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Las prestaciones y el consumo que hemos obtenido con el Passat
FSI son muy semejantes a las que obtuvimos con el anterior A4
FSI, aun cuando hay diferencia de funcionamiento entre los dos
motores (más
información).
Entra dentro de lo normal que la aceleración de este
Passat sea la misma que la del A4 con motor de mezcla pobre
y el Škoda Octavia con motor de mezcla homogénea,
porque en la medición de aceleración nunca llega
a funcionar el motor con mezcla pobre (sólo lo hacía
si el régimen
y la carga
eran bajos). Esa aceleración es la normal para una
berlina de este peso con 150 CV y motor atmosférico.
Quien quiera una berlina de este tipo con motor de gasolina
y claramente más rápida, tiene que elegir una
con motor sobrealimentado o buscar entre las que tienen mas
de 170 CV.
En
todo caso, la aceleración que da este Passat me parece
más que suficiente para poder circular con soltura
por carreteras de doble sentido en las que hay que adelantar,
o para mantener una media de retirada de carné en las
de sentido único.
Las mediciones de recuperación son muy buenas porque
este Passat va muy corto de desarrollos. La velocidad en sexta
es sólo 34,3 km/h cada 1.000 rpm. Cuando estaba haciendo
el recorrido de consumo a velocidad constante, que dura unas
dos horas y diez minutos, cada cuarto de hora más o
menos pisaba el embrague y me ponía a buscar alguna
marcha más, porque me costaba aceptar que la sexta
estaba realmente engranada (y sí, lo estaba). Es raro
que una berlina con este tipo de motor y con seis marchas
tenga la sexta tan corta; un Octavia con el mismo motor tiene
una sexta de 38,8 km/h cada 1.000 rpm, y no se puede decir
que vaya largo.
La faceta positiva es que este Passat tiene una respuesta
muy buena en cuarta o quinta. Sólo en carreteras lentas
hay que usar la tercera y muy raras veces la segunda. Lo negativo
es que con esa sexta, no existe una marcha de desahogo, muy
útil donde se pueda viajar a velocidad constante. Cuando
este Passat marcha a 140 km/h, su motor gira a 4.080 rpm;
el ruido del motor no es excesivo, pero unas 500 rpm menos
se notarían. Lo mismo ocurre con el consumo, este Passat
ha gastado más que el anterior A4 FSI (en unas condiciones
en las que tampoco iba en mezcla pobre) y que el Škoda
Octavia FSI.
Como
para otros motores FSI, para éste Volkswagen recomienda
gasolina de octano 98. En este caso no hemos medido prestaciones
con gasolina de octano 95, pero nunca hemos encontrado una
diferencia de prestaciones que justifique esa gasolina, al
menos en las condiciones en que hacemos las pruebas (con temperatura
fresca y a 600 m sobre el nivel del mar).
Aunque el precio del gasóleo normal (no del más
caro que hay ahora) se llegue a igualar con el de la gasolina
de octano 98 (es posible que ocurra), la versión TDI
tiene una clara ventaja en el costo por kilómetro atribuible
al consumo.
En el mismo recorrido y en condiciones semejantes, el FSI
ha gastado 9,8 l/100 km y el TDI, 6,9 l/100 km. En una conducción
más bien rápida, aunque sin llegar al límite
del coche, el consumo del FSI ha sido 12,4 l/100 km. No hemos
medido el del TDI exactamente en las mismas condiciones, pero
por los recorridos que hemos hecho con él, me parece
difícil que pase de 9,0 l/100 km.
Si bien la ventaja de recuperación
sigue siendo clara a favor del turboalimentado, en aceleración
están igualados. El motor del FSI cumple con lo que
se puede esperar de un 150 CV, y el del TDI también.
Eso quiere decir que, en este caso, no cabe esperar que la
potencia del TDI sea muy superior a la que declara Volkswagen.
De hecho, este Passat con motor de 140 CV es ligeramente menos
rápido que el
anterior con motor TDI de 130 CV (que pesaba 104 kg menos).
El Diesel puede dar más sensación de aceleración
porque, como ocurre si se compara un motor turboalimentado
con uno atmosférico (sea cual sea el ciclo de cada
uno), con el primero hay un incremento mayor de la fuerza
en un margen menor de régimen. Eso lo siente el cuerpo
como un momento de fuerte empuje, y resulta más fácil
de retener en la memoria esa aceleración instantánea
(o casi) que la aceleración media en un intervalo grande
de velocidad.
Quien se haya acostumbrado a conducir un Diesel reciente
puede echar en falta aceleración al conducir el FSI
porque, para obtenerla, hay que usar el cambio más
que con el TDI. Quien no tenga inconveniente en hacerlo, obtendrá
la misma aceleración con uno u otro.
La ventaja del FSI es que vibra y suena menos, lo que se
aprecia más en ciudad porque el coche está parado
con el motor en marcha y porque hay que acelerar desde bajo
régimen con más frecuencia. En carretera y a
velocidad constante las diferencias en este sentido apenas
son significativas; aquí sí hay un claro progreso
con relación al anterior motor de 1,9 l y 130 CV.
Hay otras diferencias que pueden ser ventajas o inconvenientes
según el criterio de cada usuario, como el sonido a
Diesel que tiene el TDI y la diferencia de textura y olor
del combustible (yo siempre me pongo guantes para repostar
gasóleo, y no siempre para repostar gasolina). |