Nueva versión
con 220 CV y retoques en el interior
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Impresiones de conducción |
A pesar de haberlo conducido muy pocos kilómetros
y principalmente sobre autopista, el nuevo Saab 9-5 2.3 T de 220
CV me ha parecido un coche que ofrece unas destacables prestaciones
y una buena relación entre confort de marcha y estabilidad.
Tiene la capacidad de aceleración que se puede esperar de
un coche de su potencia pero —sobre todo— destaca por
lo agradable que resulta conducirlo, gracias a la buena respuesta
que ofrece el motor desde bajo régimen.
El nuevo motor 2.3 T parece bien escalonado entre el Saab 9-5 2.3
t de 185 CV y el 2.3 TS Aero de 250 CV. Lleva de serie el control
de tracción y estabilidad. Las reacciones que tiene son progresivas
y bien amortiguadas.
En
el interior no hay más cambios destacables que los puramente
decorativos en guarnecidos y tapicerías. Me ha gustado la
nueva pantalla táctil en color del navegador, por su buen
tamaño (7 pulgadas) y facilidad de uso (tocando directamente
la pantalla). También me ha parecido agradable el funcionamiento
del cambio automático, así como el manejo de los mandos
secuenciales situados en el volante.
Aunque en temas estéticos siempre prevalece una opinión
subjetiva, la impresión que me ha ofrecido la renovada imagen
exterior del Aero ha sido también agradable, manteniendo
una línea discreta pero no exenta de fuerza y atractivo,
además de diferenciarlo más claramente de las versiones
con el acabado Vector (de estilo deportivo). |