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Nuevo por carrocería,
no por mecánica
Parte del bastidor
es el que tiene el Skoda Fabia, pero hay más similitud aún
con el del Volkswagen Polo 2002 en el diseño de las suspensiones
o las técnicas de fabricación (soldadura láser
en algunos elementos y recubrimiento de zinc para toda la carrocería).
Tiene doce años de garantía contra la perforación
por corrosión.
Las ruedas están más bien próximas
entre sí, con relación a otros utilitarios recientes.
La batalla
es 2.460 mm, y las vías
1.435 y 1.424 mm. Como ocurre con otros coches del grupo Volkswagen,
la batalla es corta con relación a la longitud. En este caso,
las vías también lo son con relación a la anchura;
es muy ancho y sus vías son semejantes a las de coches más
estrechos, como el Opel Corsa o el Peugeot 206.
El efecto que tiene eso sobre la estabilidad
no es determinante. El Renault Clio tiene una batalla semejante
y vías más estrechas que el Ibiza y su estabilidad
es muy buena.
La suspensión delantera está apoyada
en un subchasis de tres piezas, una central de chapa estampada
y dos largueros de aluminio). Es de tipo McPherson
y se distingue de la del Fabia en detalles como el tipo de muelle
o las piezas de apoyo en la carrocería; por lo demás
es casi igual. La trasera es de ruedas
tiradas unidas por eje torsional, también muy semejante
a la del Fabia.
La
dirección tiene asistencia electrohidráulica, de intensidad
variable en función de la velocidad de giro del volante,
la velocidad del coche y la posición de las ruedas. La asistencia
es más grande en maniobras a poca velocidad y disminuye cuando
es preciso un buen tacto de la dirección.
Los frenos son de disco
delante y tambor detrás en las versiones con menos de 100
CV de potencia máxima, y con discos detrás en las
demás. El ABS
no es parte del equipo de serie en las versiones «Stella»,
que es la única versión posible para el 1,2 de gasolina
y el 1,9 SDI. Si se adquiere la opción de ABS, los frenos
traseros son de disco.
El control
de estabilidad no está disponible para toda la gama,
es opcional sólo en las versiones de 75 CV o más.
Lleva incorporado el servofreno
de emergencia y el control
de tracción. El control de tracción es opcional
en toda la gama, excepto en el motor 1.9 TDI 130 CV, que es de serie.
Técnicamente no habría ningún problema para
ofrecer el control de estabilidad en todos los Ibiza, pero en SEAT
entienden que en los modelos con motores menos potentes no se demanda
este tipo de elementos de seguridad al encarecer el precio final.
Desde mi punto de vista, ofrecer opcionalmente dicho sistema dejaría
a los clientes la posibilidad de elegir ellos mismos si prefieren
pagar más a cambio de una mayor seguridad
activa. Algunos, es cierto que ni lo contemplarán, pero
para otros, la seguridad no tiene precio, aunque sea el modelo menos
potente.
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