|
Manejable y estable, desde 33.919
euros

El Volvo S80 T6, de 272 CV, requiere ser probado mucho más
a fondo de lo que yo lo he hecho para poder opinar con fundamento.
Mi recorrido, de casi 100 km, ha sido más turístico
que de pruebas, y no puedo dar demasiada información.
Tiene necesariamente una caja de cambios automática
de sólo cuatro marchas. Tendría que probarlo durante
más kilómetros y por autovía, ya que en mi
recorrido sólo fui por carreteras de montaña. El cambio
funciona con rapidez y suavidad. En el recorrido que hice no eché
de menos una quinta marcha. El salto de revoluciones entre marchas
se suple por la gran elasticidad del motor, que tiene mucha potencia
y muy buena respuesta en toda la gama de revoluciones. No sé
si más o menos que otros modelos similares, pero suficiente
para circular con rapidez en cualquier circunstancia. La estabilidad
es elevada y la potencia no da problemas de motricidad con buen
piso y en carreteras llanas.
El
conductor puede ajustar la dureza de la amortiguación mediante
el sistema Four-C, pero el propio sistema, en función de
la velocidad y de otras eventualidades, puede hacerlo automáticamente.
No he encontrado demasiada diferencia entre llevar la posición
«Confort» o la «Sport». En cambio, sí
he notado diferencia dentro de una misma posición en función
de la velocidad de paso por curva. Es decir, el sistema, por sí
mismo, regula bien la dureza de la amortiguación en función
de las circunstancias.
El Volvo 2.4 de 170 CV que he conducido estaba sin rodar. Sus recuperaciones
a simple vista eran muy lentas, incluso considerando que es un coche
con desarrollos largos. Por curiosidad hice una aproximación
a ojo con un cronómetro y los datos que obtuve entre 80 y
120 km/h son imposibles en un coche de esta potencia que funcione
correctamente, por lo que no tiene sentido hacer más referencia
al motor. En km77.com hemos probado este motor, en versión
de 140 CV, en el S60.
A medio régimen, la diferencia de fuerza entre el motor de
140 CV y el de 170 CV es despreciable.
Lo que sí he podido hacer con esta versión es probar
en autovía la diferencia entre las dos posibilidades de la
suspensión. En autovía, la opción «Confort»
puede resultar blanda si hay ondulaciones, porque la carrocería
oscila mucho verticalmente al separarse del asfalto (cuando los
amortiguadores y los muelles trabajan en extensión). Esta
oscilación se reduce al optar por la modalidad «Sport»,
por lo que en la mayoría de las carreteras españolas,
la suspensión «Sport» puede resultar más
confortable que la «Confort» si se circula a más
de 110 km/h.
A menos velocidad, en cualquier tipo de terreno, la opción
«Confort» resulta algo más suave, pero la diferencia
no es muy grande. En cuanto llegan curvas, si se circula con rapidez,
la gestión electrónica de la suspensión decide
por ella misma y yo no noté diferencia entre las dos durezas
de amortiguador por las que se puede optar.
|