Tan
bueno como los mejores El motor sólo arranca con
la palanca del cambio situada en la posición «P» o «N»,
que impide el movimiento del coche. Para desenclavar la palanca de estas posiciones
resulta imprescindible pisar el freno y así lo indica un pequeño
dibujo colocado al lado de las letras correspondientes. Es conveniente pisarlo
con energía al desenclavar la palanca, ya que el sistema permite soltarla
aunque se pise poco. En tal caso, se produce un movimiento brusco de vaivén
en todo el coche, acompañado de un «clonk», nada agradable.
Con el pedal bien pisado, en cambio, la operación resulta suave y silenciosa,
aunque sacar la palanca del enclave requiere un movimiento enérgico. Si
cada conductor tiene su llave, el sistema lo identifica y regula el asiento, el
volante y los espejos en su posición preferida. Si se comparte llave, entonces
hay que pulsar sobre las teclas de la memoria de la posición para el ajuste
automático. Conductor
y acompañante disponen de varios lugares bien forrados para dejar objetos
y que no hagan ruido al desplazarse. Las bolsas de las puertas delanteras son
claramente más grandes que las posteriores, aunque no muy profundas.
Lo
que menos acertado resulta en el diseño del coche es la disposición
de los mandos situados por detrás del volante. En la zona superior, a la
hora de las 10 y 10, están las levas del cambio de marchas. No giran con
el volante. A la altura de la mano izquierda la leva para reducir marcha y a la
altura de la mano derecha la leva para pasar a una marcha superior. Hasta
aquí todo perfecto. Las levas quedan muy a mano si se agarra el volante
con las manos a las 10 y 10 (analogía a las agujas del reloj); es la posición
casi natural dada la forma del volante y la piel que recubre una parte interior
de su aro. El problema radica en que, debido a la presencia de las levas,
la palanca de luces e intermitentes se ha tenido que situar muy abajo. Por tanto,
para poner el intermitente o cambiar las luces hay que hacer un recorrido largo
con la mano, ya que obliga a bajarla varios centímetros. No
es ese el único problema; cuando se da al intermitente hacia la derecha,
la palanca del intermitente queda muy cerca de la leva izquierda del cambio, por
lo que es frecuente, al menos en los primeros días, tropezar con la leva
del cambio al quitar el intermitente (por ejemplo al cambiar de carril, que no
se quita solo).
Si se da un toque suave a la palanca del intermitente, sólo
produce tres destellos y la palanca no se mueve de su posición central. Las
múltiples teclas del volante también quedan situadas mucho más
bajas que los dedos pulgares, por lo que hay que soltar las manos del aro para
actuar sobre ellas. Me ha parecido que el asiento sujeta muy bien el cuerpo,
aun cuando la tapicería de la unidad que hemos tenido era de cuero. Me
parece muy interesante el asiento opcional con más posibilidades de ajuste,
especialmente por el que permite variar la inclinación de la parte superior
del respaldo. Este sistema es útil para dar con la posición más
adecuada a cada persona y forma de conducir, pero también para cambiar
ligeramente de postura después de conducir mucho tiempo. |