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Un todo terreno más aparente
que eficaz
He tenido ocasión de conducir el Rexton 3.2
H6 durante pocos kilómetros y no he podido sacar grandes
conclusiones, aunque sí me han servido para tener una idea
bastante aproximada de cómo va este todo terreno. A pesar
de la potencia de su motor Mercedes-Benz de seis cilindros en línea,
la sensación que transmite es de coche pesado. El empuje
de sus 220 CV se ve en cierta medida apagado por un cambio automático
de sólo cuatro marchas con unos desarrollos
largos que le restan más brío en carretera. En SsangYong
anuncian una velocidad máxima de 182 km/h y un consumo medio
de 15 litros/100 km, una relación entre prestaciones y consumo
mejorable respecto a otros todo terreno similares.
Las suspensiones son muy suaves y aportan un excelente
nivel de confort, pero no pueden evitar un acusado balanceo
y cabeceo
de la carrocería. El Rexton 3.2 H6 es muy predecible de reacciones
pero no alcanza el nivel de estabilidad de otros todo terreno similares
en una conducción exigente y se nota en gran medida la transferencia
de pesos en los cambios de apoyo. Tampoco puede llevar control
de estabilidad como alguno de ellos, elemento que al Rexton
le vendría especialmente bien.
El
cambio automático
de cuatro marchas y gestión electrónica es similar
al que utilizaban hace ya más de diez años los Mercedes
(Clase E y Clase G), con tres programas de selección y una
rejilla escalonada que, a algunos conductores les resulta muy agradable
en el manejo de la palanca y a otros no les gusta tanto. En cualquier
caso, el cambio me parece que tiene un escalonamiento muy abierto
entre las marchas y su funcionamiento carece de la suavidad, rapidez
y refinamiento de los modernos cambios automáticos de cinco
marchas con mando
secuencial.
Los frenos tienen un tacto correcto, pero no destacan
especialmente en el Rexton. Principalmente porque, al frenar fuerte,
se comprime mucho la suspensión delantera y se levanta mucho
más todavía la suspensión trasera, lo que provoca
un cabeceo muy acusado y una pérdida de equilibrio y estabilidad
en la frenada (al quedar practicamente descargadas de peso las ruedas
traseras). Afortunadamente, todos los Rexton tienen un eficaz sistema
antibloqueo de frenos (Bosch) que se encarga de evitar un más
que probable bloqueo de las ruedas traseras, con la consiguiente
pérdida de estabilidad que eso supondría. Esta reacción
ya le ocurría al SsangYong Musso y la marca coreana no parece
haberlo corregido en el nuevo Rexton.
En
conducción todo terreno, el Rexton 3.2 H6 está mejor
adaptado para pistas forestales y caminos que para zonas trialeras
complicadas. Su sistema de tracción engranable a las cuatro
ruedas con distribución de par variable de forma completamente
automática tiene un funcionamiento suave y aparentemente
eficaz sobre superficies deslizantes, en donde el Rexton tiene una
buena motricidad.
Sin embargo, la ausencia de un bloqueo del diferencial
trasero le resta eficacia en conducción trialera,
puesto que al quedarse un par de ruedas con poca adherencia o en
el aire no es capaz de superar el obstáculo, y el ABD (frenado
automático de la rueda que patina) no se muestra suficientemente
eficaz en dicha circunstancia. El recorrido de las suspensiones
traseras (eje
rígido) es grande, pero el de las suspensiones delanteras
(ruedas independientes) es mejorable para una conducción
todo terreno muy exigente. Esto hace que, en un cruce
de ejes acusado, una rueda delantera se quede en el aire con
cierta facilidad y se pierda motricidad.
La reductora
se conecta con facilidad apretando un botón situado en el
salpicadero. La operación es muy cómoda y sencilla.
El único requisito es detener el coche para conectarla y
desconectarla.
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