Lujo y eficacia en el campo y la carretera
El puesto de conducción es muy similar al
de un turismo de lujo y resulta muy cómodo. Tiene regulación
eléctrica del volante y de los asientos delanteros, con múltiples
reglajes que permiten encontrar la posición más cómoda
de forma milimétrica. Los asientos delanteros son cómodos
y están calefactados, algo que se agradece en los meses de
frío, pero ofrecen una sujeción lateral escasa. Los
pedales están acabados en aluminio con pequeñas bandas
de goma antideslizante. Aun así, pueden resultar resbaladizos
cuando se conduce con las suelas mojadas.
Además de encontrar numerosos huecos y guanteras donde alojar
distintos objetos, todos los mandos se accionan con facilidad, su
manejo es muy intuitivo y su distribución es acertada, aunque
algunos conmutadores de la parte derecha de la consola central pueden
quedar algo alejados del conductor dadas las dimensiones interiores.
Me ha gustado especialmente el diseño, tamaño y ubicación
de las levas del cambio secuencial que hay detrás del volante.
A pesar de que son opcionales (870 €), su manejo es comodísimo
a la hora de cambiar, aunque también han desplazado un poco
hacia abajo a las palancas de conexión de los intermitentes
y limpiaparabrisas.
El
volante tiene integrados unos mandos para el manejo del equipo de
sonido, el control de velocidad de crucero, el teléfono manos
libres, ordenador de viaje y el navegador (opción de 2.475
€). Mediante un botón se van seleccionando los distintos
menús que se visualizan en la pantalla en color de la instrumentación.
Dichos mandos del volante se pulsan con facilidad, pero están
tan agrupados que obligan a mirarlos para saber cual pulsamos.
La instrumentación es abundante en información y
el generoso tamaño de sus indicadores permite una lectura
rápida, aunque durante el día se pueden producir reflejos
que dificultan su visión. La pantalla en color permite también
advertir posibles averías mecánicas, nos marca la
temperatura exterior, hora y fecha, nos indica si están abiertas
puertas o capós y nos ofrece la completa información
del ordenador de viaje que realiza tres mediciones al mismo tiempo:
desde la salida, desde el último repostaje y total. Además,
nos muestra el tipo de cambio y marcha seleccionada, el nivel de
la suspensión y su dureza o hasta verificar la presión
de cada neumático de forma independiente (el control de presión
es una opción de 455 €).
Otro de los elementos que me ha parecido muy cómodo en el
Touareg V10 es el sistema «Keyless Access» de apertura,
arranque y cierre sin necesidad de introducir la llave en ningún
lugar, basta llevarla en el bolsillo. El botón de arranque
está situado junto a la palanca de cambios en forma de «T»
que está rematada en cuero y madera de raíz de nogal.
La visibilidad hacia atrás sería correcta si no fuera
por el reposacabezas central trasero, que es de gran tamaño
y tapa la visión por el retrovisor interior. Durante la prueba
yo opté por quitar dicho reposacabezas y la amplitud visual
mejoró de forma radical. Por el contrario, los parasoles
delanteros son dobles, lo cual resulta muy práctico para
impedir que nos deslumbre la luz que puede entrar por el lateral.
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