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Un monovolumen largo y bajo
El Toyota Avensis Verso no es mucho más
bajo que el resto de monovolúmenes con los que compite. Sin
barras en el techo es unos cinco centímetros más bajo
que sus rivales con mayor penetración en el mercado español.
Esta diferencia, porcentualmente pequeña, se nota en una menor
superficie frontal, en el aplomo en carretera porque logra bajar el
centro de gravedad aunque sea mínimamente y también
en el interior del coche. Es sorprendente, por ejemplo, que en un
monovolumen no quepan personas de más de 1,70 cm de altura
en la tercera fila de asientos. Se trata por tanto de una coche a
medio camino entre el monovolumen clásico, de mucha altura
interior, y el vehículo familiar en el que un asiento añadido
en la tercera fila permite que viajen personas de menor estatura.
Según
los responsables de Toyota esta curva descendente en el techo es
en parte responsable del buen coeficiciente de penetración
aerodinámica de este monovolumen (Cx=0,30).
Tampoco se trata de un monovolumen ancho. En la segunda
fila de asientos, a la altura de los hombros, hay menos espacio
que en un Citroën C5. No es una mala cota, porque el C5 es
un automóvil ancho, pero de un monovolumen grande se espera
algo más, ya que sus tres asientos independientes invitan
a ocupar las tres plazas. Estos asientos de la fila intermedia se
pueden mover longitudinalmente, para dejar espacio a los pasajeros
de la última fila.
Como sucede en todos estos coches, los asientos son
pesados (algo más de 20 kg) y es un engorro quitarlos y volverlos
a colocar. El mecanismo es sencillo y ajusta con facilidad, pero
el peso de cada unidad es muy elevado. Los asientos que van situados
en los extremos de la fila central se abaten para dejar paso a las
plazas posteriores. La palanca para abatirlos está situada
a ras del suelo y no resulta muy cómoda de accionar. Los
respaldos pueden colocarse horizontales sobre la banqueta para convertirlos
en mesilla.
El
maletero por detrás de la última fila de asientos
está dividido en dos compartimentos. Por debajo del piso,
en el lugar que ocupa habitualmente la rueda de repuesto, hay un
cajón de 70 litros, no muy alto ni profundo, pero es ancho
y bien aprovechable. Por encima del piso y hasta la altura de los
cinturones queda un volumen de 212 litros más. Como sucede
en la mayoría de monovolúmenes, si viajan siete personas
para varios días, resulta casi imposible encontrar espacio
para todo el equipaje. Si sólo se ocupan cinco plazas, en
el Avensis Verso queda un gran maletero de 701 litros, oculto tras
una cortinilla que puede viajar permanentemente en el interior del
coche sin ocupar demasiado espacio.
El armazón que contiene la cortinilla se fija
con facilidad en unas muescas situadas en el piso del maletero cuando
la cortinilla es innecesaria. Resulta más complicado colocar
el soporte a media altura, ya que es más ancho que la carrocería
en esa zona y aunque se puede comprimir presionando sobre unos muelles,
no es fácil de poner, al menos sin práctica.
Una idea original de los diseñadores del Avensis
Verso ha sido colocar la rueda de repuesto (del tipo galleta) por
fuera de la carrocería y a la altura del asiento del conductor.
La posición es muy incómoda, ya que esa zona de la
carrocería va situada muy baja, por lo que para sacar la
rueda hay que tirarse prácticamente en el suelo, por el costado
del coche que queda en la zona más cercana al tráfico
cuando se aparca en el arcén. Nunca resulta agradable pinchar,
pero en este caso menos. Un tornillo situado justo por detrás
del asiento del conductor libera la rueda de repuesto.
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