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Un buen coche normal
El motor funciona bien hasta unas 5.500 rpm; a
partir de ahí, pierde mucha fuerza y sólo es provechoso seguir subiendo
de régimen cuando
se busca la máxima aceleración.
El escalonamiento
de las marchas es inusual, ya que el salto entre cuarta y quinta
es más largo de lo normal. Esto sirve para que la cuarta dé la aceleración
que hace falta para recuperar velocidad en carreteras rápidas, o
bien para afrontar alguna rampa fuerte. La quinta queda como una
marcha de desahogo, favorable para el consumo y para el ruido, siempre
que no sea preciso reducir.
Por
ejemplo, a 160 km en 4ª va a poco menos de 4.800, un régimen en
el que el motor tiene ya una buena respuesta. En quinta a esa velocidad
pasa un poco de 3.900, suficiente para mantener el ritmo, pero no
para acelerar mucho o subir una rampa.
La velocidad máxima, que es 210 km/h, se consigue
en 4ª (a poco menos de 6.300 rpm), no en 5ª. No obstante, en quinta
sí es capaz de mantener esa velocidad, e incluso acelerar lentamente
si las condiciones son favorables.
Es difícil bajar de 10 l/100 km con este motor, salvo
en conducción lenta y muy cuidadosa con el acelerador y el freno.
Lo normal es un poco más de esa cantidad. Lo normalmente alto es
unos 12 l/100 km y llegar a 14 es difícil incluso en una conducción
muy rápida.
Es un motor más suave que silencioso. Si se viaja
en quinta, no se oye mucho a causa del desarrollo largo, pero en
cualquier caso hay un sonido grave de fondo, diferente del que tiene
un cuatro o un seis cilindros.
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