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Manejable y estable, desde 33.919
euros

El Volvo S80 tiene la amplitud normal en un coche de este tamaño,
sobresale de la media en anchura en las plazas delanteras, y es
un poco peor que la media en espacio para las piernas atrás.
El volante tiene un gran recorrido longitudinal y
los asientos se pueden regular hasta una posición baja, por
lo que me da la impresión de que cualquier persona de cualquier
estatura podrá encontrar la postura que más se acomode
a su gusto. Existe un buen apoyo para el pie izquierdo. La palanca
de cambios queda bien situada y el apoyabrazos central no molesta
al accionar la palanca. En los coches que conduje los asientos tenían
regulación eléctrica, pero no el volante, que hay
que moverlo de forma manual.
La
indicadores analógicos de la instrumentación se ven
bien, pero durante el día resulta muy difícil de leer
la información que aparece en los displays (con información
del ordenador y del cuentakilómetros) situados bajo el indicador
de temperatura del motor y del nivel de combustible.
También se ve mal la información del equipo de música,
situada en la pantalla de la consola central. En muchas ocasiones,
para leer la información del ordenador, tuve que colocar
la mano a modo de visera para quitar los reflejos y poder ver los
datos.
Las ruedecillas situadas en la palanca del intermitente y del limpiaparabrisas
no resultan cómodas. Sirven para variar la información
de las pantallas situadas tras el volante (ordenador y cuentakilómetros.
Sí se ve muy bien la pantalla del navegador, que se sube
y baja sobre el salpicadero y que se gestiona mediante un mando
a distancia.
En el salpicadero no hay huecos ni cajitas para dejar objetos pequeños.
Sí los hay en la consola central, por detrás de la
palanca de cambios, y en el interior del reposabrazos. Las bolsas
de las puertas resultan muy estrechas en buen parte de su longitud.
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