Mercedes-Benz EQE (2022) - Prueba | Impresiones de conducción

El EQE que he conducido durante más tiempo tenía instaladas un par de opciones que, en mayor o menor medida, afectan a la conducción: la suspensión opcional AIRMATIC con muelles neumáticos y amortiguadores controlados electrónicamente y las llantas de 20 pulgadas con neumáticos de medidas 255/40 (las de serie son de 19 pulgadas y llevan neumáticos con más perfil). 

Al menos con esta configuración, las sensaciones al volante han sido, en general, muy positivas. Por cómo trabaja y aísla la suspensión, el bajo nivel de ruido que llega al habitáculo y la estabilidad que ofrece ante cualquier situación, se trata de uno de uno de los mejores coches para viajar de entre los que tienen un tamaño y precio semejantes. Al igual que en el Clase S o en el EQS, lo que más llama la atención del EQE es la sensación de imperturbabilidad que se percibe en todo momento, tanto si se circula a un ritmo normal como si se hace a uno más alto.

Foto de - mercedes eqe 2022

Es uno de esos coches en los que los baches, aún cuando son grandes y están en plena curva, apenas tienen efecto en la trayectoria marcada con el volante: el conductor apunta con la dirección, las ruedas pisan la imperfección y la suspensión hace su trabajo de manera excepcional. Nada más (y nada menos). Al volante no se siente ningún atisbo de descontrol y parece que el coche siempre pueda pasar más rápido

Aunque comparte plataforma y muchos componentes con el EQS, las sensaciones al volante no son exactamente iguales en algunas circunstancias. Este, el EQE, se siente un poco más ágil y preciso a la hora de tomar curvas lentas o, en general, en todas aquellas maniobras que requieren movimientos rápidos sobre el volante (como en los ejercicios de esquiva y eslalon, por ejemplo; vídeo en nuestro canal de YouTube). Con todo, no es un coche que incite a practicar una conducción deportiva (tampoco ha sido diseñado para ello) porque la dirección es muy poco informativa y, sobre todo, porque el peso se nota a la hora de tomar curvas lentas (la versión 350 pesa 2355 kg). Tampoco ayuda a ello el tacto del pedal de freno, que es muy esponjoso, poco homogéneo y difícil de dosificar.

En carreteras de tipo autopista, el EQE es donde más a gusto se siente. La calidad de rodadura es soberbia sin recurrir a unos ajustes de suspensión especialmente blandos (no es de esas suspensiones neumáticas en las que parece que el coche vaya «flotando») y el confort de marcha es elevadísimo. También el aislamiento acústico es muy bueno, aunque sería aún mejor si el ruido provocado por el viento en algunas partes de la carrocería (por ejemplo, la zona de los retrovisores exteriores) fuera un poco menor. Opcionalmente se pueden pedir unos cristales laterales delanteros laminados con los que posiblemente esta «pega» quede parcialmente mitigada.

 

Prestaciones y consumo Mercedes-Benz EQE 350 de 292 caballos (descatalogado)

Dentro de la gama EQE, la versión 350 está en un punto intermedio en cuanto a potencia (292 CV), pero quizá sea la más recomendable. Al volante se percibe una suavidad de funcionamiento muy llamativa (incluso frente a otros modelos eléctricos) y aunque no acelera con la misma virulencia que algunos de sus competidores, resulta más que suficiente como para circular con muchísima agilidad: los adelantamientos son un visto y no visto y las pendientes ascendentes parecen no existir. Hemos medido una aceleración de 80 a 120 km/h en 4,3 segundos, un dato similar al de vehículos tan dispares como un BMW 330i xDrive de 258 CV, un Ford Mustang Mach-E de 294 CV o un Volkswagen Polo GTI de 200 CV.

El consumo energético es, por norma general, moderado para el tamaño y el peso del coche, pero en condiciones de circulación reales es practicamente imposible acercarse a los datos homologados (16,2 kWh/100 km). Haciendo un uso normal del coche, con el climatizador y otros elementos de confort básicos conectados, lo normal es que el ordenador de viaje indique cifras de entre 20 y 26 kWh/100 km (en condiciones excepcionales puede ser mucho más o un poco menos), que en autonomía se traduce en distancias de entre 350 y 450 km, aproximadamente. 

En las distintas cargas en corriente continua que hemos hecho durante la prueba no hemos alcanzado en ningún momento la potencia máxima de carga anunciada por Mercedes-Benz (170 kW), pero la curva de recarga ha sido buena, con una potencia media más bien elevada y con unos tiempos de espera no demasiado grandes (incluso para cargas completas). En el apartado de Consumo y recarga damos información mucho más detallada sobre estos y otros detalles.

Foto de - mercedes eqe 2022

Como en otros modelos de Mercedes-Benz, el EQE tiene tres modos de frenada regenerativa (D+, D, D-), que van desde uno que frena tanto que en la mayoría de las situaciones no hará falta pisar el freno (no es un sistema one-pedal, pero casi), hasta otro que deja circular al coche como si fuera en punto muerto. También hay un modo Auto (Dauto) en el que el vehículo cambia automáticamente la retención en función de distintas variables, como la presencia de otros vehículos en el frente o el diferencial de velocidad entre la de circulación y la máxima de la vía (funciona muy bien).

Adicionalmente es posible elegir entre cuatro modos de conducción que modifican el funcionamiento del motor, el sistema de climatización, el ajuste de la suspensión, la asistencia de la dirección o las ayudas a la conducción. Se llaman Eco, Comfort, Sport e Individual. Con el modo Eco seleccionado hay una resistencia al final del pedal del acelerador que ayuda al conductor a circular de manera eficiente (el tope del mismo va variando). En el modo Individual es posible elegir el ajuste de cada elemento de manera individual.

Con el equipo de sonido Burmester (cuesta 1340 €) hay una función mediante la cual se emite por los altavoces una serie de sonidos al acelerar y frenar. Hay dos distintos: Silver Waves y Vivid Flux. A mi me han parecido llamativos por distintos (como de platillo volante) y porque también se dan cuando se pisa el pedal de freno, pero con el tiempo pueden llegar a cansar. Por suerte, se pueden desconectar.