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Una buena idea, con algunos fallos
Su tamaño hace posible que se aparque en donde
otros coches no caben y esa es su principal ventaja en ciudad. Hay
que tener en cuenta que los huecos para aparcar suelen ser tan grandes
como un coche medio; la mayor parte de las ocasiones, el problema
para aparcar es que no hay huecos, no que sean demasiado pequeños.
Circular por ciudad con un Smart no es mucho mejor que hacerlo
con otros coches de tamaño pequeño. El diámetro
de giro del Smart (8,7 m) es pequeño en términos absolutos,
pero grande con relación a su longitud. Además, tiene
una dirección lenta (cuatro vueltas entre topes); en consecuencia,
para doblar una esquina por ejemplo hay que mover el
volante más que algunos otros coches. La ventaja que tiene
para moverse en ciudad estriba en que mide 1.515 mm de ancho, se
puede meter por sitios por donde otros coches no caben (un Fiat
Seicento o un Daewoo Matiz son aún más estrechos).
Para
maniobrar entre las columnas de un garaje tiene una gran ventaja
y varios pequeños inconvenientes. La ventaja principal es
su tamaño; como es muy chico, el margen para maniobrar es
amplio. Al principio puede ser difícil tomarle la medida,
pero con el tiempo queda claro dónde están los extremos
del coche, algo imprescindible para ahorrarse maniobras.
Los inconvenientes: la dirección es lenta y no muy suave
(no tiene asistencia y sí un amortiguador de dirección).
Entre el asiento y el grueso montante, la visibilidad en tres cuartos
trasero es reducida. Para que el coche empiece a moverse hay que
acelerar mucho, con lo que cuando se mueve lo hace más
bien rápido. Es decir, es difícil mover el coche muy
suavemente; por ejemplo, al acercarse a un obstáculo. Si
se está aparcando en rampa o pendiente, muchas veces hay
que ayudarse con el freno de mano, porque el coche cae antes de
empezar a moverse en sentido elegido.
Hay dos tipos de cambio para el Smart. De serie en cualquier versión
hay un cambio manual con mando secuencial, que tiene el automatismo
de reducir hasta primera cuando el coche se detiene (pero no cambia
a una marcha superior al llegar al límite de régimen).
Este cambio (llamado «Softtip») es cómodo, por
el tipo de cambio para seleccionar las marchas y porque no tiene
pedal de embrague. Lo malo de este cambio es que es lento; cuando
se circula en una marcha larga (y tiene hasta seis) y, si hace falta
mucha aceleración de repente, tarda en llegar hasta la marcha
que puede dar esa aceleración.
Opcionalmente
en las versiones «pulse» y «pure» y de serie
en la versión «passion» hay un cambio
automático («Softtouch») que a lo anterior
añade la función de cambiar automáticamente.
Me parece mucho menos práctico que otros cambios automáticos
por dos razones: primera, es extremadamente lento, entre lo que
tarda en «pensar» que marcha debe meter y lo que tarda
en meterla. Hay ocasiones en las que hace falta aceleración
(por ejemplo, al incorporarse a una vía rápida) y
el coche se queda prácticamente clavado aunque el acelerador
esté a fondo, porque el cambio no acaba de llegar a la marcha
adecuada. Segunda, lleva al motor casi siempre a un régimen
muy bajo. El manual del coche recomienda conducir con el motor entre
1.800 y 3.000 rpm, pero el cambio puede hacer que el motor vaya
por debajo del 1.800 rpm, régimen en el que vibra mucho.
Que el cambio lleve al motor tan bajo de régimen es especialmente
inconveniente en este Diesel, más suave de funcionamiento
cuando va a un régimen medio. El motor tiene buen rendimiento,
pero no es ni suave ni silencioso (información
sobre el motor, prestaciones y consumo). La suspensión
es dura y tampoco hace del Smart un coche cómodo.
En carretera va mejor de lo que podría parecer, a la vista
de su tamaño y de las ruedas que tiene delante (135/70 R15).
En carreteras rápidas se desenvuelve bien, siempre que se
anticipe un poco el cambio de marchas para maniobras que requieren
aceleración. En carreteras medias y lentas de doble sentido
también va bien, porque apenas se balancea. No obstante,
su límite de adherencia es inferior al de un coche «normal».
Quien entre en una curva por encima de ese límite, verá
que el Smart subvira
(tiende a abrir mucho la trayectoria), obliga a girar más
el volante y en ocasiones a desacelerar.
Tiene un sistema llamado «Trust Plus» que es realmente
un control de
tracción, no de
estabilidad. En subviraje no actúa; en sobreviraje
reduce la potencia del motor y lo desembraga del cambio, si es preciso.
Es casi imposible que el Smart se vaya de atrás si no es
acelerando mucho sobre una superficie muy deslizante; es en ese
caso cuando actúa el «Trust Plus».
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