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Un buen coche normal
Volvo generalmente hace coches prácticos y el
S60 no es una excepción. Su carrocería tiene muchos detalles que hacen
pensar que es un coche hecho por gente que usa el coche. No es algo
como para decidir la compra del coche, pero sí son detalles
que a veces se agradecen cuando se tienen.
Por ejemplo, tiene un gancho en el reposacabezas
delantero derecho para colgar la americana, respaldos delanteros
abatibles, tiradores para abatir los respaldos traseros desde el
maletero, buena ventilación atrás, bolsas en la parte frontal de
los asientos, un mando en el salpicadero para abatir los reposacabezas
traseros o un asiento del pasajero con ajuste lumbar, de altura
y de inclinación. Algunos de estos elementos son opcionales, y varios
de ellos están incluidos en el llamado «Pack confort»,
que cuesta 229.613 pesetas.
No todo es positivo desde este punto de vista. Al
S60 le falta, por ejemplo, un sistema para hacer más cómoda la operación
de meter y sacar la rueda de repuesto, que está bajo el suelo del
maletero; hay que sacar el suelo entero (y no es fácil).
Volvo tiene algo muy interesante, que es un botón
en el salpicadero para conectar los seguros para niños de las puertas
traseras. En este modelo, sin embargo, no lo ha puesto. Tiene varios
huecos, pero ninguno cómodo para el mando del garaje; el cenicero
no está bien colocado (lo mejor es no fumar, porque distrae); la
rueda de repuesto es pequeña.
Nuestra unidad de pruebas tenía el equipo de sonido
opcional con Dolby Surround y amplificador de 4x50 W. Tiene un efecto
impresionante, pero el sonido no es muy refinado; resaltan demasiado
los tonos más graves y los más agudos. El lector de CD de este equipo
saltaba con relativa facilidad en los baches.
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