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Un monovolumen largo y bajo
Los dos motores que se montarán en
la carrocería del Avensis Verso son los mismos que se montarán
en RAV-4 a partir del año que viene: uno de gasolina, de
dos litros de cilindrada y 150 CV de potencia y otro Diesel también
de dos litros de cilindrada, de 116 CV.
El motor de gasolina es prácticamente
el mismo que está disponible en el RAV-4 en la actualidad:
un 2,0 litros, con inyección indirecta de gasolina y distribución
variable (sistema VVT-i de Toyota), que da una potencia máxima
de 150 CV a 6.000 rpm y un par máximo de 192 Nm a 4.000 rpm (170
Nm en el Rav-4). El consumo medio con el motor de gasolina es de
8,9 l/100 km
El
turbodiésel es el que se monta en el Avensis berlina, con
pequeñas modificaciones que permiten incrementar su potencia.
Tiene inyección directa, conducto
común, turbocompresor
de geometría variable y cuatro válvulas por cilindro.
Da 116 CV a 4.000 rpm (110 CV a 4.000 en el Avensis) y un par máximo
de 250 Nm entre 1.800 y 3.000 rpm (entre 2.000 y 2.400 rpm en el
Avensis). El consumo medio pasa de 5,9 en el Avensis a 6,5 en el
Avensis Verso.
El Avensis Verso no es un vehículo ligero.
En casi cualquiera de sus versiones (6 ó 7 asientos) gasolina
o Diesel, se sitúa por encima de 1.500 kg, con el equipamiento
que llevará en el mercado español. Si a ello añadimos
su capacidad para transportar carga, es posible acercarse mucho
a las dos toneladas de peso sin demasiado empeño.
No he podido probar el coche por carreteras en subida,
que siempre resultan ilustrativas para ver cómo responde
un motor que no va sobrado de potencia al tirar de un coche pesado.
En carretera llana, el Diesel, con dos personas a bordo, mueve al
Avensis Verso con facilidad. Entrega la potencia máxima a
4.000 rpm y a 4.200 se queda ya sin fuerza, sea cual sea la marcha
en la que se vaya. Es posible que se tratara de que la unidad que
probamos tuviera poco rodaje, porque en un RAV-4, con el mismo motor,
consequimos llegar a 4.500 rpm. Aun así, una vez pasada la
zona de potencia máxima, el motor pierde fuelle inmediatamente
y hay que recurrir a otra relación de cambio.
Según
el velocímetro, en una zona llana, con el motor Diesel, alcanzamos
una velocidad máxima de 180 km/h a un régimen ligeramente
por debajo de las 4.000 rpm. No conocemos el error del velocímetro,
por lo que esta medición sirve para poco más que para
dar una idea. Según Toyota, la velocidad máxima de
este coche con motor turbodiésel es de 180 km/h, por lo que
nuestra medición podría ser ajustada.
Lo que menos me gustó fue la posición
de la palanca de cambios, situada más cerca de la cadera
que de la rodilla y muy pegada al asiento. Como el volante no es
regulable en longitudinalmente, no hay forma de intentar ponerse
de forma que la palanca quede en una posición más
cómoda. Probé durante poco tiempo. Quizá con
el asiento situado a más altura resulte menos difícil
mover la palanca con soltura. Pero la banqueta no tiene mucho recorrido
vertical (en realidad lo que regula es la inclinación de
la banqueta). Tampoco ayuda la precisión del mando. Este
es un problema de la timonería y no de la caja, ya que en
el RAV-4, que tiene la misma caja, las marchas entraban con mayor
soltura y rapidez (bien es cierto que en el RAV la palanca queda
bien situada).
Con el motor de gasolina apenas tuve oportunidad
de recorrer 20 km, por una carretera con muchas curvas, llana y
estrecha. Se nota que el motor empuja y que la distribución
variable trabaja bien. Tiene fuerza a medio régimen, pero
me pareció mejor (a salvo de más pruebas) en régimen
alto.
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