Un deportivo
rápido y de suspensiones muy duras

Los ajustes interiores parecen buenos. Los plásticos,
aunque no parecen de mala calidad, no son nada vistosos; dan una
sensación pobre en un coche que cuesta más de 18.000
€. Un Renault
Clio 2.0 RS, que no me parece mejor hecho, causa una sensación
de más calidad.
En la parte superior del salpicadero hay un plástico ligeramente
blando al tacto y muy rugoso. En la parte inferior hay otro, también
rugoso, pero duro. El cuadro, la consola y los aireadores están
rodeados por una sola pieza de plástico liso y duro de color
oscuro. El Ibiza FR lleva esta misma pieza de color gris claro que,
además de producir reflejos, parece de peor calidad.
Las puertas están terminadas en plástico en casi
toda su superficie, salvo la zona próxima al apoyabrazos
que está tapizada.
Los
asientos delanteros son de tipo deportivo, ambos con ajuste en altura.
Ofrecen una buena sujeción en las piernas y la cadera pero,
para mi gusto, sería necesario algo más de apoyo para
los hombros. El volante queda en una posición buena, incluso
para personas de estatura mayor que la media. La maniobra del punta-tacón
es fácil de hacer con el lateral del pie, gracias a que el
pedal del freno va algo más alto que el del acelerador y
ambos están próximos entre sí.
Hay algunos detalles específicos de este modelo, como el
volante (con ajuste en altura y profundidad) de tres radios con
hendiduras para facilitar su sujeción con las manos, con
una tira de piel roja en la parte superior (que indica el centrado
de la dirección) y el anagrama Cupra en la inferior, las
costuras rojas en los asientos, o el logotipo bordado en el respaldo
de los asientos delanteros.
También son diferentes los mandos de regulación de
la aireación pintados en rojo, los pedales metálicos
con puntos de goma y parte de la instrumentación tiene el
fondo blanco.
El tapizado del techo, los plásticos de los montantes y
los asideros, son negros en esta versión. SEAT ha querido
que sea así y lo justifica diciendo: «no
queremos que el interior distraiga al conductor, sino que se centre
en la conducción».
El paso a las plazas posteriores se hace deslizando los asientos
delanteros hacia delante (el respaldo se abate); éstos recuperan
su posición al finalizar la maniobra. Detrás, las
ventanillas son de apertura tipo compás y de accionamiento
manual. Sólo lleva dos apoyacabezas traseros.
El climatizador que trae de serie se encuentra en una posición
muy baja y algunos de sus botones, como el desempañado del
parabrisas, quedaban ocultos por mi pierna derecha. Además,
con el equipo de sonido opcional que llevaba nuestra unidad, al
ir a regular la temperatura accionaba equivocadamente el mando del
equipo de sonido (que es similar), algo que también nos sucedió
con este
Ibiza FR.
A
pesar del carácter deportivo de esta versión, no hay
información sobre el estado del aceite (presión ni
temperatura) ni de presión del turbo. El indicador de la
gasolina marca depósito lleno a la izquierda y vacío
a la derecha, es decir, gira en sentido contrario al habitual.
Tiene ordenador con dos contadores parciales. La información
de la temperatura exterior o la hora no se puede mostrar simultáneamente
a la de el consumo, la autonomía o velocidad media. En la
pantalla del climatizador hay otra indicación de la temperatura
exterior.
La iluminación interior es suficiente delante, escasa detrás
y nula en el maletero. Suficiente delante y escasa detrás
porque el plafón de luz (con lectura de mapas) va colocado
delante del todo.
La luz exterior tampoco destaca para bien y soprende que en esta
versión no se puedan montar los faros de xenón que
si están disponibles para otros Ibiza.
Hay varios huecos repartidos por el habitáculo: un cajón
bajo el mando de las luces, detrás del cenicero, en la consola
entre el freno de mano y la palanca del cambio y en las puertas.
La guantera, con el cargador de CDs opcional, es practicamente inutilizable.
Niguno de estos huecos, salvo la guantera, va tapizado ni recubierto
con algún material antideslizante. |