Seguro, cómodo
y agradable de conducir
El puesto de conducción es bueno en casi todas
sus facetas. El asiento sujeta muy bien la cadera y menos bien la
espalda, sobre todo si la tapicería es de cuero.
El reposacabezas es de los buenos, que son los que
tienen ajuste de altura e inclinación y, además, están
articulados en su parte superior. El asiento del conductor tiene
un recorrido longitudinal amplio y puede quedar muy lejos de los
pedales, lo que conviene a las personas más altas.
La versión «Sol» tiene ajustes mecánicos
del asiento, mediante palancas; la versión «Executive»
los tiene eléctricos. El recorrido de ajuste de inclinación
del respaldo es mayor en la versión de palancas que en la
eléctrica, pero sólo se dará cuenta quien conduzca
muy incorporado. El Executive tiene ajuste de apoyo lumbar (también
eléctrico) que no tiene el Sol.
Los
pedales están bien colocados y hay un apoyo para el pie izquiero.
Este apoyo tiene una parte sobresaliente arriba, de manera que puede
ser incómodo para quien apoye todo el pie, no solo la punta
(o calce más de un 38).
Sólo he medido la versión de cuatro puertas. Es un
coche indicado para cuatro personas pero no para cinco, porque falta
anchura atrás. La altura interior no es grande, algo que
choca con la gran altura exterior que tiene el coche. Esto se debe,
en parte, a que los asientos están ligeramente más
altos que otros coches así. Otro factor que limita la altura
en las plazas traseras es que el respaldo está en un punto
donde el techo ya ha descendido un poco con relación a su
altura máxima.
En caso de tener navegador, se maneja con un mando a distancia
que está entre los dos asientos. No es una mala idea si es
el pasajero quien maneja el navegador, pero sí si lo tiene
que manejar el conductor.
En todo caso, por lo que he visto del navegador, me parece poco
recomendable. El Avensis lleva un navegador con mapas en DVD y —según
Toyota— la capacidad de cálculo más rápida
del mercado. Como a todos los navegadores que he usado, les falta
precisión para advertir del giro en el momento exacto. Éste,
por ejemplo, en dos salidas próximas de una rotonda, dice
«girar enseguida» cuando aún no hay que girar.
La
presentación interior me parece mejor de lo normal, aunque
tampoco es extraordinaria. Como en otros coches de esta clase, la
mitad superior del salpicadero está hecha con plástico
y una capa no muy gruesa de espuma. La mitad inferior es un plástico
duro con el tratamiento superficial que le da un aspecto mate y
un tacto como de goma. Este tipo de material es el que está
en la parte superior de las puertas que, por debajo, llevan el de
la tapicería (tejido o cuero). Tiene algunos detalles muy
buenos, como el tapizado del techo, que incluye los parasoles, y
dos espejos de cortesía grandes y bien iluminados.
Hay algunos fallos de ajuste que puede que no estén en las
unidades que salgan a la venta en abril. En uno de los coches que
he llevado la tapicería del maletero estaba suelta por la
parte superior. En varias unidades, el botón de ajuste del
volumen tenía holgura (y no siempre la misma). En la parte
de la consola que queda accesible para las plazas traseras había
algún plástico con un borde afilado.
Si bien el equipamiento de serie es bueno en general (aún
no sabemos el precio), faltan algunos elementos que están
disponibles en la competencia. También carece de ciertos
elementos que permiten ahorrar costes, y que distinguen a los mejores
coches de este segmento de los demás: solo lleva un piloto
de niebla y una luz de marcha atrás, no tiene muelles para
sujetar el capó (sino la clásica varilla) y lleva
una voluminosas bisagras para la tapa del maletero (en lugar de
un cierre de tipo pantógrafo). |