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Más caro, más
agradable, menos equipado y mejor hecho que la media
El Polo de 1,2 litros de cilindrada
y 64 CV de potencia máxima
tiene un motor de tres cilindros
(el mismo que tiene el Seat Ibiza 1.2 12V). A pesar de esta peculiar
construcción (no muy extendida), este motor no tiene nada
desfavorable frente a uno de cuatro cilidros, dado lo bien que va.
Comparado con otros motores de potencia similar, se caracteriza
por la firme y rápida respuesta que da al acelerador y porque
hace un ruido contenido y peculiar.
Según nuestras mediciones, recupera
en tiempos similares que otros utilitarios de unos 75 CV de potencia,
lo que deja claro la buena respuesta a medio y bajo régimen
y lo bien escalonados que están los desarrollos
de transmisión (la potencia máxima se obtiene
a velocidad máxima).
Comparativamente, se dan peor las maniobras en las que buscamos
la máxima aceleración; es un poco más pesado
que sus rivales. Da la potencia máxima a 5.400 rpm, pero
sube con mucho brío (es aprovechable si buscamos la máxima
aceleración) hasta aproximadamente 6.100 rpm, que es donde
corta inyección. Alcanza 162 km/h de velocidad máxima.
Tiene
un sonido peculiar (que me parece bonito) y vibra poco. Nada más
arrancarlo, puede parece un motor Diesel (no es raro en coches del
grupo Volkswagen), sensación que desaparece una vez que alcanza
el régimen de ralentí. Una vez en marcha, da un sonido
un poco más grave que un cuatro cilindros y no sufre muchas
variaciones de intensidad ni de frecuencia a medida que sube la
velocidad de funcionamiento del motor, por lo que es confortable.
El consumo en condiciones normales que se puede obtener a una velocidad
media de unos 119 km/h es unos 6,4 litros cada 100 km. En conducción
mixta por ciudad y carreteras de circunvalación con algo
de autovía está alrededor de 8,0 litros. Es fácil
obtener un buen consumo sin tener especial cuidado con el acelerador.
Sin embargo, quien se empeñe en ir constantemente a tope
(algo no muy difícil dada la potencia máxima) puede
obtener un consumo alto. En un tramo de 250 km con pocos desniveles,
muy poco tráfico, a una media real de 151 km/h y aprovechando
las máximas posibilidades del motor, obtuve un consumo medio
de 11,8 litros cada 100 km; es muy difícil gastar más.
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