Bueno, pero no barato
El margen de utilización del motor TDi de 101
CV abarca la casi totalidad de su gama de revoluciones. Casi desde
el ralentí hasta cerca del corte de la inyección puede sacársele partido
a este motor. Acelera desde las 2.000 rpm con fuerza y hasta 4.500
estira sin respiro. No sirve seguir estirando (salvo en segunda) pero,
si se hace, llega hasta 5.000 rpm. Para tener una idea de lo
que corre, no obstante, no hay que fiarse del velocímetro,
que tiene un error casi constante del diez por ciento en exceso.
Lo que tiene de buena respuesta y bajo consumo, lo
pierde en suavidad y ruido. Vibra y suena más que otros motores
del Grupo Volkswagen con similar potencia, como los TDi de 90 y
110 CV que llevan los Ibiza. El ruido y las vibraciones, más perceptibles
en frío, se amortiguan notablemente en cuanto el coche coge temperatura.
Así las cosas, para recorridos cortos a baja velocidad no tiene
mucho sentido este motor frente al TDi de 90 CV.
Para
desplazamientos frecuentes de muchos kilómetros sí podría tenerlo,
aunque a mí me parece que el TDi de 90 CV es un motor que va muy
bien (aunque el de 101 CV responde con mucha más fuerza en toda
la gama de revoluciones). En el Fabia, en cualquier caso, no hay
opción porque el motor TDi de 90 CV no está disponible. La alternativa
en Diesel con esta misma carrocería es el SDi de 64 CV y las prestaciones
en ese caso sí son claramente inferiores.
Este motor está dotado de sistema de bomba
inyector en lugar del conducto
común que utilizan otras marcas. Los de conducto común Fiat
Punto JTD y Peugeot 206 HDI funcionan con mayor suavidad,
una respuesta menos contundente y un consumo mayor. Los de bomba
inyector, incluso los menos potentes como este TDi de 101 CV, impresionan
por su respuesta y bajo consumo, aunque suenan y vibran más.
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