Lujo y eficacia en el campo y la carretera
Definido por la marca como un SUV o todo camino,
sólo hace falta adentrarse en el campo para darse cuenta
que el Touareg es un todo terreno con mayúsculas, yo diría
que de los más eficaces que hay en la actualidad y con las
únicas limitaciones que imponen su tamaño y peso.
Tiene todos los elementos indispensables para pasar prácticamente
por cualquier sitio: una altura libre al suelo impresionante, una
capacidad de tracción sobresaliente, una reductora que acorta
muchísimo los desarrollos, eficaces bloqueos de diferencial
(mecánicos y electrónicos) y unos ángulos de
ataque y salida satisfactorios. En el campo, tan sólo se
agradecería un mayor recorrido de suspensiones, neumáticos
T.T. con mayor perfil para evitar golpear sus llantas de 18”
y un peso inferior para moverse con más eficacia en terrenos
blandos ya que, en pronunciados desniveles, el descomunal par de
su motor V10 TDI le permite subir con una agilidad sorprendente.
La
suspensión neumática regulable permite situar la altura
de la carrocería a 245 mm del suelo en el «Nivel todo
terreno» y, en tal situación, la velocidad máxima
no debe superar 70 km/h. Si se supera, vuelve automáticamente
al «Nivel de carretera», pero para evitarlo podemos
ajustar el limitador de velocidad que lleva de serie.
Si queremos sortear zonas especialmente complejas, se puede seleccionar
el «Nivel X-tra» que permite alcanzar una altura libre
al suelo de 300 mm, la mayor entre los todo terreno de su categoría.
Con el Touareg a semejante nivel, se pueden sortear profundas roderas
infranqueables para otros todo terreno y Volkswagen anuncia una
capacidad de vadeo de 580 mm. Durante nuestra prueba cruzamos una
zona de agua cuyo caudal cubría la parte superior de las
ruedas y su estanqueidad fue perfecta. En el nivel superior, también
disponemos del máximo ángulo de ataque y salida (33,2º),
que sin ser tampoco sorprendentes, permiten al Touareg V10 desenvolverse
por zonas trialeras con éxito. El ángulo ventral es
152,8º un valor realmente destacable teniendo en cuenta la
batalla de este coche.
En condiciones normales, la extraordinaria potencia y par de su
motor V10 TDI le permiten moverse por el campo sin necesidad de
recurrir a la reductora. Sólo hace falta acelerar para subir
por donde sea. Llegado el caso, podemos seleccionarla automáticamente
mediante el mando situado en la consola central (posición
«Low») y su factor de reducción es realmente
amplio y útil, sobre todo a la hora de bajar por pendientes
muy pronunciadas o para transitar por zonas trialeras con más
tacto en el acelerador.
Aunque
la reductora retiene eficazmente el Touareg en bajadas muy fuertes,
también lleva un sistema de control de descenso que funciona
a través de los frenos y se activa automáticamente
cuando abordamos una pendiente de más del 20 por ciento y
la velocidad de marcha es inferior a 20 km/h.
La suspensión independiente a las cuatro ruedas aporta extraordinarias
ventajas en cuanto a confort y estabilidad, tanto en carretera como
en caminos, pero adolece de un recorrido muy largo. Esto hace que
resulte fácil dejar una rueda o varias en el aire cuando
sometemos al Touareg a un acusado cruce de ejes. Aún así,
la motricidad es sobresaliente en cualquier circunstancia; por un
lado, porque tiene un diferencial central que se bloquea automáticamente
cuando los sensores lo estiman oportuno; por otro, porque tiene
un sistema electrónico que frena automáticamente las
ruedas que pierden tracción, actuando así a modo de
autoblocante electrónico (EDS).
En casos extremos, también ofrece la posibilidad de bloquear
el diferencial central a través del mismo mando que permite
engranar la reductora. Opcionalmente, se puede poner además
un bloqueo del diferencial trasero (835 €), algo sólo
recomendable para aquellos que vayan a realizar un uso intenso por
el campo.
Al engranar la reductora, todos los sistemas electrónicos
de ayuda a la conducción varían automáticamente
sus parámetros de funcionamiento para mejorar su eficacia
en conducción por campo: el ABS permite un ligero bloqueo
de las ruedas en frenada, el control de estabilidad (ESP) y tracción
(ASR) adaptan su forma de actuar a las superficies deslizantes y
el bloqueo electrónico del diferencial (EDS) aumenta significativamente
la capacidad de tracción frenando las ruedas que pierden
agarre.
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