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Mucho mejor que el anterior
Corolla y en la línea de sus rivales
Una de las principales mejoras del nuevo Corolla
respecto al anterior modelo ha sido en estabilidad. El anterior
era un coche sobrevirador, el nuevo va mucho más asentado y el eje
trasero se agarra mejor, lo cual lo convierte también en un coche
menos exigente para el conductor.
Tiene las suspensiones blandas y esto lo hace muy
cómodo, aunque Toyota ha conseguido un buen compromiso entre estabilidad
y confort. En general, transmite buenas sensaciones al volante y
sus reacciones son muy progresivas y predecibles. Llevado hasta
el límite se va ligeramente de morro: dicho subviraje le hace perder
algo de eficacia y cierta precisión de guiado pero también lo convierte
en un coche muy fácil de conducir.
Sobre
carreteras con buen asfalto la carrocería no se mueve mucho
y mantiene bien la trayectoria. En carreteras bacheadas, se pueden
llegar a notar rebotes de la suspensión y un cierto balanceo. Creo
que este aspecto no condiciona la estabilidad final del Corolla
de forma criticable, pero sí resta cierta sensación de seguridad
al conductor en determinadas situaciones.
He tenido ocasión de probarlo bien sobre mojado y
me ha sorprendido la facilidad con la que se puede rodar en dichas
circunstancias. En esas condiciones resulta enormemente progresivo
(nuestra unidad de pruebas tenía neumáticos Michelin Energy XV1
195/60 VR 15 88).
El Corolla D4-D no puede llevar control de estabilidad
(otros Corolla sí) y aunque el coche es muy fácil de conducir, creo
que es una laguna en su nivel de seguridad activa frente a otros
modelos similares que ya lo tienen o lo pueden tener (Alfa 147 JTD,
Audi A3 TDI, Fiat Stilo JTD, Peugeot 307 HDi, Renault Mégane dCi,
Seat León TDi o Volkswagen Golf TDi).
La
dirección del Toyota Corolla D4-D tiene asistencia eléctrica y un
tacto agradable. A pesar de sus 3,5 vueltas de volante entre topes,
me ha parecido suficientemente directa.
También me ha gustado el tacto de los frenos,
progresivo y fácil de dosificar. Además, aguantan correctamente
el trato exigente. Por el contrario, las distancias de frenada,
sin ser malas, no destacan (59 m de 120 km/h a 0). En general, la
frenada es equilibrada y el coche frena perfectamente recto, pero
en algunas ocasiones, frenando a fondo se produce un movimiento
de la parte trasera que obliga a corregir la trayectoria con el
volante (no se bloquean las ruedas traseras, simplemente se produce
un balanceo del eje trasero). Con la ayuda del ABS (Bosch), dicha
corrección no supone ningún problema, pero es incómoda. Es posible
que el problema resida en el funcionamiento del repartidor electrónico
de frenada (EBD).
En cuanto al confort de marcha, el Corolla D4-D está
a un buen nivel. Las suspensiones filtran bien las irregularidades
del terreno y hacen de este Toyota un coche cómodo, aunque tampoco
más que otros modelos como el Citroën Xsara, Fiat Stilo, Nissan
Almera, Peugeot 307, Seat León o Volkswagen Golf. El confort interior
mejoraría algo más si los asientos tuvieran un mullido más duro
y si el motor fuese un poco más silencioso, aunque tampoco resulta
molesto.
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