1s metros de anchura, tiene marcados con pintura dos carriles: uno de algo m\u00e1s de metro y medio de ancho para caminantes y corredores, y otro de unos cuatro metros escasos para los ciclistas. Y por esa pista \u2013o m\u00e1s bien entramado de pistas, pues en ocasiones se subdivide en varias- nos d\u00e1bamos mi mujer y yo largu\u00edsimos paseos; unas veces juntos y otras por separado, seg\u00fan nuestros horarios lo aconsejasen. Yo llevaba ya varias semanas retirado del \u201cfooting\u201d, por un episodio de sobrecarga de gemelos que todav\u00eda no ha acabado de remitir del todo; pero para caminar a buen paso, la pista tambi\u00e9n era ideal.<\/p>\n<p>Y con ello entramos en el asunto que est\u00e1 en el origen del t\u00edtulo de esta entrada: la convivencia de peatones y ciclistas (ambos realizando su variante de ejercicio f\u00edsico) sobre una pista con un pavimento de unos cinco metros de ancho, con dos carriles te\u00f3rica -y exclusivamente- separados por una l\u00ednea de pintura blanca de unos 10 cm de anchura. El trazado tiene curvas por lo general amplias, aunque en algunos tramos, y en particular para las velocidades de algunos ciclistas, ya son algo m\u00e1s comprometidas. Pero tambi\u00e9n hay importantes variaciones de relieve, lo que hace que el recorrido sea m\u00e1s entretenido y exigente. Y si bien la velocidad de quienes van a pie -sobre todo paseando y no corriendo- apenas si var\u00eda con las pendientes, no es as\u00ed en el caso de los ciclistas.<\/p>\n<p>Recordando mis viejos tiempos de ciclista de carretera (har\u00e1 la friolera de unas cinco d\u00e9cadas), observ\u00e9 un par de diferencias, una de las cuales ya conoc\u00eda m\u00e1s que de sobras, y otra que me result\u00f3 novedosa. La primera es la actual supremac\u00eda num\u00e9rica de la mountain-bike sobre la bici cl\u00e1sica; es algo parecido a la moda del SUV. Y en paralelo al caso de los veh\u00edculos a motor, tambi\u00e9n coincide su preferencia por circular sobre asfalto, pese a su denominaci\u00f3n. Porque cada pocos cientos de metros, de la pista asfaltada salen cantidad de caminos, senderos y trochas de tierra, por las cuales se desviaba solamente una m\u00ednima parte de los ciclistas, mientras que los dem\u00e1s se manten\u00edan f\u00e9rreamente fieles al asfalto; a pesar de que, por cuadro, pi\u00f1onaje y tipo de frenos y neum\u00e1ticos, sus monturas estaban claramente enfocadas al terreno que su propio nombre indica.<\/p>\n<p>Y al poco relacion\u00e9 este curioso fen\u00f3meno con el otro, en el que no hab\u00eda ca\u00eddo de forma consciente hasta ahora: el amplio porcentaje de practicantes de ciclismo deportivo que acusan un a todas luces evidente problema de sobrepeso; y en algunos casos, directamente rayano en la obesidad. En mis tiempos, todos los ciclistas eran gente por lo menos delgada, si bien unos m\u00e1s en forma que otros; pero no hab\u00eda gordos, y ahora s\u00ed. \u00bfY por qu\u00e9? Pues creo que la respuesta est\u00e1 precisamente en ese entramado de carriles-bici que circundan, y en ocasiones atraviesan Madrid (hablo de lo que conozco y donde vivo); puedes salir, hacer los muchos o pocos kil\u00f3metros que quieras, y en cuanto te cansas o te aburres, tiras para dentro, y ya est\u00e1s en el casco urbano, y pronto en casa.<\/p>\n<p>Antes no era as\u00ed: si sal\u00edas, sal\u00edas a una carretera (por lo general de trazado radial, dada la situaci\u00f3n de Madrid en el mapa), y cuanto m\u00e1s te alejases, m\u00e1s ten\u00edas que recorrer a la vuelta. Cuando yo me iba a Aranjuez u Oca\u00f1a, a El Escorial o al Valle del Ti\u00e9tar, o sub\u00eda alguno de los puertos de la Sierra, es porque estaba seguro de que ser\u00eda capaz de volver. Y ello da lugar a que la variaciones de velocidad de los ciclistas que se observan en las pistas de las que hablo es enorme: de entrada, cuesta abajo, van todos r\u00e1pido, e incluso muy r\u00e1pido; y los m\u00e1s corpulentos como los que m\u00e1s, ya que el peso les ayuda m\u00e1s de lo que les frena su aerodin\u00e1mica. En cambio, cuesta arriba s\u00f3lo llevan un buen ritmo los que est\u00e1n en forma; que son los mismos que suelen acudir a esas marchas ciclistas, en carretera aut\u00e9ntica, que suelen organizar los clubs ciclistas. Por lo tanto, los adelantamientos entre ellos (ya vayan solos o en grupos) son constantes.<\/p>\n<p>Pero unos y otros, pero en particular los m\u00e1s r\u00e1pidos e integrantes del \u201cn\u00facleo duro\u201d, manifiestan una curiosa tendencia a ocupar no s\u00f3lo su carril, sino tambi\u00e9n, con harta frecuencia, a invadir el de los de a pie. Y cuando se trata de ir r\u00e1pido y cuesta abajo, todos ellos tienen la natural tendencia a cortar las curvas, lo que en el 50% de las mismas, supone hacerlo por el carril de peatones. Pero es que, incluso en llano, los m\u00e1s r\u00e1pidos (y da igual que vayan en mountain-bike o bici de carretera) tambi\u00e9n manifiestan la misma tendencia, como si estuviesen compitiendo en una contrarreloj. No me lo explico: si hay salido a hacer kil\u00f3metros, lo que cuenta es hacerlos; y sobre todo, donde se trabaja es cuesta arriba.<\/p>\n<p>Como consecuencia de todo ello, con frecuencia se producen escenas de tensi\u00f3n entre peatones y ciclistas; sobre todo cuando los peatones son gente de edad un tanto avanzada (jubilados, o amas de casa a las que les sobra algo de tiempo y salen en grupito para charlar y cumplir lo que les recomienda el m\u00e9dico). Y a esta gente, que no tiene mucha agilidad para hacer cambios bruscos de direcci\u00f3n, ni van atentos al silbido de los neum\u00e1ticos de una bicicleta que se acerca, enfrascados en su conversaci\u00f3n, no les hace ninguna gracia que una bicicleta les pase a dos palmos de su codo y a m\u00e1s de 40 km\/h en una cuesta abajo. Sobre todo, cuando observan que al de la bici no le viene nadie de frente por su carril, y podr\u00eda haberse desviado no al lado contrario, sino simplemente al centro del mismo (que, como ya he dicho, tiene unos cuatro metros de anchura).<\/p>\n<p>Porque el reparto de los usuarios sobre su propio carril es bastante distinto entre los de a pie y los que van sobre ruedas. Estos \u00faltimos, al cruzarse, respetan escrupulosamente lo de mantener su derecha, tanto si van solos como en grupo; aunque en este \u00faltimo caso, si no hay peatones, incluso invaden ese otro carril para tener m\u00e1s sitio. Por el contrario, en el carril de peatones hay mucha m\u00e1s anarqu\u00eda: algunos prefieren circular a la inglesa, por la izquierda; y quienes, viniendo en grupo, se empe\u00f1an en seguir de a tres o cuatro en ancho, expulsando hacia el exterior de la pista a otros que vengan de frente. Pero casi nunca, salvo que haya mucha visibilidad llevando el carril ciclista a la derecha, invaden dicho carril; lo que se utiliza con frecuencia es la zona de calzada exterior a la pista.<\/p>\n<p>Pero el problema no se circunscribe al ciclista r\u00e1pido; tambi\u00e9n hay muchos que van en grupo, a paso muy tranquilo, charlando entre s\u00ed. Y da la impresi\u00f3n, y bien fundada, de que les molesta much\u00edsimo, si van de a dos, o incluso de a tres en ancho, frenar un poquito para quedarse atr\u00e1s y cruzarse con otro u otros colegas suyos que vengan en sentido contrario. La soluci\u00f3n: invadir el carril peatonal. Y dado que ya lo consideran como suyo, tambi\u00e9n circulan -vayan solos o acompa\u00f1ados, y aunque no les venga nadie de frente- con uno de ellos totalmente metido en el carril peatonal; y as\u00ed no tienen que desviarse tanto al cruzarse con otros de a pedal. E incluso, cuando en una zona el arbolado proyecta su sombra sobre el carril peatonal, y el suyo queda al sol, vienen por el peatonal. Pero hasta el punto de que los tienes a menos de diez metros y no hacen intenci\u00f3n de volver a su carril, sino que intentan amedrentarte para que te apartes t\u00fa hasta el l\u00edmite exterior del tuyo propio.<\/p>\n<p>El fondo que subyace en todo esto es que el ciclista propende -en un porcentaje nada despreciable- a considerar que la pista, en su conjunto, es una \u201cpista ciclista\u201d de la que les han robado un tercio de anchura para entreg\u00e1rselo a los peatones; y en consecuencia, se sienten con derecho a reconquistarlo cuando quieran y como quieran. Esto podr\u00eda ser comprensible en las pistas de una \u00fanica calzada, con una l\u00ednea central para separar ambos sentidos de marcha, y con el dibujo de una bicicleta pintado de vez en cuando. Podr\u00eda discutirse si \u00e9sta es una pista exclusiva para ciclistas, o una \u201cpista deportiva\u201d obligatoria para ciclistas, pero opcional para los dem\u00e1s deportistas. Porque estando ah\u00ed, no parece razonable que, por ejemplo los patinadores, circulen por la acera (con patines y no digamos con tabla skate-board) entre abueletes, mam\u00e1s con cochecitos de ni\u00f1os o carritos de la compra, y ni\u00f1os que ya van sueltos y haciendo \u201ceses\u201d continuamente.<\/p>\n<p>Pero en el caso de la pista que nos ocupa no hay lugar a dudas: el icono de un peat\u00f3n est\u00e1 dibujado en su carril tantos veces como el del ciclista en el suyo. Y si no est\u00e1n de acuerdo, pues a reclamarle al concejal de su distrito, a Manola Carmena o al lucero del alba, pero no deben intentar imponer la te\u00f3rica ley del m\u00e1s fuerte. Y digo lo de te\u00f3rica porque, si les plantas cara, o simplemente el c\u00e1lculo les sale mal, es muy probable que el m\u00e1s perjudicado sea el propio ciclista; tanto \u00e9l como el peat\u00f3n se llevan el mismo golpe, si bien el de pie lo recibe en parte de un elemento met\u00e1lico que le puede hacer una herida y no s\u00f3lo una contusi\u00f3n; pero el ciclista es el que va al suelo a mucha mayor velocidad, y se puede lijar la piel, o fracturarse una clav\u00edcula con relativa facilidad.<\/p>\n<p>Sigamos avanzando: el problema se plantea, en general, cuando vas circulando a pie, llevando los ciclistas a tu derecha y viniendo frente; o sea, vi\u00e9ndose el uno al otro. Y entonces es cuando se produce la eventual confrontaci\u00f3n; porque en el sentido contrario, cuando el ciclista alcanza por la espalda a un peat\u00f3n, aunque \u00e9sta vaya paseando al l\u00edmite de la l\u00ednea de separaci\u00f3n de carriles, sabe que no le puede amedrentar porque el otro no le ve, y posiblemente ni le oiga (o no quiera irle) llegar. As\u00ed que le pasar\u00e1 m\u00e1s o menos cerca, pero cada cual por su carril.<\/p>\n<p>Y entonces, cuando te llega de frente uno (solo o como integrante de un grupo) que viene por tu carril y no se\u00f1ales de tener intenci\u00f3n de retornar al suyo, se crea el momento de tensi\u00f3n. Muchos peatones se conforman con echarse a la izquierda; cosa dif\u00edcil si van en pareja o tr\u00edo charlando, salvando que el de m\u00e1s a la izquierda se salga incluso del l\u00edmite exterior de la pista. Y en muchos casos, protestando o haciendo se\u00f1ales de desaprobaci\u00f3n. Pero en dichos casos, el ciclista se sale con la suya, y de este modo se va reafirmando en su teor\u00eda de que el peat\u00f3n debe apartarse para dejarle a \u00e9l utilizar el carril que le d\u00e9 la gana.<\/p>\n<p>Al cabo de unos pocos d\u00edas, una vez analizada la situaci\u00f3n y los comportamientos, yo recurr\u00ed a una t\u00e1ctica un poco diferente; y tanto yendo solo o con mi mujer al lado, llev\u00e1ndola siempre a mi izquierda. Me situaba pr\u00f3xima a la l\u00ednea de separaci\u00f3n, pero dejando cosa de un palmo entre mi codo y mi hombro derechos y la l\u00ednea; lo suficiente como para demostrar que tampoco buscaba afinar el \u00faltimo cent\u00edmetro, pero s\u00ed que el ciclista deb\u00eda reintegrarse a su carril. As\u00ed las cosas, cuando faltaban unos 15 a 20 metros para el encuentro, con el brazo derecho y el \u00edndice extendido, le se\u00f1alaba la l\u00ednea de separaci\u00f3n, por si no se hab\u00eda dado cuenta de por donde iba (a veces incluso ser\u00eda posible dicha distracci\u00f3n); y si no surt\u00eda efecto, sobre los diez metros de distancia me paraba por completo, como si fuese un poste. Y se apartaban, claro que se apartaban. Unos sin rechistar, admitiendo su error y su derrota; y otros mascullando algo entre dientes, a lo cual respond\u00eda o no, seg\u00fan el humor del que estuviese ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Esa obsesi\u00f3n por invadir el carril peatonal ten\u00eda su sublimaci\u00f3n en un punto concreto en el que, debido a que hab\u00eda una farola muy grande y un \u00e1rbol corpulento que no quisieron cortar (e hicieron muy bien) al trazar la pista, la dividieron durante unos 25 a 30 metros, pasando los dos carriles uno por cada lado de dicho obst\u00e1culo. Pues bien, algunos de los ciclistas que ya ven\u00edan por el carril peatonal, segu\u00edan por \u00e9l incluso cuando f\u00edsicamente se separaba del suyo -que segu\u00eda teniendo su anchura normal-, tal era su costumbre de utilizarlo como propio. Lo que ocurr\u00eda es que en el carril peatonal hab\u00eda un resalte, debido a una tapa de registro de alcantarillado o cosa parecida sobre una base de hormig\u00f3n, que ten\u00eda una altura de unos 5 a 7 cent\u00edmetros, contra el que le met\u00edan un viaje al neum\u00e1tico que a m\u00e1s de uno es probable que les supusiese un pinchazo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo esto, es muy probable que la mayor\u00eda de los lectores que hayan tenido la paciencia de seguir tan apasionante relato haya llegado la conclusi\u00f3n de que en una de estas ocasiones el ciclista me atropell\u00f3; pues no es as\u00ed, sino que me atropell\u00f3 por detr\u00e1s, que tiene m\u00e1s m\u00e9rito. Iba yo solo en aquel paseo, ya de vuelta para cada, y l\u00f3gicamente, llevaba el carril ciclista a mi izquierda. De frente ven\u00eda una pareja de amigos (o novio\/a, para puntualizar) que iban m\u00e1s bien por su izquierda (mi derecha), tal vez para separarse un poco m\u00e1s de los ciclistas que sub\u00edan la suave cuesta que tambi\u00e9n yo remontaba. Como entre peatones hay menos problema para entrecruzar sentidos de marcha, yo me ech\u00e9 a mi izquierda, dej\u00e1ndoles claro que les ced\u00eda la zona por la que ellos ven\u00edan; a lo cual reaccionaron correctamente, peg\u00e1ndose (no recuerdo si ella o \u00e9l) a borde exterior de la pista, y dej\u00e1ndome espacio m\u00e1s que suficiente par cruzarnos, quedando a mi izquierda todav\u00eda ese palmo de margen que acostumbro a dejar siempre.<\/p>\n<p>No bien hab\u00edamos acabado de cruzarnos, y cuando ya empezaba yo a desviarme hacia mi derecha para recuperar mi posici\u00f3n habitual en la zona derecha de mi carril, siento un golpe en mi pantorrilla izquierda; por suerte, recubierta por la pernera de los tejanos que llevaba, pues el d\u00eda estaba un poco fresco (est\u00e1bamos ya metidos en Septiembre) como para ir con pantal\u00f3n corto, como generalmente sol\u00eda pasear. El golpe de la rueda delantera no me hizo ning\u00fan da\u00f1o ni rozadura, gracias al pantal\u00f3n, y ni siquiera me ca\u00ed al suelo; tan s\u00f3lo trastabill\u00e9 por un momento, y recuper\u00e9 el equilibrio. Y en menos de un segundo, me adelantan cay\u00e9ndose un ciclista y su montura, que fueron a parar al suelo delante de m\u00ed, pues con el choque se desviaron todav\u00eda m\u00e1s a su derecha.<\/p>\n<p>El golpe ocurri\u00f3 a muy poca velocidad del ciclista, a la que hab\u00eda que restar la que yo llevaba; tampoco \u00e9l sufri\u00f3 ning\u00fan da\u00f1o, puesto que llevaba guantes, y tuvo suerte de no rozarse una rodilla en la ca\u00edda. De la cual le ayud\u00e9 a recuperarse yo mismo, con la ayuda finalmente de los dos otros integrantes del terceto del que formaba parte. Todos, muy correctos, empe\u00f1ados en saber si me hab\u00eda pasado algo; tuve que tranquilizarles dos o tres veces, se\u00f1al\u00e1ndoles que, en todo caso, el que hab\u00eda salido peor parado hab\u00eda sido \u00e9l. Se trataba de unos se\u00f1ores de algo m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, muy correctos y casi avergonzados por lo ocurrido. La pareja de novios sigui\u00f3 su camino al cabo de unos instantes, visto que no hab\u00eda habido consecuencias, los ciclistas montaron de nuevo, yo seg\u00fan mi camino, y aqu\u00ed paz y despu\u00e9s gloria.<\/p>\n<p>Como el incidente me cogi\u00f3 viniendo desde atr\u00e1s, no puedo garantizar la exactitud de la transcripci\u00f3n, pero por orden de verosimilitud, para m\u00ed tengo lo siguiente: el tr\u00edo ven\u00eda subiendo despacio la cuesta, y con casi total seguridad, charlando entre s\u00ed; ya con menos seguridad, pero todav\u00eda mucha, de a tres en ancho, como sol\u00eda ser muy frecuente en dicha pista. Y ya con menos seguridad pero todav\u00eda bastante, y por l\u00f3gica, con el que me atropell\u00f3 por el carril peatonal, a fin de dejar un buen hueco a la izquierda del tr\u00edo y poder cruzarse sin problemas con los ciclistas que bajasen. Y al llegar ya cerca de m\u00ed, y por la obsesi\u00f3n de seguir manteniendo la conversaci\u00f3n sin cortarla ni unos segundos, el buen hombre debi\u00f3 intentar o bien arrimarse a que iba a su izquierda a fin de conseguir suficiente hueco para pasar, o bien intent\u00f3 frenar cuando ya era demasiado tarde, o bien ambas cosas a la vez.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n subyacente es la idea subconsciente que anida en casi todos los ciclistas actuales de que ellos pueden hacer pr\u00e1cticamente lo que quieran, porque para eso utilizan un medio de transporte ecol\u00f3gico: ir por la acera o la calzada seg\u00fan les convenga (al margen de lo que diga el Reglamento o las normas municipales), m\u00e1s deprisa o m\u00e1s despacio, saltarse los sem\u00e1foros en rojo para no echar pie a tierra, o invadir habitualmente el carril peatonal en la pista a la que me vengo refiriendo. Como siempre pens\u00e9, y ya he repetido aqu\u00ed en ocasiones, los cinco Tours de Francia seguidos que conquist\u00f3 el bueno de Miguel\u00f3n Indurain les convirti\u00f3 en grupo de presi\u00f3n. Apoyados luego por el cambio de legislaci\u00f3n que les faculta para circular en carretera de a dos en ancho, lo que interpretan como ir en grupo que ocupe casi todo el carril derecho de la calzada.<\/p>\n<p>En este portal ya se ha debatido en varias ocasiones, en este blog y en otros, sobre el comportamiento del ciclista, y sobre el porcentaje de infracciones que cometen respecto al bajo volumen de protagonismo que suponen en el fen\u00f3meno de la circulaci\u00f3n. Pero como le dije al tr\u00edo de ciclistas que coprotagonizaron conmigo el incidente, si en vez de una raya blanca pintada en el suelo hubiese un bordillo de canto vivo de tan s\u00f3lo 10 a 15 cm de altura, \u00bfa que no lo cruzaban ni para trazar las curvas, aun yendo solos por la pista? Y no es que yo abogue por el bordillo, que ser\u00eda peligroso para ellos, e incluso posible causante de esguinces para peatones despistados; pero habr\u00eda que circular normalmente, unos y otros, como si tal bordillo te\u00f3rico existiese realmente. O al menos, respetarlo cuando haya a menos de 50 metros peatones que ocupan leg\u00edtimamente el carril que les corresponde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo empez\u00f3 por una peque\u00f1a manchita de humedad, en una esquina del suelo de mi cuarto de trabajo\/despacho\/biblioteca\/gimnasio\/estanter\u00eda de maquetas, que linda pared con pared con la cocina. 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