El Beetle más potente
Con
el motor 1.8 Turbo 20 válvulas de 150 CV, el carácter del New Beetle
cambia. Este motor es muy progresivo y elástico, lo que hace muy
agradable la conducción ya que incluso en marchas largas
disfrutamos de una buena respuesta.
En el New Beetle 1.8 T, la sensación de aceleración y velocidad
es destacable, capaz de satisfacer a conductores que buscan buenas
prestaciones, con una aceleración de 0 a 100 km/h anunciada en 9,1
segundos. Sin embargo, su mala aerodinámica (con un Cx 0,38) le
impide superar los 203 km/h de velocidad máxima, cuando el Volkswagen
Golf (Cx 0,31), con el mismo motor de 150 CV, alcanza 216 km/h.
Como
Volkswagen no ha pretendido realizar un deportivo radical, sino
un coche ágil y fácil de conducir, la amortiguación cumple un compromiso
intermedio entre confort y estabilidad. Las suspensiones no son
por tanto muy duras y también presentan rebotes que, en una conducción
muy exigente, pueden restar confianza. El New Beetle 1.8 T tiene
unas reacciones progresivas y una elevada estabilidad, pero el eje
trasero es más sobrevirador
de lo normal al «ahuecar»
en medio de un apoyo
con el control de estabilidad (ESP) desconectado.
En condiciones normales (es decir, con el ESP activado) el comportamiento
es bueno y el sistema de control de estabilidad nos ayuda a corregir
pérdidas de adherencia con facilidad. Sin ser un verdadero deportivo,
con el New Beetle 1.8 T se puede disfrutar de una conducción deportiva
y rodar a un ritmo muy rápido.
El alerón escamoteable que se ha situado sobre la luna posterior
es el único elemento que permite distinguir exteriormente al 1.8
T del resto de los New Beetle. Dicho alerón incrementa aerodinámicamente
el apoyo de las ruedas traseras y sale de forma automática en cuanto
el coche supera los 150 km/h, aunque también podemos extraerlo a
través de un botón escondido bajo el salpicadero. Y digo escondido
porque tuve que preguntar dónde estaba ya que fui incapaz de encontrarlo,
y mira que busqué por todas partes.
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