Las diferencias con el Ibiza sólo en el maletero
He tenido ocasión de probar unidades del Córdoba
con acabados «Stella», «Sport» y «Signa»
y con los motores 1.4 16V de 75 y 101 CV, 1.9 TDI 101 CV y 1.9 TDI
de 131 CV. Tomando como referencia el Ibiza, las diferencias entre
ambos modelos son casi inapreciables (con el maletero vacío).
El tacto de todos los mandos es idéntico, las reacciones
son muy similares y, subjetivamente, parece difícil encontrar
diferencias en prestaciones.
El motor 1.4 16V de 75 CV tiene potencia suficiente
para mover el Córdoba con cierta agilidad (lo he conducido
sin pasajeros ni equipaje), aunque tampoco llama la atención
por sus prestaciones. Tiene un buen funcionamiento a medio régimen
y estira bien hasta 5.750 rpm (donde empieza la zona roja del cuentavueltas).
Comparado con el motor 1.4 16V de 101 CV se nota claramente que
resulta más agradable de utilizar a medio régimen
el motor de 75 CV. No en vano, ambos motores desarrollan el mismo
par máximo y el de 75 CV lo entrega a menor régimen
(3.800 rpm) que el de 101 CV (a 4.400 rpm), señal de su mejor
elasticidad.
El
motor de gasolina de 101 CV no tiene un empuje contundente hasta
unas 4.500 rpm. A partir de ahí sí da una buena aceleración.
El desarrollo
del cambio es más bien corto; aunque la zona roja del
cuentavueltas comienza a 6.500 rpm, llega a pasar fácilmente
de ese régimen en la quinta marcha. Su velocidad máxima
es elevada para su potencia (193 km/h). A bajas vueltas es un poco
perezoso y obliga a jugar con el cambio para ganar aceleración.
Un equilibrio casi perfecto lo encuentro con el motor 1.9 TDI de
101 CV. Es un motor enérgico y, en conducción normal
por carretera y ciudad, resulta más agradable que el motor
gasolina de la misma potencia. Empuja fuerte desde 1.500 rpm (desde
poco más de 1.250 rpm en las marchas largas) y estira sin
desfallecer hasta 4.500 rpm. Es un motor ruidoso y que vibra (sobre
todo al ralentí), aunque la insonorización interior
es correcta y las vibraciones no parecen demasiado molestas.
Con el 1.9 TDI de 131 CV se nota un importante salto respecto al
motor de 101 CV. Las prestaciones son excelentes y empuja con mucha
fuerza ya por debajo de 1.500 rpm y hasta alcanzar 4.500 rpm. En
las tres primeras marchas es fácil meterse en la zona roja
del cuentavueltas (4.750 rpm) si no estamos atentos. En las dos
primeras marchas puede tener falta de motricidad.
El control de
tracción de serie es eficaz y se encarga de disimular
en buena medida el problema. El manejo de su cambio de seis marchas
es agradable, pero los desarrollos me parecen un poco largos en
quinta y, sobre todo, en sexta. Eso sí, en sexta podemos
mantener una velocidad elevada rodando a muy bajo régimen
(150 km/h a 2.500 rpm).
La
dirección con asistencia eléctrica es rápida
y tiene un tacto agradable, al igual que el cambio o los frenos.
El reglaje menos flexible de las suspensiones en las versiones «Sport»
se aprecia claramente en su mayor aplomo en curva y menor confort,
aunque la estabilidad
en las versiones «Stella» y «Signa» creo
que está a muy buen nivel. En estas últimas versiones
se puede apreciar con más claridad el cabeceo
en el eje delantero y el balanceo
de la carrocería, aunque también entra en las curvas
con un guiado suficientemente preciso (sin excesivo subviraje).
Las reacciones del Córdoba son muy similares a las que tiene
el Ibiza y sólo en una conducción que fuerce mucho
la capacidad del coche se puede apreciar una mayor tendencia a sobrevirar.
Con el maletero cargado, me imagino que debe ser más sobrevirador
que el Ibiza, aunque no he tenido ocasión de probarlo. En
caso de pérdida de adherencia, el control
de estabilidad (ESP) ofrece una respuesta rápida y eficaz. |