Más de
carretera que de campo
Después de probarlo fuera del asfalto, me
queda claro que el Volvo XC90 es un coche más de carretera
que de campo. Su altura libre de la carrocería al suelo (218
mm) está al nivel de otros todo terreno como el Toyota Land
Cruiser 5p (220 mm), y por encima de modelos como el BMW X5 (180
mm), el Mercedes ML (204 mm) o el SsangYong Rexton (200 mm). Sin
embargo, el XC90 tiene grandes limitaciones fuera del asfalto al
tener un recorrido de suspensiones corto, no llevar una caja
reductora y perder motricidad
con facilidad cuando una rueda queda en el aire.
Para su uso sobre caminos de tierra, pistas embarradas
o zonas con nieve, su tracción
total conectable automáticamente con embrague Haldex
puede resultar suficientemente eficaz y aportar la motricidad necesaria.
No en vano, su control electrónico realiza una valoración
de las condiciones de tracción nada menos que 100 veces por
segundo. Esto hace que su respuesta sea muy próxima a la
que ofrece un coche de tracción total permanente.
La
suspensión
independiente a las cuatro ruedas del XC90 tiene un recorrido
corto (185 mm delante y 228 mm detrás) y es fácil
que se quede alguna rueda en el aire cuando realizamos un cruce
de ejes. Aunque tiene un sistema de control
de tracción que se encarga de frenar automáticamente
la rueda o las ruedas que pierden tracción (actuando así
a modo de autoblocante
electrónico), en la práctica me ha parecido que resulta
poco eficaz y que es fácil que el coche pierda motricidad
y no sea capaz de superar el obstáculo que estamos abordando.
No obstante, en la corta prueba que he podido realizar en una zona
ligeramente trialera
me queda la duda de si esta falta de eficacia se debe más
al escaso agarre de sus neumáticos fuera del asfalto (lo
he probado con los neumáticos Continental de carretera sobre
llanta de 18") que a la propia transmisión.
Como no tiene caja reductora, con las versiones que
llevan cambio automático parece más indicado utilizar
el cambio en modo
manual secuencial en conducción todo terreno. Al tener
unos desarrollos
de cambio largos no ayuda mucho a superar obstáculos
trialeros ni siquiera en primera marcha, y sobre todo, obliga a
utilizar a fondo los frenos en bajadas pronunciadas, puesto que
la caja de cambios no es capaz de retener el vehículo y éste
se embala con facilidad. La pendiente máxima superable es
del 45 por ciento.
Los ángulos
de ataque y salida, del XC90 son 28° delante y 25° detrás
(mejor por ejemplo que un BMW X5). No es mucho, aunque en conducción
todo terreno tampoco parecen malos para un modelo que está
planteado por la marca más como un «SUV»
que como un todo terreno. El ángulo ventral (20°) sí
parece algo más limitado y no es muy difícil tocar
en el suelo con la parte baja de la carrocería. La capacidad
de vadeo es de 480 mm.
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