Un motor extremo para un deportivo a medias
El Celica Toyota Sport no destaca por su habitabilidad,
algo que entra dentro de lo corriente en un cupé de sus características.
Sin embargo, las plazas traseras permiten viajar bien con dos niños
o acomodar a adultos de hasta 1,70 m para trayectos cortos. Lo peor
es el acceso, pequeño e incómodo, sobre todo por el
lado del conductor, en donde sólo se mueve el respaldo (en
el asiento del acompañante se desplaza también la
banqueta). Además, el respaldo de los asientos delanteros
no recupera su posición original y obliga a regularlos de
nuevo cada vez que los abatimos.
Delante no hay problemas de espacio, el puesto de conducción
es muy cómodo y la visibilidad hacia atrás es buena
a pesar de la inclinación de la luna trasera. Tanto el volante
como el asiento se regulan en altura y permiten encontrar fácilmente
la posición adecuada. Los asientos bacquet son muy ergonómicos
y confortables, recogen bien el cuerpo y ofrecen una excelente sujeción
lateral.
El
volante está forrado en piel y tiene un corte muy deportivo
(más grueso en la posición «10 y 10»),
al igual que la palanca de cambios. Todos los mandos se encuentran
al alcance del conductor y son fáciles de accionar, incluido
el climatizador automático que tiene de serie; solamente
los aireadores están un poco lejos. También resulta
muy cómodo el manejo del cargador de 6 CD´s que la
marca ofrece como accesorio y está situado en el salpicadero.
Además, hay suficientes guanteras para dejar todo tipo de
objetos pequeños y un reposavasos.
Desentona la instrumentación por falta de información.
Tiene cuatro indicadores analógicos, dos de aguja (velocímetro
y cuentavueltas) y dos de cristal líquido (temperatura del
agua y nivel de combustible). Los pedales están realizados
en aluminio y rematados con pequeños tacos de goma antideslizantes,
incluido el reposapiés. El del acelerador tiene forma de
«L» invertida para facilitar el punta-tacón,
aunque el pedal queda un poco lejos del freno.
La presentación interior es atractiva, todo está
bien ajustado y el remate es bueno, pero los plásticos duros
que se utilizan en los guarnecidos de las puertas y el salpicadero
son mejorables en un coche de su precio. La consola central está
acabada con un color gris metalizado (estilo titanio) y la instrumentación
tiene los números y las rayas en naranja. El equipamiento
de serie lleva todo lo esperado, aunque sin elementos como un navegador
o control de
estabilidad. Sus luces, con faros de doble parábola,
son potentes, pero la amplitud de visión es mejorable. Por
el contrario, los antiniebla delanteros son pobres en iluminación
y apenas sirven para ver más.
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