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Diario de la compra. Un León en nuestra jaula
Hemos tenido el
León quieto en el garaje durante un par de semanas porque los líos
del arranque no nos han dejado ir hasta el taller. El arranque de
km77.com, no el del León, que ha arrancado siempre perfectamente.
Por fin, sin ni siquiera repostarlo, nos presentamos con el León
en Faster, el buen taller de Froilán*. Tiene equipo y conocimientos
sobrados para analizar el estado general del coche y para que transcribamos
sus opiniones.
Lo primero que hacemos, con el motor
todavía caliente, es vaciar el aceite del cárter.
Es una pena, con sólo 36 kilómetros, pero imprescindible.
Aquí encontramos uno de los pocos fallos que apreciamos en
el León: en el hueco destinado al filtro se queda alojado
“mucho aceite” durante el vaciado. “Mucho aceite” puede significar
entre 80 y 100 centímetros cúbicos, por tanto, menos de un dos por
ciento del volumen total. No es un fallo enorme, pero mucho mejor
sería que el diseño permitiera un vaciado completo. Este resto de
lubricante viejo ensucia, sólo echarlo, el aceite nuevo, aunque
se sustituya el filtro.
Limpiamos con papel, a conciencia, ese depósito
indeseado. Rellenamos con probeta tras sustituir también el filtro.
Caben exactamente 4,5 litros. Y... sorpresa. Repsol regala 300 centímetros
cúbicos de lubricante. En el envase promete cinco litros y vende
5,3. Un detalle sorprendente ahora que los márgenes se miran con
lupa. Sorprendente y agradable.
Excelente impresión
Con el coche en el elevador, aprovechamos para revisar bien
todos los bajos. Da gusto verlo todo tan limpio y tan nuevo.
Froilán y Ángel sólo alaban la calidad de ejecución. Las fijaciones
de los escapes, detalles en soportes de motor y cambio, el
amortiguador para las vibraciones del muelle que tensa la
correa del alternador,
no hay parafinas en los bajos del motor, que luego ensucian
todo, los manguitos de líquido de frenos que salen de la bomba
son metálicos, la tapa que cubre
el motor está insonorizada con espumas... Todo. La impresión
general del coche es excelente. No les oigo una sola crítica.
Al contrario. Suspensiones, motor, escape
y múltiples detalles son la muestra de un trabajo bien hecho.
Los fallos son por pequeños descuidos durante el
montaje, no revisados posteriormente. Falta la tapa que protege
la válvula del aire acondicionado, una grapilla del cubrecárter
está rota,un tope de plástico del capó se cae.
Poca cosa, pero si uno paga casi tres millones por un producto,
lo razonable sería recibirlo sin ningún fallo.
El coche lleva neumáticos “Firestone Firehawk 680
fuel saver”. La profundidad del dibujo en la zona exterior de la
goma es de 7,55 mm y en el centro de 7,80 mm.Se
nos entregó con una presión de 2,1 kg/cm2 en las cuatro ruedas.
Todo correcto. Otro fallo absurdo: el coche trae de serie el volante
torcido y mal las cotas de la dirección. El volante va girado
unos quince grados hacia la derecha cuando las ruedas están rectas.
En la revisión anterior a la entrega, en Castellana Motor, se les
olvidó comprobar este detalle o, si lo comprobaron y vieron que
estaba mal, no lo corrigieron.
Medimos el espesor de los discos de freno,
el grosor de las pastillas y la altura libre de la carrocería hasta
el suelo. (El depósito de combustible a un octavo de su capacidad).
Estos datos nos permitirán conocer dentro de 20.000 kilómetros cuánto
se han desgastado los elementos por la fricción y cuánto han cedido
los muelles.
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