|
El motor destaca por lo silencioso que es en las circunstancias habituales de utilización, es decir, a regímenes de giro menores de 4.500 rpm. A partir de ese punto, se vuelve ruidoso.
También es bueno por lo poco que vibra a casi todo régimen y particularmente a ralentí. Tal es la suavidad de funcionamiento que una ocasión, cuando llevaba mucho tiempo detenido en el mismo sitio, fui a poner el coche en marcha cuando ya lo estaba.
El desarrollo en quinta es excepcionalmente largo (35,5 km/h cada 1.000 rpm) para un coche de sus características (1,3 l y 92 CV). De hecho, no hay otro coche en nuestro mercado con motor de gasolina y similar por potencia con un desarrollo tan largo. Ante rampas prolongadas, o si se necesita ganar velocidad con cierta rapidez, es necesario recurrir a una (e incluso dos) marchas inferiores.
La parte beneficiosa de que tenga estos desarrollos es que a velocidad constante el consumo se ve favorecido (a 3.000 rpm el coche va a 115 km/h de marcador, 106,5 km/h reales) y se pueden obtener medias de 140 km/h con consumos de 8,0 l/100 km. El consumo medio máximo que he medido, buscando con frecuencia la máxima aceleración, ha sido de 10,1 l/100km.
Al bajar una pensiente prolongada, cuando el motor está reteniendo y no se pisa el pedal del acelerador, el medidor de consumo instantáneo marca un consumo de 2,0 l/100 km.
|