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Motor Diesel de inyección
directa con 75 CV
| Impresiones
de conducción |
He probado durante poco más de 50 kilómetros el motor
turbodiesel 1.4 D4-D. La primera impresión es la de un motor
muy suave de funcionamiento y poco ruidoso. En tan pocos kilómetros
no me atrevo a obtener conclusiones definitivas.
La
respuesta me he parecido similar a la del 1.4 que comparten el Grupo
PSA y Ford. Quizá a muy bajas vueltas responda con algo menos
de brío, lo que se nota por ejemplo al arrancar desde parado
sin acelerar mucho. Los desarrollos
del Yaris me han parecido ligeramente largos en carreteras viradas,
quizá más por esa respuesta ligeramente peor en la
gama baja de revoluciones. Con todo, estas apreciaciones tienen
que tomarse con reservas, a la espera de que podamos medir las prestaciones
del coche con el Correvit.
Los Yaris con motor D4-D se fabrican en Japón y los que
llevan el motor de gasolina en la planta
francesa de Valenciennes. Todos los coches que se fabrican en
Francia están dotados de dirección eléctrica
con motor eléctrico y los que vienen de Japón con
servodirección hidráulica tradicional. La dirección
me ha parecido correcta.
La suspensión es blanda y correcta para un coche de estas
características, que se va más de morro que otros
coches similares con motor Diesel de potencia similar, el Ford Fiesta
por ejemplo. No he llevado el Yaris de gasolina, pero Juan Manuel
Pichardo comenta en la prueba que su estabilidad es buena. A falta
de una comparación directa, me atrevo a decir que la diferencia
de peso entre el motor de gasolina y el Diesel se deja notar, ya
que el morro tiene una marcada tendencia a seguir recto.
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